Publicado el 9 de Noviembre del 2012 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: Festín de Hielo y Fuego.

Hablemos de libros… y de comida. Porque lo que tengo aquí en mis manos, queridos lectores hambrientos de palabras y de buenos chuletones, es nada más y nada menos que el libro de cocina de Poniente, en el que se recogen platos típicos mediante cuyos sabores viajaremos desde el frío Muro hasta la calurosa y sureña Dorne, desde la ciudad decadente de Desembarco del Rey hasta las tierras que se encuentran más allá del Mar Angosto donde la Khaleesi no deja de liarla parda.

Una delicia, sin duda.

Sin embargo, aunque se nos pueda hacer la boca agua con tan sólo mirar las imágenes, la lectura no entraña gran emoción: es, al fin y al cabo, un libro de cocina. Pero eso sí, ambientado en ese mundo que tanto nos gusta, con delicadeza y elegancia, poniéndole ingredientes a todos los platos y banquetes que hemos podido ir disfrutando, palabra por palabra, en la obra de Martin (quien, en el prólogo del libro, nos confiesa que no sabe cocinar… aunque comer se le da muy bien, no hay duda).

Esta recopilación de recetas ha sido llevada a cabo por Chelsea Monroe-Cassel y Sariann Lehrer, quienes incluso han llegado a investigar la cocina medieval para tener una buena base para la elaboración de tan exquisitos platos. El libro, de unas 223 páginas, comienza con un divertido prólogo de George RR Martin y que da paso a lo que nos interesa: tenemos consejos sobre cosas que no pueden faltar en una cocina medieval, consejos sobre la preparación de condimentos básicos (como masas, salsas, …) y, así, nos sumergimos en la comida propiamente dicha y llevan al lector en un viaje culinario.

Todo comienza en el Muro, donde comeremos bollitos de pasas, piñones y manzan, pan blanco crujiente, sopa de alubias y bacon, gachas de guisantes… Poco a poco, avanzaremos hasta entrar en las frías tierras de los Stark; allí podremos probar cebollas en salsa de carne, nabos en mantequilla, pastel de ternera y bacon… bocados excelentes para tomar fuerzas y seguir nuestro camino, que se antoja largo. Antes de llegar a Desembarco del Rey deberemos hacer un alto en el camino, al menos para probar el Guiso de las Tres Hermanas, Conejo estofado o algunas de las tartaletas robadas de Arya. Ya en la capital donde reina… bueno, donde se sienta… uhh… esto… alguien… ¿un rey? en el Trono de Hierro (¿por qué libro os vais, Frikis míos?), antes de bajar a Dorne para probar Serpiente con salsa picante o pato al limón acompañado de hojas de parra rellenas,  ¿por qué no disfrutar de la variedad? En la capital nos encontramos recetas tan variadas como palitos de pescado, tartaletas de albaricoque, pastel de pichón, codornices bañadas en mantequilla, sopa cremosa de setas y caracoles, la ensalada que tanto le gusta a Sansa, trucha con costra de almendras, jabalí asado (estoy por apostar que este plato ya no le gusta nada a Robert)… Y quizá, sólo quizá, toméis un barco para ir a Tyrsoh y probar su coñac de pera o sus dedos de miel y, quién sabe, compartir unos saltamontes picantes a la miel con un buen amigo mientras jugáis una partida de Sitrang.

Interesante, ¿verdad? Personalmente, aún no he cocinado ninguno de los platos presentes en el libro aunque seguramente no tarde mucho en comenzar por algunos de los más sencillos para ir probando; promete no ser complicado (si tienes un poco de mano en la cocina, claro) ya que las recetas son claras, bien estructuradas, lógicas en muchos casos y están encabezadas todas por un fragmento de los libros de Canción de Hielo y Fuego que dan ese toque épico que todos necesitamos en nuestras vidas.

En fin, dicen que a los hombres se les conquista por el estómago, y yo soy hombre… Y sin duda, tanto Chelsea como Sariann, basándose en Juego de Tronos, me han conquistado.

Que los viejos dioses del Norte os guíen, y… ¡Mierda! ¡os dejo, que se me van a quemar las gachas!

¡Que aproveche!