Publicado el 11 de Enero del 2013 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: Una, Grande y Zombi.

4.5/5

¡Ay, España! ¿Qué fue de su Plus Ultra, de aquél país en el que nunca se ponía el sol? Vaya usted a saber, querido y caro lector de Frikis Reconocidos. Lo que sí sé, es que entre flores, fandanguillos y alegrías nació Hernán Migoya en esta tierra del amor; sólo él podía crear tanta belleza y es imposible que pueda haber dos. O sí. No sé, quizá el ataque de los clones esté cerca…

Sea como fuere, este escritor (Hernán Migoya, por si alguno sigue perdido) no dudó en pensar cuál sería la solución a la actual crisis económica que aqueja esta nuestra España Cañí. Y llegó a una solución: comernos los unos a los otros… de forma literal (porque claro, quién no ha querido darle un buen muerdo a esa camarera buenorra del bar de toda la vida, ¿verdad?).

Y así nació esta novela, Una, Grande y Zombi, una novela provocadora, eroticofestiva en ocasiones, bestia,salvaje, excéntrica, loca, psicótica, drogadicta, original, diferente, divertida, rara con cojones y con un toque negro y políticamente incorrecto exacerbado. Es decir, queridos Frikis míos, si sois personas sensibles mejor que no la leáis… y eso que os perdéis.

En fin, supongo que alguno querrá saber de qué diablos va. Muy fácil. Por eso a ello voy, cual tren de alta velocidad Madrid-Cuenca guiado por una señora (llamémosla María de las Mercedes) octogenaria.

España está a punto de romperse: la independencia catalana está casi asegurada, el presidente del gobierno (socialista) es un hijo del mal que no tiene intenciones de hacer nada por el país, y su oposición la dirige un inútil resentido y reprimido. Y entonces, sin un duro en los bolsillos, con el cabreo generalizado, se celebra un partido de fútbol (cómo no) entre las selecciones de España y Catalunya. Entonces comienza todo.

Una plaga se extiende por todo el territorio hispano convirtiendo a las personas en depredadores viciosos y hambrientos, una suerte de zombis que tienen un plus de peligrosidad: son zombis ibéricos. Y no sólo eso, estos zombis denominados Rabiosos van a ser guiados por un señor bajito con bigote que tenía muy mala leche y una voz muy divertida. Una locura, vamos.

Este es el guión del libro más o menos resumido, claro, pero me faltan los “héroes”: un joven director de cine molesto de ver con nombre de mujer (Eva de Evaristo), su novia rabiosificada (su historia es para morir), un fan de las pelis de zombis que tiene más miedo que… que una persona en un apocalipsis zombi, y un gigante negro independentista catalán al más puro estilo Muhamad Alí. Ni con mucho los típicos héroes, eso está claro.

Me ha parecido una obra grandiosa, distinta a lo que estoy acostumbrado a leer. Su toque satírico es exquisito, critica a todo lo que se le pone por delante y, además, da unos giros en la historia de lo más curiosos. En ocasiones, mientras lees piensas: ¿Qué coj…? Te sorprende y sabe cómo hacerlo. Migoya parece haber ensayado mil veces cada palabra para impregnar toda la novela de sarcasmo y mala leche, de burla en ocasiones hasta cruel. Sin duda, es un genio de la provocación (el título es una síntesis de todo lo que podremos encontrar en su interior). Su forma de escribir es enrevesada, pero no compleja; es más bien que el uso de juegos de palabras (por llamarlo de alguna manera) juegan un papel de suma importancia. Sin embargo, su afán de locura insalubre hace que, a veces, se pierda un poco el hilo de la historia y que ciertas partes de la misma resulten hasta aburridas: capítulos gloriosos para encontrarnos otros que te cortan el rollo.

En fin, la recomiendo única y exclusivamente si vuestro humor negro está al día, si no os importa que alguien se salte todas las barreras de la corrección política para expresar aquello que quiere y contarnos sin tapujos y con sangre. No recomendada para sensibles y blandos de corazón, y eso es así.

En fin, esperemos que el final de la crisis tome otros derroteros mucho más tranquilos… Pero cuidado, los Rabiosos podrían estar ya entre nosotros.