Publicado el 7 de Julio del 2012 por Capitan_Melenas en Cómic
Nuevos 52. Resumen de (casi) todo lo publicado parte 2

Seguimos nuestro viaje por el nuevo universo DC a la española. Como comenté en la anterior entrega, ECC sigue una política de publicación bastante racional e inteligente, que quizá reste sabor a pelotazo, como ocurrió en USA, pero que racionaliza la salida al mercado de tanto material nuevo, y nos lo pone fácil a los lectores para seguir la mayoría de colecciones sin que nuestra mermada cuenta corriente se vea más perjudicada por nuestros vicios caros.

Abróchense los cinturones, que el viaje continúa, en esta ocasión, a través de lo más profundo y oculto de estos nuevos 52.

Stormwatch: Heredera la mítica colección Image, cuyo certificado de defunción firmó Warren Ellis. El rey a muerto, larga vida al rey, pensó el señor Ellis, y de las cenizas de Stormwatch surgió The Authority, el cómic que cambió la concepción de súper grupo, y que nos trajo una auténtica revolución a base de mala uva, humor descarnado, violencia salvaje y cierto sentido de la autoparodia, que reventó con la llegada de Mark Millar a la colección, una de las etapas más recordadas de un grupo de toda la historia del cómic.

DC se hizo con los derechos de los personajes, y gracias al nuevo universo, los integra de manera definitiva en la continuidad de los habituales en DC. Ahora, los miembros de Stormwatch comparten espacio tiempo con la liga de la justicia, por ejemplo, e incluso uno de sus más ilustres miembros forma parte de éste grupo: el insigne Detective Marciano, nada más y nada menos, un clásico de la JLA. En esta realidad, Stormwatch son una organización ultra secreta (pero secreto de verdad, a medio camino entre los francmasones y la fórmula de la coca cola) que se encarga de proteger a la humanidad de eventos tan cósmicos y apocalípticos, que ningún otro grupo podría hacerse cargo. Desde el mismo principio de los tiempos, estos aguerridos defensores en la sombra, han defendido al ser humano de cosas que os pondrían los pelos como escarpias, asuntos realmente apocalípticos, en plan “Aznar vuelve al poder” (¡Eh, tíos, no corráis, que era un ejemplo!). Emociones fuertes y destrucción por doquier, con un dibujo de Miguel Sepúlveda que a veces es espectacular, otras no tanto. Eso sí, Apollo ya está en la continuidad DC. El duelo que todos tenemos en la cabeza está por venir.

 

Animal Man: Papeleta la de Jeff Lemire. Animal Man significó un punto de inflexión en la historia del cómic. Grant Morrison utilizó la serie como laboratorio narrativo en el que estableció una nueva forma de ver al personaje de cómic, al mismo tiempo que reflexionaba sobre la identidad, la pérdida, la naturaleza humana, la imparable esencia del cambio, y la capacidad misma de creación, en uno de los finales de colección más memorables, extraños y trascendentes de la historia del medio. Hace un par de años, Planeta publicó en un único y fantástico tomo toda la etapa del genial escocés, que es un absoluto “must have”, y que da bastante sentido a esta nueva incursión en el mundo de Buddy Baker. Un tipo normal, amable padre de familia, amante esposo, pero que es el avatar del rojo, la esencia de toda criatura animal, así como la cosa del pantano lo es del verde, su contrapartida vegetal. Esto le da poderes animales, ya que es capaz de asimilar las habilidades de cualquier bicho que se encuentre relativamente cerca.  En esta nueva reencarnación, Buddy Baker se enfrenta a un terrible enemigo que amenaza con borrar toda vida sobre la faz de la tierra, a la vez que descubre nuevos secretos sobre sí mismo y sobre su familia. Un comienzo no tan metafísico como anteriores etapas, pero que sigue la estela de colecciones de la antigua línea Vertigo de DC, con argumentos adultos, alejados del mundo de tipos en mayas de la editorial madre, y que deja entrever influencias del Alan Moore de la cosa del pantano, aparte de la estela que dejó el citado Morrison. Ahora hablaremos de la cosa del pantano, pero esto huele a que ambas colecciones van a tener muchos puntos en común, por la naturaleza similar de ambos personajes. Un excelente dibujo de Travel Foreman, extraño, atípico, surrealista y lleno de matices, muy adecuado para los niveles cercanos al terror hacia los que dirige sus pasos esta colección. Uno de los grandes éxitos de crítica y público, cosa que no es de extrañar, porque este comienzo lleno de calidad me hace albergar grandes esperanzas para un personaje que significa libertad creativa casi absoluta para aquel que se hace con la cabecera.

 

La Cosa del pantano: Pues otro nombre mítico de la editorial. La etapa de Alan Moore al frente de la cabecera a finales de los 70 significó un cambio total y absoluto en la concepción del cómic como entretenimiento. Las historias eran adultas, sofisticadas, con personajes creíbles, llenos de matices, que establecían unas relaciones complejas repletas de significado. Un cómic trascendente en muchos aspectos, que acabó por definir lo que sería el origen de la línea Vertigo de DC, en cuyo seno nacerían obras maestras absolutas como The Sandman o Hellblazer. Con la llegada de la nueva continuidad, Vertigo desaparece y sus personajes forman ahora parte de la continuidad general de todo el universo DC de manera más explícita que nunca. Ahora, la cosa del pantano deambula por el mismo universo que Batman o Superman, pero se mueve por una línea que los tipos en pijama nunca cruzarán. El mundo de lo oculto, la magia, lo sobrenatural, fuerzas elementales más grandes que la vida. En el momento de empezar la colección, Allec Holland no es la cosa del pantano. Después de los acontecimientos del día más brillante, es un humano normal, devuelto a la vida con su cuerpo y la consciencia que dio vida a la cosa del pantano durante años. Pero una nueva amenaza que pretende eliminar todo rastro de vida sobre la faz de la tierra, hace que el doctor Holland deba decidir sobre su papel como avatar del verde, y cómo su negativa a aceptar su destino puede significará el fin del mundo tal y como lo conocemos. Sabor clásico a historia de terror setentera, excelente guión de Scott Snider (también en la cabecera de Batman), y un excelente dibujo de Yanick Paquete, son la magnífica receta de otro de los aciertos de estos nuevos 52.

 

La Liga de la Justicia Oscura: Hay lugares en el universo, entidades desconocidas y elementos que se escapan de la concepción humana, incluso de aquellos que se enfrenta a lo imposible día tras días. Pero hay también seres mágicos y poderosos que están de nuestra parte. Son la última línea de defensa de la humanidad ante los poderes místicos que se escapan a las habilidades del Superman o el Batman de turno. Para eso tenemos a gente como Shade, el hombre cambiante, Deadman, Constantine o Zatanna, uno de los personajes a los que más cariño tengo del universo DC (tengo cierta debilidad por los secundarios intrascendentes, y por las morenazas jamonas con poderes mágicos, que queréis que os diga). La cosa se va de madre cuando la encantadora pierde el control de sus poderes, y un cataclismo mágico que ni en Bankia, sacude los cimientos del universo DC. Los más extraños personajes pondrán sus habilidades al servicio de las conspiraciones de Madame Xanadú, y parar los pies a una encantadora que ha perdido toda cordura, y ha llegado al nivel de demencia de, no sé, una presidenta de comunidad autónoma. Guión de Peter Milligan, un tipo que está acostumbrado a esto de los abracadabras, ya que ha estado muchos años al frente de las aventuras de John Constantine, nuestro mago cabronías favorito. Dibujo de un tipo al que, admito, no conocía de nada, y que me ha sorprendido muy gratamente, Mikel Janin. Interesante, diferente.

 

Os recomiendo, que miréis las series de manera independiente. Si las veis como un todo, la cosa apesta bastante. Hay errores de continuidad bastante brutos, las fechas son imposibles de creer, y los saltos temporales de una colección a otra, me temo, ocasionarán más de un quebradero de cabeza a los lectores y a los guionistas. Pero eso no quita que no disfrutemos de genialidades como el Superman de Morrison o el espíritu renovado de Wonder Woman, e incluso tener la extraña sensación de que Aquaman mola (aunque un día abriré debate en esta página: ¿Geof Johns es un genio o un espanto?… opine, querido lector)

 

Y hasta aquí. Me queda hablar de la Liga de la justicia, por ejemplo, pero lo dejaré para más adelante y la colección esté más avanzada. Dejo en el tintero también a Green Lantern y a Flash, porque son dos personajes que nunca me han llamado demasiado la atención, y el bolsillo me obliga a elegir entre tanta novedad. Nos queda mucho camino, aunque a ver si se publican todas las colecciones USA, cosa que dudo. Que también hay ilustres bodrios en camino, no lo dudéis. Merecerán un capítulo aparte, pero este mes llega, por ejemplo, Nightwing y la Liga de la justicia internacional. Seguiremos informando, pero preparad los bolsillos, que no hay tregua. Que caro sale ser friki, por Crom.