Publicado el 22 de Octubre del 2012 por Germánico en Sin categoría
El Circo de los Horrores.

5/5

Todo comienza una noche de tormenta en el cementerio de los horrores. A lo lejos, un tren se aproxima entre silbatos, vapor y chirriar de sus frenos. De éste, desciende un singular pasajero. Perplejo y confundido, se da cuenta de su equivocación, se ha apeado en la entrada de un antiguo cementerio que le hiela la sangre. Imágenes de piedra, gárgolas y lápidas, aullidos de lobos y gritos desgarrados provocan su interminable huida mientras es perseguido por mil y una bestia del circo de los horrores, que querrán convertirlo en uno de ellos.

Domingo por la tarde en la capital castellana de Valladolid y, por una vez en mucho tiempo, tengo algo interesante que hacer: algo me dice que no va a ser un domingo cualquiera cuando observo posada en mi mano, como un cuervo negro que gritara “Nevermore, nevermore“, una entrada para este espectáculo llamado: Psicosis, el Circo de los Horrores. 

Vuelvo a leer por curiosidad, más que nada, la sinopsis de lo que voy a ver en breves y pienso, durante unos instantes, si habría sido mejor llevar mi camiseta de Edgar Allan Poe para mimetizarme más en el ambiente… Y entonces, ante mis ojos, aparece la Plaza de Toros (así sí que da gusto ir a “los toros”) y veo en la puerta un hombre ensangrentado con una motosierra persiguiendo a los insensatos que se acercan a la entrada. Unos monjes de rostros cenicientos nos cortan las entradas y nos indican nuestro camino, mientras otra criatura proveniente del averno nos sigue (bastante lento) arrastrando una pala. Se oyen gritos, yo me río como muchos otros… Promete ser divertido.

Entro en el circo, una carpa negra, y otro monje (con una linterna) me indica cuál es mi asiento en la oscuridad del ambiente… Miro hacia la pista y veo cráneos, un par de lápidas y un par de gárgolas. Me siento y una enfermera de Silent Hill intenta apuñalarme. Luego, una monja me bendice mientras otro ente con motosierra ofrece un moco al hombre que se sentaba a mi lado… Y comienza el espectáculo.

– Ínfimos, patéticos y desagradables mortales… -así nos saluda un nosferatu desde la pista. Comienza presentando el espectáculo en el que nos promete horror, pesadillas y dolor (aunque de momento sólo encontramos risas) e interacciona con el público. Después de él, se fusionan el circo, el teatro, la magia y el cabaret, con espectáculos de baile y acrobacias, malabarismos y  sketches de humor dantesco, grotesco y terriblemente divertidos, en los que la participación del público era el elemento más destacable e importante. Quisiera mencionar aquí, en esta nuestra web, a un joven espectador que “sufrió” en sus carnes esta interacción una y otra vez… tantas que se ganó una camiseta; su nombre, Jesús, fue coreado por el público en más de una ocasión, pues bien es verdad que al final hasta se le había cogido cariño.

Disfruté de lo lindo de las dos horas de niñas poseídas que darían mil vueltas a la niña del Exorcista, y otras que juegan con las cabezas putrefactas de su madre; de momias y zombies bailarines y acróbatas, como el condenado y su verdugo, cuyos músculos sorprendieron a más de uno; de vampiresas sexys que piden esclavos sexuales y un payaso zombie, de nombre Grimo, experto en el crujir de dientes y la grima. Y cómo no, de un Nosferatu elegante, cruel y de un despiadado sentido del humor. Dos horas que hasta se me hicieron cortas y que me dejaron con ganas de mucho más. Una delicia artística que deja huella, sin lugar a duda, tan recomendable como la mejor de las obras del séptimo arte o el mejor de los libros.

Si queréis tener más información, os dejo (cómo no) el link de su página oficial:

http://www.circodeloshorrores.com/

Nos vemos en las tumbas, mis queridos Frikis Vivientes.