Publicado el 23 de Agosto del 2012 por Boss en Ludoteca
[Probadores de juegos] Give me the Brain.

Puntuación FRSA: 1/5 (el 1 es porque es rosa y tiene un dado grande)

 

Hola, soy Boss y llevo toda la vida siendo una Friki (Frika, que dicen algunos) Anónimamente Reconocida. Durante toda mi vida he experimentado grandes alegrías y decepciones en mis experiencias frikis, pero lo que vengo a traeros hoy roza mi conversión hacia el EmoFrikismo (“jugar es dolor”). Tengo que reconocer que, sin ser fanática de ellos, algunos juegos de Steve Jackson me resultan entretenidos (Zombie dice, Munchkin, Chulú dice). Vamos, no jugaría más de una partida ocasional, pero bueno, tampoco los detesto. Sin embargo, el juego que nos ocupa me ha hecho dudar.

Give me the Brain es un juego de cartas zombie (112 cartas que se dividen en tareas a realizar o cartas de apuesta. todas mezcladas), con un dado grande (el cerebro), todo en colores muy vistosos (mucho rosa, verde y gris), en el que los jugadores son zombies que trabajan en una hamburguesería. Ya, igual no parece muy hilarante, pero bueno, llegado a este punto uno tampoco sale corriendo todavía.

 

Claro, como ya os habréis percatado, hay un cerebro para todos, lo cual es “la gracia” del juego. Para ganar tienes que quedarte sin cartas (tareas) en tu mano, pero para poder usar muchas de esas cartas (hacer esas tareas) necesitas tener el dado (cerebro) en tu poder. Sin embargo, puede que no tengas éxito al hacer la tarea (tirar el dado-cerebro, que tienes que tener en tu poder), en cuyo caso el dado (cerebro) pasa a no ser de nadie y todos los jugadores (zombies) han de usar sus cartas de puja (si las tienen) para llevárselo. El que consigue llevarse el cerebro es el que inaugura el siguiente turno. Y así hasta que se termina la partida… si es que se termina.

 

Está demostrado ( y no sólo en mi experiencia) que te puedes pasar más de media hora de partida sin poder usar una sola carta porque el turno nunca llegue a ti, así como también lo está que es posible que la partida se prolongue hasta el fin de la humanidad, mientras ves cómo las caras de tus compañeros jugadores se van desencajando y sus frases pasan de ser “bueno, verás cómo voy a fastidiarte!” a “por favor, ayudad al que va ganando y que se acabe esto de una vez!”. Además, inexplicablemente, todo el mundo acabó cada turno con más cartas. Sí, se trata de fastidiar al jugador pero… ¿tanto?.

 

En conclusión, la experiencia fué muy negativa. Y no es porque fuéramos predispuestos a pasarlo mal. Todo lo contrario. Sin embargo, no volvimos a probar un solo juego de Steve Jackson hasta… bueno, yo aún no he jugado de nuevo a ninguno.

 

Sinceramente, no lo recomiendo. Hay formas mejores de pasar el rato.