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Publicado el 30 de diciembre del 2012 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: Las Cinco Estirpes.

3.9/5

El mundo se divide en dos, Tuco: los que encañonan y los que cavan. El revólver lo tengo yo, así que… ¡Mierda! Creo que me he equivocado de historia. Pero el Mundo sí que se podría dividir en dos, Frikis míos: en las tierras de Más Allá dominadas por las oscuras criaturas de Tion, un dios malvado y opresor, de la Tierra Protegida, donde habitan humanos, elfos y enanos. Rodeada por unas altas montañas únicamente existen cuatro formas de entrar, cuatro puertas que, hasta hacía 1000 años, habían sido protegidas con éxito por cuatro de las cinco estirpes de enanos… Mas una traición a la Estirpe de los Primeros, le abrió las puertas al Mal.

Así consiguieron entrar una raza oscura de elfos, orcos y trolls para sembrar el caos… Pero no demasiado, pues unos poderosos magos habían creado un poderoso escudo que permitía retrasar a las hordas de la oscuridad. En esa época de luchas, de odios y rencillas, un enano huérfano criado por uno de los grandes magos se ve envuelto en una historia que jamás creyó posible. Túngdil (que así se llama nuestro pequeño y barbudo amigo), emprenderá un viaje por toda la Tierra Protegida y se verá por avatares del destino al frente (más o menos, es por decirlo de algún modo épico) de la última resistencia. Se convertirá en la esperanza de la Tierra Protegida, acompañado por otros enanos, por un actor, un ingeniero, una maga, un extraño guerrero y una mujer de ascendencia un tanto… escabrosa.

Y básicamente esa es la historia que puedo revelaros sin haceros demasiados spoilers, presentada en Las Cinco Estirpes (Die Zwerge en su título original) de Markus Heitz, una historia sencilla, rápida y bastante divertida en ocasiones que si bien no destaca por su gran originalidad, sí que nos deja un buen gusto en nuestro paladar literario. Podríamos acusarla de ser infantil a ratos (infantil al estilo Dragonlance o Reinos Olvidados), pero en ocasiones vemos detrás de cada una de las palabras algo más hondo. Por otra parte, se agradece sobremanera tener una historia que básicamente trata sobre enanos (pero no como el Hobbit), pero enanos guerreros que les encanta destripar orcos, cercenar trolls, degollar albos y mutilar a todo aquel que se les ponga de por medio. Grandes guerreros, grandes artesanos, grandes barbas pero en cuerpos pequeños. Son por una vez los héroes del mundo, unos hombrecillos que no huelen demasiado bien y que no son precisamente los más hermosos que podríamos encontrar. Sin embargo, sí que le encuentro un pequeño fallo: en su afán de crear una historia trepidante en la que pasan muchas cosas en poco tiempo, el autor desaprovecha varias “escenas” de las que se podría sacar jugo incluso lágrimas, y otras tramas secundarias que harían, a mi parecer, mucho más completa la historia.

Lo mejor, que podría ser también lo peor, es que la historia, aunque finaliza (quizá de forma demasiado rápida, pero no por ello sin calidad), es evidente que continúa con los otros tres libros que componen esta saga. De momento no puedo hablar de ellos, pero por los títulos os aseguro que habrá muchos más enanos entre sus páginas.

Lo peor: la traducción, Frikis Míos. Encuentro en algunas de sus páginas párrafos y oraciones que no llegan a cuajar en la mente como debieran. Al leerlas, reconozco muchas veces cuáles serían las palabras originales en alemán y me rechinan los dientes al saber que no han sabido plasmar bien el significado. Quizá únicamente haya sido mi sensación, pero me ha hecho desear leer el libro otra vez (antes de continuar con toda la saga) en su idioma original.

Pero vayamos a la pregunta que suelo hacerme al terminar mis humildes reseñas: ¿Lo recomiendo? Es una novela para gente que comience en el mundo de la fantasía, o para los ya adeptos que tienen ganas de leer algo relajadamente sin demasiadas pretensiones. Como lectura nocturna tras mañanas de estudio es ideal. Eso sí, os puedo asegurar que una vez que hayáis comenzado a leer, querréis conocer cada uno de los giros de la historia.

Así que Frikis Míos, coged vuestro hacha y afiladlo bien: el Mal se acerca a vuestras puertas y debemos proteger a la Tierra Protegida.