Publicado el 15 de Abril del 2011 por Germánico en Libros
Bud Spencer: su autobiografía

Germaster, corresponsal en el Extrajero para Frikis Reconocidos S.A., desde Freie Hansestadt Bremen (Alemania)

Quién iba a decirme, que un tranquilo día de primavera, cuando por casualidad entré en una librería en Bremen a comprar “The Ultimate Hitchhicker’s Guide to the Galaxy“, iba a salir de ella con la autobiografía de Bud Spencer (nacido en Nápoles en 1929) y la emoción de saber que en unos días (el 15 de Abril para ser más exactos) iba a estar firmando sus libros justo en el mismo sitio en el que hacía un momento yo pisaba.

Así llegó el día: a las 4 comenzaría todo, eran las 2, y no exagero si digo que al menos 200 personas esperábamos impacientes el momento de ver a uno de nuestros héroes. Todos los allí presentes nos habíamos criado viendo sus películas, imaginandonos salvando el mundo de los malos a base de mamporros y comer como si no hubiera más días que vivir… Todos éstabamos preparados para vera Bud Spencer (con sus 81 anios), pocos queríamos ver también a Carlo Pedersoli, su auténtico nombre. Otros pensábamos que sólo faltaba su buen amigo Terence Hill (Mario Girotte).

Y, quién es ese hombre que había revolucionado la ciudad con su sola presencia? Pues bien, como Carlo Pedersoli era un famoso nadador italiano, el primero en batir la marca de 1 minuto en no me acuerdo qué competición; como deportista, como un miembro del equipo de natación italiano en las olimpiadas del 52. Ahhh, pero ahora viene lo grande (incluso más que él con su 193cm): como Bud Spencer, el hombre más fuerte del mundo, quien haría de la mano izquierda del diablo en el spaguetti western Le Llamaban Trinidad, de bonachón en Banana Joe, de conductor de coches de carreras en Y si no, nos enfadamos… tantos papeles míticos en míticas películas en las que entrechocaba cabezas y soltaba esos guantazos a mano abierta que hacía volar a todos los que se le ponían por delante… Como Bud Spencer, nunca tuvo enemigos, sólo víctimas.

Cola por fuera de la librería para la firma de libros de Bud Spencer. Dentro de la misma, había unas espirales acojoantes en dos plantas hasta la mesa donde el Signore Pedersoli sostenía la pluma.

Muchas son las generaciones que se han criado viendo sus películas, muchos los que le adoran… y muchos fans que, aún sabiendo que sus filmens quizá no sean los mejores del mundo, son recordadas con carinio; jamás ninguno dirá nada malo de ellas, ni una sola crítica…  quizá sea el miedo a que de un punietazo en la cabeza te deje más tonto para el resto de tu vida.

Entre mil pensamientos, con el corazón acelerado, llegó el momento de la firma: está viejo, bastante, y le hace parecer más entraniable aún; todos queriamos darle la mano, saludarle, hacerle sentir esa admiración con la que hemos crecido por el hombre grande y gordo que parecía siempre malhumorado en sus películas que engullía judías a cucharadas pero que, además, mostraba siempre sentido de la justicia (en términos un tanto ambiguos, también hay que decirlo) y un gran corazón… ese Personaje que él creó y que jamás ha querido comparar con un actor de verdad. Sin embargo ahí estaban los de seguridad, metiendo prisa y rompiendo la magia del momento. Aún así, este  vuestro que aquí os escribe, tiene su ejemplar firmado y bien contento que está.

 

Bud Spencer, Held meine Jugend!

PD: sé que no hay ninguna e~e, pero estoy escribiendo desde un teclado alemán… espero que sepáis perdonarme.