Publicado el 2 de Mayo del 2012 por Ninja Zone en AniManga
[Entrevistas] Miguel A. Díaz ex-director Mangaline Ediciones

 

El mundo profesional del cómic y del manga está lleno de historias personales irrepetibles e interesantes. Tratar de recoger estas vivencias es una de mis intenciones como redactor en Frikisreconocidos. Mangaline Ediciones fue una editorial sevillana que se centró en el manga pero que yo conocí a través de una colección tan arriesgada y original como fue Rex Mundi, que no tuvo el éxito que merecía en España. Ahora, interesado en la intrahistoria de esta editorial, he hablado con Miguel A. Díaz, su ex-director, para que nos conteste algunas preguntas.

 

Hola Miguel Ángel, y muchas gracias por responder a nuestras preguntas. Esta entrevista va a versar sobre tu carrera vinculada al mundo del comic y en particular Mangaline.

Gracias a vosotros por el interés mostrado. Siempre es un placer para mí hablar de mi experiencia.

 

Los inicios de Mangaline parecen ser los de un fan con ganas de escribir y compartir acerca de su pasión, los comics y la cultura japonesa. De esa pasión nació un fanzine en 1994.

¿Qué series de anime y comics crees que te impactaron más en esa época? ¿Cuál fue la colección que actuó como detonante de tu afición?

Mi gran pasión en ese momento era dar a conocer lo que a mí tanto me gustaba, los mangas. Varias fueron las series que me “engancharon” (Johnny y sus amigos, Cazador, Los Caballeros del zodiaco…) pero en especial fue gracias a los comics de DragonBall por lo que descubrí que eran “mangas”, y que habían muchos más y de todo tipo de géneros.  Inmediatamente empecé a coleccionar todo lo que aparecía (o había aparecido) en el mercado: Crying Freeman, 3×3 Ojos, Alita, Mai… Gracias a las ventas del fanzine “Mangaline” me podía permitir consumirlas todas.

¿Cómo estaba la afición al manga y comic en general en Sevilla en esos años?

Éramos muy pocos los lectores en aquella época, pero gracias a tiendas como Rumbo sur, Elektra o Checklist podíamos conseguir todo sobre el comic y el manga. Los aficionados consumíamos muchos fanzines de la época para saber más sobre el manga y anime, y la verdad es que encontrar a alguien con tu misma afición era un motivo de alegría. Personalmente me carteaba con otros aficionados (internet era inexistente en esos años) e intercambiaba impresiones. Gracias al fanzine pude conocer y cartearme con muchos aficionados más, ya que en mi entorno no tenía amigos a los que les interesara el manga y lo consumiera. Recuerdo la que lié cuando en mi instituto realicé una sesión de anime con El puño de la Estrella del norte, Urotsukidoji y Alita en la semana blanca… Digamos que los aficionados éramos “rebeldes” defendiendo y mostrando lo que era el “manga”.

Recuerdos muy bonitos y entrañables, la verdad.

¿Qué recuerdas de las tiendas y locales donde se reunían los otakus entonces?

Había poca interactividad entre los otakus en aquella época. Digamos que se prefería mantener un cierto anonimato y tan sólo cartearse; quizás por un poco de vergüenza, no sé. A menos eso era lo que yo percibía en esos primeros años. La mayoría consumía manga sin divulgarlo, sin que su entorno se enterara. Y no había una asociación en Sevilla (llegó unos años más tarde).

¿Qué revistas o publicaciones te servían de información en aquella época? ¿Te servías de alguna o era puro boca-oreja?

Pues básicamente de revistas extranjeras como Animeland, o ediciones yanquis que encontrabas de la mano de Viz en inglés. De “boca-a-boca” casi nada, no había unión entre los aficionados y todos estábamos un poco aislados. Después llegaría el canal IRC manga del canal hispano, y ahí sí que se empezó a mover mucho más la afición y difusión de la misma.

¿Cuál fue tu intención con este fanzine? ¿Qué secciones tenía?

Como comento antes, en primer lugar, que más gente conociera esos dibujos tan chulos que me apasionaban, los mangas. Y después, poder conectar y conocer a gente aficionada como yo. A esto hay que sumarle que ya desde pequeño me apasionaba el tema editorial y tenía claro que acabaría montando una editorial de manga.

El fanzine tuvo dos etapas, una de monográficos por series en formato cuartilla que se llamaba “Mini MangaLine”, donde se presentaban series conocidas y desconocidas a los aficionados de la época como Saurus Knight (del autor de Yura y Makoto, Katsu Aki), Silent Knight Sho de Kurumada, Dragon ball y Ranma, etc; y otra más profesional a nivel nacional y tamaño folio, pasándose a llamar sólo “Mangaline”. Secciones: entre otras, info de la serie y autor, páginas en japonés de las obras, terminología del universo manganime, correo de los lectores, noticias editoriales… Un poco de todo.

¿Cuál fue la reacción del público?

La mía desde luego de SORPRESA. Recuerdo que en sólo una tienda y en sólo una semana vendí, a 125 pesetas, 115 ejemplares del número 1 del fanzine. Estaba claro que se buscaba información, aunque fuera en fotocopias. Y lo bueno fue que los demás números siguieron en aumento. Por cierto, desde aquí dar las gracias al librero de Checklist que fue el primero que me permitió vender el fanzine en su librería.

En 1997 abres la tienda Mangaline Comics. ¿Qué recuerdas de aquel local?

La ilusión convertida en realidad. Aunque inicialmente sólo era un local de 24m2 y estaba en un sub-sótano, para mí era especial. Recuerdo la primera vez que fui. Era un desastre. El local era de mi padre, y lo había tenido alquilado a un carpintero. Todo estaba lleno de tablas hasta la puerta. Entre mi padre y hermanos lo arreglamos, y en septiembre del 97 se abrió al público. Recuerdo que estuve una semana entera repartiendo publicidad por la ciudad, y que el día de la apertura regalábamos camisetas de la tienda.

Los momentos más especiales los viví allí, y conocí a personas que a día de hoy siguen estando en mi vida.

¿Qué tipo de material distribuíais en esa época inicial? ¿Recuerdas alguna colección que marcase especialmente aquellos primeros años?

Pues una sección de comics, otra de manga (en Sevilla no había librerías que le dedicaran tanto espacio al manga) otra de material de importación (tomos japoneses, merchandising, artbooks…) y un espacio para videos de anime.

¿Qué queríais ofrecer diferente al resto de tiendas de Sevilla de la época?

En especial, todo el manga que se publicaba y material de importación que no se encontraba en ningún sitio. Además, teníamos el “Club Mangaline”, y cada semana creábamos ofertas y descuentos con el fin de hacer coincidir a los aficionados. Al final se consiguió. A pesar de no estar en una zona céntrica, era la tienda de referencia de los aficionados al manga de la época, y más que una tienda era un punto de encuentro para todos. Qué risas nos dábamos allí!!

¿Cómo era el fan promedio que acudía a vuestra tienda? ¿Qué buscaba?

Chicos y chicas de entre 12 y 20 años principalmente, que buscaban relacionarse con gente afines a su afición. Esa fue la baza principal. No venían a comprar, venían a pasarlo bien, y, de paso, comprar.

¿Alguna anécdota memorable en la atención al público?

Bufff, muuuuchas! Desde chicos que querían mangarse el pack de 3 VHS de Dragon Ball debajo de su camisa, personas que te contaban su vida y al final parecía un consultorio sentimental, hasta padres que venían con su hijo menor a comprar manga porno. Ahh!, y la quedada que hicimos para protestar por la cancelación del I Salon del manga que íbamos a montar en Sevilla! ¡Y cuando quedábamos de madrugada unas 10 personas (casi todos clientes) para poner manualmente las sobrecubiertas a los primeros libros de MangaLine Ediciones!

¡Tenemos muchas anécdotas, la verdad!

2001: Nace MangaLine Ediciones y comenzáis esta nueva andadura lanzando Berserk y Please Save my Earth con un notable éxito. ¿Por qué esas series? ¿Qué os acercó a ellas y por qué crees que tuvieron tan buena acogida?

Conocía ambas. De Berserk tenía la edición de Planeta, que se cerró por falta de ventas, y Please save my Earth era todo un clásico shojo de la época. Pensamos que serían un buen comienzo: una serie adulta con mucha acción y otra de suspense y sentimientos para todos los públicos.

Todo lo que giró en torno a estos lanzamientos fue especial: muchos aficionados nos ayudaron a difundirlas, nos apoyaron… éramos lo que muchos querían ser de “mayor”. Evidentemente el éxito fue más por ese concepto de editorial de “aficionado” que por las propias series.

Y qué mejor acción para dar a conocer la editorial y las series que realizar un pack de 2×1.

Todo fue un acierto, y era el momento apropiado.

En qué formatos sacasteis estas colecciones y por qué? ¿Cómo hicisteis vuestra distribución?

En formato tomo con sobrecubiertas y lectura oriental. Era la primera vez que se publicaban series en ese formato. Queríamos diferenciarnos y dar lo que el público demandaba en esa época.

Para la distribución se contó con un distribuidor, Otakuland, que aunque posteriormente no fue bien la relación, en ese instante fue positivo.

¿Cuáles eran vuestras funciones como editorial? ¿La traducción corrió también a vuestro cargo?

En aquel momento éramos 4 socios en la sociedad. Dos dirigíamos la línea editorial y controlábamos la edición, además de realizar las ideas de marketing, comunicación, negociaciones…, otro negociaba con editoriales en Japón y el último traducía.

¿A qué dificultades os enfrentasteis en los primeros años de la editorial?

Son muchas… Algunas: falsificación de firma del administrador de la sociedad (yo) para “cambiar” de dueños a las licencias contratadas, imprentas que fabricaban y tenían un negocio en “b” con nuestras publicaciones (sin nosotros ni enterarnos), impagos de distribuidores e intentos de sobornos, ventas ilegales de nuestros títulos, creando confusión…

Después tuvimos el factor negativo del público: las series, por temas de juicios, estuvieron sin publicarse por más de un año. Al lector no le importaban los problemas que teníamos, lo único que quería eran sus colecciones. Digamos que hasta ese momento, éramos como ellos, pero si no había nuevos tomos, ya éramos una editorial más. Pero aún así, siguieron estando ahí con el tiempo, y les estoy muy agradecido.

Esos serían los primeros obstáculos. Que a los 20 años te pase esto es algo muy duro de sobrellevar. Pero se cogió fuerzas y se superó. Son los mejores años que recuerdo en mi vida.

Y también los errores principales sucedieron a colación de esto: cambiamos la actitud por una más fría y distante con el lector. Una gran cagada, pues nosotros no somos así.

 Háblame de Interface Comics, ¿qué relación guardaba con Mangaline?

Era una línea editorial dentro de MangaLine para la publicación de obras occidentales. Se decidió crearla cuando MangaLine creció y ya estaba cercana al millón de euros anuales.

A  través de Interface Comics se lanzó Rex Mundi en 2004, que creo que no continuó más allá del quinto número. ¿Qué ocurrió? ¿Qué recuerdas de aquél lanzamiento?

Se editaron primero en grapas, y después en un tomo recopilatorio. Nos gustaba, es un buen título, pero no acompañaron las ventas. Sin embargo, su paralización vino a raíz de impagos que sufríamos, y que provocó que no pudiéramos tener una regularidad en las colecciones.

Qué otras colecciones de Mangaline estás satisfecho de haber editado

De todas, la verdad. Cada una era algo especial, aunque es cierto que Berserk tiene algo especial. Logramos hacer que una serie que había fracasado en ventas en España e Italia fuera todo un best-seller con esta nueva edición. La editorial, años después, nos confirmó que a raíz de nuestra edición se consiguió licenciar en más países y reforzar el éxito.

Después también fue bonito hacer Present. Nosotros mismos (algunos de modelos y yo de fotógrafo) hicimos el material para las portadas. A la autora le gustó tanto que hasta nos felicitó expresamente.

En verano de 2011 das por finalizada Mangaline Ediciones. ¿Me puedes explicar en pocas palabras qué os llevó a echar el cierre?

Los impagos de distribuidores y la falta de ayuda de algunas editoriales japonesas. Ésos son los principales motivo. Cuando todo va bien, eres el mejor. Pero cuando algo falla… eres el peor.

¿Qué colecciones te hubiese gustado completar o lanzar y se han quedado en el tintero?

Evidentemente todas, en especial City Hunter, Como y Berserk. En el tintero se quedó la segunda serie de Lupin, Loveless y Cantarella.

¿Cuáles son tus proyectos actuales? ¿Giran en torno al manga y el comic en general?

Muy pronto se sabrá de ellos. Gira en torno a lo que cada uno desee y le motive hacer. Y a mí los mangas me encantan, entre otras cosas como orientar y asesorar.

¿Qué es lo que ha cambiado en todos los años que has dedicado a este mundillo? ¿Qué ha mejorado? ¿Qué podría haber ido mejor?

Lo principal que ha ido cambiando es la mentalidad de edición. Se hacen ediciones enfocadas casi exclusivamente al público friki, haciendo que se vea el manga como algo “raro” desde fuera para los que no lo conocen o consumen.

Si una obra es buena, lo ideal es hacer que todo el mundo pueda disfrutar de ella.

Lo que más ha mejorado son las posibilidades de venta. Cada vez hay más superficies que dan la oportunidad al comic. Lo que menos, precisamente la mentalidad de muchos editores, inapropiada para los tiempos que corren, desde mi punto de vista.

Te dejo este espacio para dejar cualquier comentario para nuestros lectores

Tuve la suerte de hacer un sueño realidad. Por mucho tiempo pensé que éste se convirtió en pesadilla, y no quería ni verlo de lejos. Pero con el tiempo comprendí que los sueños siempre son sueños, y que los problemas son conocimientos que te permitirán algún día cumplir esos mismos sueños.

Mi sueño sigue ahí, y me encantaría realizarlo con todos los que tengamos sueños comunes. Espero veros muy pronto, eso sí, realizándolos, y haciendo lo que os gusta. Gracias.

Muchas gracias por tu atención, y mucha suerte en tus proyectos actuales y futuros.