Publicado el 16 de Julio del 2012 por Capitan_Melenas en Cómic
Alias: ¿Quién es Jessica Jones?

Hoy sacamos el De Lorean del garaje, y viajamos hacía el pasado, no mucho, pero la verdad es que hace la friolera de 11 años desde que se publicó este cómic originariamente. Merece la pena que rescatemos del olvido una de las colecciones más rompedoras de principios de siglo, cuyas ramificaciones se extienden hasta el día de hoy en colecciones como Los Vengadores. Lección de historia, amigos, así que allá vamos.

Alias cuenta el día a día de Jessica Jones, detective privada, con el típico ambiente entre cutre y mal rollero propio de esta clase de escenarios. Lo más podrido de la gran manzana, despachos con olor a café barato, soledad a carretillas y mucho tabaco. Ese es el contexto en el que la señorita jones se desenvuelve, acompañada por una autocompasión casi caníbal, consumida por una serie de secretos que poco a poco iremos desvelando con el avance la colección. Bien, hasta aquí, todo bastante normal: serie negra de manual, con una chica autodestructiva en lugar de un detective masculino autodestructivo. Pero no. Resulta que hay más. El mapa por donde Jessica sobrevive es el universo Marvel, el mismo donde Spiderman, Capitán América o Lobezno pasean sus mallas. La cara menos amable y colorista del mundo súper, los callejones donde nadie mirará, las esquinas que se escapan a las heroicidades de los vengadores. Ese es el cenagoso teatro donde se desarrolla esta colección, una vuelta de tuerca a lo que conocíamos del universo Marvel.

El origen de esta colección hay que buscarlo en las ideas renovadoras de Joe Quesada, una de las figuras más controvertidas de la historia de la casa de las ideas. Pocos editores han generado tanta polémica a lo largo de su estancia en el sillón jefe de Marvel, y han cosechado tantas críticas, desde la comedida y meditada, hasta la vehemente amenaza de muerte. De hecho, estoy seguro de que ahora mismo, Zapatero y Quesada comparten balneario. Pero no todo fueron patinazos, decisiones poco acertadas o demostraciones de locura nivel Fu Man Chu. Entre otros ataques de claridad, llevó a cabo la creación de la línea MAX, una visión más adulta del universo de la editorial. Una especie de línea VERTIGO Marvel way, donde los personajes de siempre se verían como nunca. Que se lo digan a Punisher, por ejemplo, que ha vivido una de sus más descarnadas revisiones en este rinconcito de libertad sin las cadenas del comic code, que aún hacía de las suyas por entonces.

La colección cayó en manos de un por entonces relativo desconocido llamado Michael Bendis. Sí, el mismo tipo que diez años después es el guionista estrella de la compañía, el mismo tipo del “milagro” vengadores, el mismo tipo que maneja como nadie el equilibrio entre ensalada de nudillos y momentos intimistas, el tipo de Civil War e invasión secreta, el que se ha cargado al Peter Parker Ultimate… ese tipo. Que había demostrado ya que la serie negra era su fuerte, la intensidad de las tramas detectivescas, las personalidades límite, la oscuridad del alma que todos los personajes llevan a rastras. Un escenario límite, donde el guionista se despacha a gusto con unos protagonistas con los que no tiene piedad, cuyos fantasmas son tan profundos y poderosos que llevan a Jessica Jones a una huída de sí misma que la pondrá contra la espada y la pared. Un planteamiento adulto y lleno de matices que harán las delicias de aquellos que amamos el cómic en todas sus facetas. Si las colecciones habituales de la Marvel son espectáculos de mamporros y demostraciones de testosterona al estilo Hollywood, Alias es la película independiente, con planos sencillos, cámara fija, largas conversaciones, condimentadas por el talento de Bendis para los diálogos fluidos, cotidianos. No sería posible todo esto sin un dibujante como Michael Gaydos, uno de esos artistas con algo especial, diferente. No es un Jim Lee que dibuja espectaculares postales que se quedan en tu retina, ni un Bryan Hitch que te dejará boquiabierto con el realismo salvaje de sus titánicos espectáculos como The Ultimates. Pero es el tío que nació para dibujar las aventuras de Jessica Jones. El ideal para dar sentido a los silencios, los pensamientos de Jessica, las escenas perfectamente planeadas para que algo tan simple como un diálogo gane en consistencia, con una fluidez casi cinematográfica. Algo tan complejo como dotar de credibilidad a una de las personalidades más fuertes que ha dado el cómic en el siglo XXI. Si encima añadimos que David Mack hace de cada portada una obra maestra, redondeamos el premio.

Acompañad, pues, a Jessica por su tortuoso camino al frente de la única agencia de detectives dedicada a la investigación relacionada con superhéroes (con el permiso de los X-Factor dirigidos por Jamie Madrox, por cierto, una de las mejores colecciones mutantes que podéis comprar ahora mismo). Meteos en su complejo mundo interior, asistid con pase VIP a sus muchísimas meteduras de pata, a su tambaleante vida emocional. Escuchad su falta de propiedad en el lenguaje, convertido el taco en un arte en boca de esta mujer. Sentid compasión cuando se la lleven los mil demonios que habitan en su cabeza y acabe en lo más profundo de una botella. Bendis no tiene miedo de nada, nos sumerge de lleno en la intimidad de Jessica, e incluso asistiremos a sus descarnadas sesiones de sexo, incluido entre sus acompañantes de cama al mismísimo Luke Cage (hasta aquí puedo leer sobre su tormentosa relación con el caballero). Conoceremos que tiene poderes, pero que no los usa por motivos de peso, e incluso descubriremos su relación pasada con los vengadores. Todo eso y más en un par de tomos que Panini editó el año pasado a modo de recopilación de la serie completa. Lectura más que recomendada, que se puede disfrutar con independencia de las correrías habituales de los héroes de turno, si no sois muy amigos de los tipos disfrazados.

Canela fina, que os lo digo yo.