Publicado el 23 de Marzo del 2011 por Germánico en Rol
Conan: el Juego de Rol

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Sabed, ¡Oh, Frikis Reconocidos!, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades, y los años de la aparición de discos de Camela en las gasolineras, hubo un año no soñado en el que salió a la venta un juego de rol basado en Conan, el cimmerio creado por el grandioso Robert Ervin Howard. Uno de esos ejemplares, de la nueva edición, lo tengo ahora mismo entre mis manos mientras que al cinto cuelga una buena espada de acero norteño (bueno, es de Toledo, pero no podemos tenerlo todo).

Todo ocurre en la Era Hyboria, donde Zamora no es una pequeña ciudad castellana conocida como “la bien cercada”, sino que es una ciudad con muchachas de oscuros cabellos y torres de arácnidos misterios; un mundo dominado por la poderosa y esplendorosa Aquilonia, vecina de la sabia Nemedia; donde las tumbas de Estigia son vigiladas por extras sombras gobernadas por el dios serpiente; donde todo es espada y brujería, la tierra que pisó Conan, de grandes alegría y grandes melancolías, pelo negro y ojos sombríos, con espada en mano y mucha mala leche.

El libro está editado a todo color, con alguna ilustración interesante (hecho de menos algún buen dibujo en blanco y negro del mítico John Buscema o Ernie Chan), más valioso por su contenido casi enciclopédico del mundo de Howard que por sus reglas. Pues hay que decir que el sistema de juego no es ninguna novedad, es el mítico d20, para bien o para mal; eso sí, buenas explicaciones para ajustarlo a los diferentes arquetipos y prototipos de este mundo, precursor del nuestro propio y todo lo necesario para entenderlo sin dificultad si eres nuevo con este sistema. Quitando las reglas, que suele ser la parte aburrida de cualquier manual, su lectura es entretenida y emocionante para cualquier fan de las aventuras del cimmerio: con su pequeño atlas, los panteones de los distintos reinos, las criaturas y el resumen general de la historia. Además, el encontrarte citas de los relatos siempre es un placer…

Para los amantes de las pantallas del máster, ésta es una de esas buenas pantallas con todas las reglas, espaciosa y bien diseñada (con unos dibujos cara al “público” espectaculares)… Eso sí, no esperéis encontraros con una pequeña aventura lista para ser dirigida en su interior, o un compendio de reglas, o cualquiera de los típicos suplementos que suelen venir con ellas: lo que tendréis en vuestras manos (y yo me emocioné vilmente cuando lo vi) es un gigantesco mapa de Hyboria a todo color, digno de ser colgado en una pared y soñar que viajas por aquellas tierras montado en un negro garañón, mientras abrazado a ti va una hermosa princesa asgardiana de dorados cabellos y profundos ojos azules que acabas de rescatar de las garras de un antiguo demonio…

Así que ya sabéis, dadme un dado honesto y unos honestos jugadores, y yo os enseñaré por qué todos temen a Germaster, el Cimmerio.

¡Crom! Lo que daría por una jarra de vino.