Publicado el 9 de Marzo del 2011 por Germánico en Rol
La Leyenda de los Cinco Anillos: El JdR del Imperio Esmeralda

Valoración 6 (5)

Hay juegos de rol que gustan mucho, otros que pasan inadvertidos entre tus manos; hay juegos con los que consigues pasar una buena velada alguna noche con tus amigos, otros que odias y por último, están aquellos que te terminan envolviendo en un manto de calor que te termina enamorando. Leyenda de los Cinco Anillos (L5A, para abreviar) es uno de esos juegos que te recuerdan al cálido abrazo de una mujer (o de un hombre) en las noches frías de invierno.

¿Dónde se desarrolla la acción? En Rokugan, el Imperio Esmeralda, un lugar de misterio lleno de maravillas, basado en Japón feudal y otras leyendas asiáticas, en el que conviven honorables samuráis, con poderosos shugenjas lanzadores de hechizos y traicioneros ninjas; mientras, los espíritus de vuestros antepasados os vigilan y muy de cerca. Este imperio vive en paz y armonía (en principio) lo que no evita que haya cuchillos en la noche, complejas tramas en la corte del emperador, y que algunos clanes luchen entre sí…

¡Ay, los clanes! Cuando creas tu personaje esta será la más importante decisión que tomes: ¿serás uno de los ocho grandes clanes? ¿o quizá prefieras ser de un clan menor? Cada clan tiene sus características propias, lo que te llevará a una visión del mundo, del imperio, del resto de los clanes y de la vida propia, típica de tu clan. Por ejemplo, un grulla adorará la belleza, el honor y la educación sobre todas las cosas, estarás hecho un ágil espadachín versado en duelos que tras acabar con su enemigo, escribirá un haiku hablando del hermoso amanecer; si eres un cangrejo, la fuerza lo será todo para tí, preferirás burdas armas y la belleza te traerá sin cuiado… ¿educación? ¿qué es eso? Tú proteges el imperio de las criaturas del oeste y por ello te mereces un respeto… Y podría seguir así durante horas. No sólo tu personalidad será la influenciada por tu clan, sino que tus técnicas de lucha también serán diferentes… Y no nos podemos olvidar, por supuesto, del hecho de que puedes elegir ser un ronin, un samurais sin señor con sus propias técnicas de lucha.

Una maravilla, vamos.

En cuanto al sistema de juego, se le denomina “tirar y guardar”. Muy sencillo, tanto para el máster como para el jugador, basado en las dificultades de las acciones. La única pega, si es que se puede considerar tal, es la cantidad de dados manejados en las tiradas, que van desde 1d10 hasta 10d10, y si eres lento sumando, pues puede llegar a ser un poco abrumador.

La historia da mucho juego para poder crear aventuras interesantes de un grupo heterogéneo de jugadores, y se le puede sacar bastante jugo. Incluso, tienes unas novelas y unos extras exquisitos que te ayudarán a sumergirte tanto, que te olvidarás de la realidad en la que estás viviendo. Un módulo al que le tengo especial cariño, es el de La Ciudad de las Mentiras. Tiene una trama impresionante, con todo lo necesario para unas buenas sesiones de juego… Si tus jugadores son experimentados, puedes tirarte varios meses de campaña, y si tus jugadores pues no son tan versados… puedes tirate un año (lo digo por experiencia propia).

Pero claro, no todo es maravilloso en el país de la gominola, aunque así lo parezca: la nueva edición de este juego ha decepcionado a muchos seguidores que amaban a los clanes tal y como eran, y no han sabido adaptarse a los nuevos desvaríos de Rokugan (yo me incluyo). Y no solo eso, para aquellos que no están familiarizados con el Japón feudal, puede que la interpretación de sus personajes sea dificultosa y no encuentren la diversión que debe experimentar todo jugador, pues no siempre es fácil entender que la sinceridad no es lo mismo que la honestidad. Aún así, siempre queda en manos del buen máster introducir a los jugadores poco a poco sin sobrecargarlos, y en manos del buen jugador leerse algún libro sobre el tema, o el manual para saber de qué va la historia.