Publicado el 17 de Junio del 2011 por Germánico en Rol
Paranoia: el Juego de Rol.

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Sí. No. Vaya usted a saber.Yo os quería contar, pero… ¡eres comunista! ¡y además mutante! ¡TRAIDOR!

Y no estoy loco, Frikis Reconocidos, si no que he venido por la linea de los infrarrojos para contaros la vida y obra de este juego de rol tan paranoicamente divertido que, evidentemente, se merece un crítica constructiva sobre él. Pero tranquilos, creo que aquí estoy lejos de “El Ordenador”.

Así que dejad que os cuente.

Este juego, cuyas reglas están ahí para poderlas ignorar de forma totalmente descarada, da al master tanta libertad que la tan conocida “mastertulgia” (las cosas pasan porque sí, porque lo digo yo y punto) que los jugadores nunca saben qué puede pasar. Jugándose con unos simples d20 y una arrugada hoja de personaje… ¿de qué va la historia? ¿Qué ocurre en Paranoia?

Pues bien, en una ciudad subterránea la gente vive su vida bajo la atenta mirada de El Ordenador, un sistema de inteligencia artificial (que jamás superará a la estupidez real) que tiene varios problemas de personalidad, entre los cuales cabe destacar su  esquizofrenia y manía persecutoria. Este sistema fue programado para hacer feliz a sus habitantes… Pero esta felicidad debe ser obligatoria, nada de buscada, y lo malo de todo esto es lo que ya sabemos: que la felicidad se encuentra en la antesala de la felicidad misma. Hay varias normas y reglas, y si alguien las quebranta, muere. Si alguien es un traidor, muere. Si alguien es mutante, muere. Si alguien duda de una orden de El Ordenador, será considerado como un traidor, y muere. Y seguramente si oyes mal alguna orden, también morirás… De hecho, las posibilidades de que sobrevivas son tan bajas como que los cerdos aprendan a volar.

¿Qué se supone que tienen que hacer los personajes? Atacar “Sociedades Secretas”, encontrar y acabar con algún mutante, o cualquier otra cosa que se le pueda ocurrir a El Ordenador, y quizá sólo tengáis como ayuda 50 mecheros y un boli bic… Lo que os hará pensar que seguramente, moriréis. Pero para eso están los clones, claro, para continuar con la misión… y seguir riéndonos a carcajadas.

Así que ya sabéis: buscaos un máster un tanto cabrón y unos jugadores dispuestos a pasar un buen rato… ¡y que la Paranoia os invada!