Publicado el 28 de Septiembre del 2011 por Demerzel en Series
‘Terra Nova’ – Review

Por fin, tras un retraso importante (la serie debió salir en enero) se estrenó la esperada serie de FOX, Terra Nova, destinada a ser todo un fenomeno de masas. O al menos a eso aspira dado su desorbitado presupuesto.

Quizás queda un poco feo, pero el presupuesto es algo de lo que se debe hablar cuando queremos analizar este “Génesis – Parte 1″. Terra Nova no es una serie barata, y se nota. Los efectos especiales están muy por encima de cualquier otra serie vista hasta la fecha y es uno de sus reclamos principales, aunque no el único.

Entrando en materia, la historia nos sitúa en un marco de ciencia ficción bastante verosimil que recoge cositas de aquí y de allá para crear algo nuevo y atractivo.

 Corre el año 2149, y la Tierra se muere. La civilización humana tiene los días contados debido a la polución descontrolada y a la superpoblación, mucho mayor de lo que el planeta era capaz de soportar. Se deja entrever la intervención de un estado totalitario incapaz resolver el problema, cuya “solución” llega inesperadamente de la mano de un asombroso descubrimiento: una brecha espacio-temporal que une la actualidad con una época situada 85 millones de años en el pasado.

Sin querer soltar spoilers innecesarios, podemos decir que los protagonistas de esta historia, la familia Shannon, son seleccionados para cruzar el portal que lleva a ese nuevo mundo, donde se pretende reconstruir la civilización empezando de cero. Y es que Terra Nova es sobre todo una serie familiar, cosa que queda clara desde un primer momento. La mano de Steven Spielberg, productor ejecutivo del proyecto, queda patente también en ciertos temas y estereotipos a los que nos tiene acostumbrados. Así, no evitamos encontrar momentos un poco ñoños (no falta la niña cuqui, la jovencita lista listísima, el chaval rebelde gilipuertas, y sus respectivos emparejamientos instantáneos), pero pasables dada la calidad global de este capítulo piloto.

Como decimos, el componente de ciencia ficción está bien explicado y resulta creíble. La alimentación, el aclimatado del cuerpo al “nuevo mundo cretácico”, la sociedad distópica que apreciamos de refilón, la teórica ausencia de consecuencias del viaje en el tiempo, la tecnología -con buenos detalles como el uso en el futuro de máscaras filtradoras de aire, ordenadores similares a los que el grafeno promete conseguir algún día, o los ya clásicos hologramas-, amén de pequeños guiños (curioso quién aparece en los billetes del dólar dentro de 140 años…), hacen un conjunto más fácil de digerir a pesar de lo fantasioso de la premisa.

Y por supuesto, los dinosaurios. Las grandes estrellas de Terra Nova no decepcionan. El nivel al que han sido representados es sobresaliente, tanto que a veces uno olvida que está viendo una serie y no una película. Las situaciones que se dan para permitir su aparición quizás son un pelín forzadas; al fin y al cabo los seres humanos viven seguros tras los muros de Terra Nova. Pero bueno, es preferible eso a tener a la fauna prehistórica muerta de risa.

También llama la atención lo mucho que da el pego la localización elegida para el rodaje, el sudeste de Australia, con una vegetación exuberante y rica. Rara vez se ha recurrido al CGI para representar la vegetación, y eso como espectador siempre se agradece. Por muy buenos que sean los efectos especiales, todavía no igualan a la realidad.

A todo lo dicho le añadimos algún que otro misterio, unos enigmáticos antagonistas de oscuras intenciones y unos actores que en general cumplen (con ese Stephen Lang casi repitiendo una versión light de su papel en Avatar), haciendo de Terra Nova una serie con potencial para ir a más y muy atrayente, sobre todo para quienes hemos crecido a la sombra de los dinosaurios de Jurassic Park.