Publicado el 20 de Noviembre del 2012 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: El Cuarto Jinete.

5/5

Aquellos que me conocen (y otros que lo intuyen gracias a esta web) saben que soy lo que mucha gente llama “lector empedernido”: me gusta saborear las hojas de papel en mi vida, me encanta vagar por mundos e historias que me aparten de la realidad durante un tiempo. Aunque leo de todo un poco, los géneros que cosecho en mi biblioteca  son principalmente fantasía épica y terror, y dentro del terror los Zombies han sido siempre mis favoritos.

Hoy vengo a hablaros de una de esas novelas sombre los no-muertos, la última que he leído (de momento), y que es parte de esa impresionante línea Z de la Editorial Dolmen con la que me deleito a menudo. El autor que en esta ocasión me ha hecho viajar y correr por mi vida ha sido Víctor Blázquez, poseedor de un estilo que voy a definir como carismático y envolvente. Un estilo que me ha enamorado. Pero de forma hetero; lo aclaro no vayan a pensar otra cosa las posibles lectoras y, joder, estoy soltero. Chicas, os espero.

Un momento, un momento… Creo que estoy desvariando. ¿Por dónde iba? Ah, sí, por Víctor Blázquez y su obra zombificada.

Bien, El Cuarto Jinete es un virus letal que, cómo no, han desarrollado unos científicos americanos en una base militar que se encuentra cercana a un tranquilo pueblo llamado Castle Hill. Por razones que no os revelaré, Frikis Míos, ese virus se extiende por la localidad (aislada por motivos de seguridad una vez dada la alarma), degenerando un tranquilo día en el primer día del Fin del Mundo. Durante los sangrientos sucesos de 5 frenéticas horas, acompañaremos a diversos personajes: desde un periodista que anhela la gloria a un borracho, pasando por el encargado de entrevistar al campeón mundial de dominó (Sí, amigos, de dominó), un par de policías, un científico, dos putas, un cura y una pareja de bomberos.

He ahí el resumen de lo que el autor nos cuenta…pero no lo hace ni en primera persona ni en tercera persona. El autor/narrador nos acompaña por las calles del pueblo, contándote los entresijos de todo lo que allí ocurre, guiándonos por lo que él cree más importante. En ocasiones parece que está retransmitiendo un partido de fútbol; otras, que simplemente os encontráis con Víctor Blázquez en un pub irlandés y que, mientras tú te tomas una cerveza, el te comenta los últimos chismorreos de Castle Hill.

Lo curioso con la cantidad de personajes es que, sin tener ninguno de ellos un protagonismo excesivo, les terminamos cogiendo cariño a algunos y odiando a otro (sí, en mi caso es sólo otro). Durante el transcurso de la novela, llegamos a conocer algunos de los vecinos de Castle Hill de la misma forma que conocemos a ciertos profesores, compañeros de trabajo, clase, etc.

Si a todo esto le añadimos una cantidad ingente de referencias y homenajes (os dejo que los descubráis, ya veréis ya), tenemos una novela redonda, de ritmo trepidante que engancha desde la primera página a la última. Os la recomiendo a todos.

En fin, Frikis míos: La pesadilla está a punto de comenzar; yo ya he buscado refugio y he almacenado comida y armas… ¿Vosotros a dónde irés? Pero (usando una frase de la contraportada de El Cuarto Jinete) sabed lo siguiente:

No hay ningún sitio al que huir si la muerte corre más que tú.