Publicado el 25 de Septiembre del 2012 por Capitan_Melenas en Cómic
Daredevil: Recordando a Anne Nocenti

Hoy toca que hablemos del hombre sin miedo. Ha vuelto al candelero, ya que hace un par de meses se publicó el enésimo retorno del cuernecitos al panorama editorial. En forma de tomo recopilatorio, pudimos leer las primeras aventuras del renovado Daredevil capitaneado por Mark Waid, junto con un muy impresionante equipo en los lápices, en manos de Paolo Rivera y Marcos Martín.  Una etapa que deja atrás el terrible pasado cercano de nuestro héroe con cuernos favorito, y recupera el espíritu de diablo burlón que definía al personaje en sus comienzos, con un regusto clásico que emociona a viejos marineros como yo. Vuelven las aventuras por encima de las desgracias personales, la sonrisa pícara y los malos pintorescos, sin perder la esencia del Daredevil de los últimos tiempos. Una colección muy a tener en cuenta.

Pero hoy no he venido a daros la chapa de manera excesiva con esta  vuelta al ruedo del cuernecitos. Hoy vengo a hablaros de una etapa bastante olvidada, pero que a mí me parece de tremendo interés; la época que contó con el equipo creativo formado por la guionista Anne Nocenti y el dibujante John Romita J.R.

Soy un tipo torturado, queredme

Soy un tipo torturado, queredme

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Frank Miller era el referente. Hablamos del tipo que dio forma al Daredevil que todos conocemos. Reescribió su pasado, estableció su relación con la secta conocida como La Mano, se sacó de la manga a uno de los personajes definitivos en la colección, Elektra, el aterno amor trágico entre amores trágicos de nuestro prota. Lo llevó de lleno a las calles, al lado oscuro, a los callejones malolientes, a las mafias más salvajes y perversas, al enfrentamiento directo con Kingping, convirtió la Cocina del Infierno en el patio de recreo del hombre sin miedo. Y,  sobre todo, escribió la que es todavía la mejor historia de Daredevil, y una de las mejores de la historia del cómic: Born Again. Ahí es nada.

Los evangelios según Frank Miller

Los evangelios según Frank Miller

 

De hecho, cualquiera que se metiese en la labor traicionera de hacerse cargo del personaje, debía hacer frente a lo que se denominó desde entonces como “El desafío del Diablo”. Esto es una suerte de tradición en la cabecera, en la que el equipo creativo de turno debía arrastrar al personaje a sus miserias, a la destrucción física o moral, al enfrentamiento con sus más profundos demonios. Entonces llegó Anne Nocenti, y llevó esta idea a su propio terreno. Como resultado, una de las mejores etapas de Daredevil, y, posiblemente, una de las más olvidadas.

Nocenti venía del mundo del periodismo, pero se hizo un hueco en Marvel como editora de distintas cabeceras. Finalmente, consiguió que alguien se fijase en su talento como escritora, por lo que acabó como guionista oficial de la cabecera del cuernecitos. Desde el principio dejó claro que tenía personalidad propia, y que no se cortaría en ningún momento en el uso del personaje para dar rienda suelta a un carácter comprometido, siempre cercano a problemas sociales, además de un marcado carácter feminista en sus historias. Eso, y su posicionamiento político, cercano a la izquierda, hicieron que enseguida toda su producción se rodease de cierto halo de polémica. Mujer en un mundo de hombres, de fuerte carácter y convicciones, de izquierdas en plenos 80 en USA, muy coloristas y recordados, sí, pero quizá estamos hablando de una de las épocas más reaccionarias de la historia reciente del país. Total, que lo llevaba crudo.

 

Pero no se achantó. De la chistera de su explosiva imaginación sacó una de las etapas más interesantes, por contenido y forma, que ha protagonizado el personaje.

Normalmente, Matt Murdock es víctima de una enorme conspiración que lleva al límite su cordura, su aguante, su casta de héroe. Si bien en este caso hay algo de eso, Murdock se transforma en el único culpable de su desgracia, así que por encima de la supervivencia, la culpa es el gran leit motiv de la estancia de Nocenti en la colección. Murdock se falla a sí mismo y a los demás. Recordemos, además, que Murdock es de origen católico irlandés, característica que Nocenti aprovecha para torturar sin contemplaciones el alma atribulada de nuestro héroe.

te dije que pasaría, cariño, si volvías a mearte fuera

Te dije que pasaría, cariño, si volvías a mearte fuera

 

Conocemos además a María Tifoidea, personaje que retrata a la perfección las inquietudes feministas de la autora. Todos los roles de la mujer en una misma. La esposa, la guerrera, la mártir, la prostituta. La esquizofrénica mente fragmentada de Mary es el caldo de cultivo donde se gesta este interesantísimo personaje, que ya forma parte de la historia con mayúsculas de Marvel, y a la cual hemos visto en diferentes series (Por ejemplo, os recomiendo que miréis como machaca sin contemplaciones el loco corazón de Deadpool en su imprescindible colección de los 90 con Joe Kelly al frente).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

También veremos la participación de Daredevil en el macro evento “Inferno”, uno de aquellos primeros Crossover, que se convertirían en marca de la casa a lo largo de los 90. Nocenti encontró la excusa para otra de sus filias, las historias de corte fantástico. Nueva York se llenó de demonios, Mefisto andaba por la Gran Manzana como si fuese el patio de su casa, y, cómo no, el estado de ánimo torturado y lleno de culpa malsana era un imán para el rey de los bichejos infernales. He de confesar, queridos frikis, recuerdo que el número 265 USA, fue uno de los primeros cómics en caer en mis manos allá por mi tierna infancia. Y me acojonó. Mucho. Desde la portada hasta cada una de sus viñetas. Dentistas demoniacos… si hay algo que pueda asustar más a un niño de 8 años, me lo contáis.

¿Acojona, o no acojona?

¿Acojona, o no acojona?

 

Y qué decir del dibujo de Romita J.R. Para mí, esta es la mejor época de este  mítico dibujante. Los más jóvenes lo recordaréis por ser el artífice artístico de Kick Ass, pero es a mediados y finales de los 80 cuando publica sus mejores viñetas (Hace poco se ha reeditado su histórica participación en Iron Man, la también imprescindible saga de Camelot).  Romita era un dibujante especial, la antesala de todas aquellas estrellas del medio que se hicieron millonarios a principios de los 90, un tipo comprometido, y que se hizo un nombre a base de crear impronta en algunas de las más importantes cabeceras de la editorial. Personalidad propia, espectacularidad, mezclado con una sobriedad exquisita, ideal para plasmar en dibujo el mundo extraño que Nocenti fabricaba en su cabeza. Un equipo creativo para el recuerdo. Ahora parece ser que se hará cargo de Catwoman, en DC, un personaje al que no me imagino en mejores manos.

 

 

 

 

 

 

 

Dos tomos recopilaron la parte más interesante de su etapa junto a Romita J.R, en 2010, por Panini Cómics, así que todavía es bastante posible encontrarlo en el cajón de cualquier librería especializada. así que buscadlo, malditos, que encima eran baratos, a 10 euros cada uno.