Publicado el 20 de Enero del 2013 por Capitan_Melenas en Cómic
EL INFORMATIVO NOCTURNO: El mundo arde en directo

“Es una mentira que has elegido creer: que las cosas malas pasan. Ellos mienten, de boca a oreja y de vuelta otra vez. Repiten esa mentira hasta que no hay distinción ninguna entre la verdad y esa mentira. Tu vida es una diversión para ellos. Esto es lo que hacen los medios: destruir con impunidad. “

Esa es la contundencia verbal que vais a encontrar en esta obra, la clase de mensaje que los personajes de este cómic escupirán sin piedad, hasta sus últimas consecuencias, hasta que todo tu cuerpo tiemble por indignación, miedo, porque serás increpado una y otra vez;  tu estilo de vida, incluso por muy combativo que seas, se pondrá en duda. Para los miembros de la oscura organización del culto de La Voz, todo lo que haces es insuficiente. No vas a cambiar el mundo. Ellos sí. Aunque el mundo arda.

¿22 millones en Suiza? Ahora sí que me has cabreado

¿22 millones en Suiza? Ahora sí que me has cabreado

Durante los seis episodios que conforman esta tragedia, tendremos una buena ración de paranoia, secretos, violencia; el fino manto que cubre la verdadera esencia de la realidad, se destapará durante 150 páginas, y, puede que, cuando acabes la lectura, ya no seas el mismo, que estés muy cabreado, o quizá espantado ante las atrocidades que, en nombre de un extraño sentido de la justicia, los miembros del culto son capaces de cometer. El caso es que no quedarás indiferente. Las toneladas de información que este cómic descarga en tu cerebro dejarán a tus neuronas bailando la lambada. Por todo. Por su historia, por el desarrollo de acontecimientos, por el salvaje canibalismo que impera en las grandes corporaciones, que hace que nos sintamos pequeños e impotentes, por su misma estructura gráfica, por sus saltos narrativos, por la medida anarquía que Hickman usa con maestría, un perfecto ejercicio de equilibrio entre novedad y entretenimiento; una ruptura de normas lo bastante hábil como para que la lectura no se convierta en una pesadilla gráfica, en la que nuestro cerebro implosionase por el instrumento de tortura en el que podría haberse convertido este informativo en manos de un artista menos capaz.

Dice Hickman que lo único que pretende con este cómic es ofrecer un gran espectáculo. Pero el señor Hickman no es idiota, y sabe que una obra tan política y beligerante como su noticiario, es carne de polémica. Se abre muchos frentes, sublecturas, preguntas importantes como ¿Es una llamada a las armas? ¿Una justificación de la violencia?

El dulce sonido de la venganza

El dulce sonido de la venganza

Básicamente, Hickman retrata el mundo de las grandes corporaciones dedicadas a la información como parte interesada en la gran máquina política, hasta qué punto están implicadas en ofrecer la verdad o simplemente historias grandilocuentes y vacías, o qué responsabilidad tienen como simple aparato de propaganda al servicio de los grandes grupos de presión. Un engranaje siniestro del que forman parte magnates de los llamados Mass Media, senadores deglutidos por el gran montón de estiércol de la corrupción, periodistas megalómanos y sin escrúpulos, las víctimas de este mecanismo de la mentira. Las implicaciones que esto tiene en la vida diaria de las personas, sobre lo que comen, visten, leen, a qué presidente votar, la calidad de la educación que reciben (en este apartado, Hickman es especialmente demoledor con la idea de escuela pública. Os dejo con esta frase: “Lo único que debes aprender en la escuela es que no encajas en ella”). Todo forma parte de un oscuro conglomerado de intereses que se mueve para que tú, ciudadano de a pie, seas inofensivo, inocuo y obediente, anulado como ente individual, someterte a un estado de intelecto vegetal, a base de propaganda ofrecida de manera implacable por los medios de comunicación.

Hickman no pretende que le des la razón como un idiota a todo lo que dice. De hecho, el mismo admite que no cree en gran parte de las cosas que salen de la boca de los personajes que forman el culto de La Voz. Lo que pretende el autor no es que la gente salga a la calle a prender fuego a los kioscos, pretende que analicemos, pensamos, reflexionamos, y nos formemos nuestra propia opinión. Es más, al principio, HIckman nos ofrece un retrato de las personas que mueven los hilos, perpetrado a conciencia, a sabiendas de la reacción del lector, cargado de tópicos vehementes que son los esperados si ofrecemos un esbozo de gente sin alma y sin remordimientos. Pero la historia avanza, y los blancos y negros son de repente una colección de claro oscuros, donde nada es lo que parece, y, sobre todo, nadie es inocente. Hay una guerra, hay fuego cruzado, y la gente normal se transforma en un daño colateral.

New Yok tras el frío filtro de Hickman

New Yok tras el frío filtro de Hickman

El nivel artístico de este cómic es sobresaliente. Conocía la faceta del HIckman escritor, pero su habilidad como dibujante me ha dejado extenuado. Es una lectura exigente, pero clara y directa, gracias la perfecta combinación de elementos extraídos del cómic tradicional, mezclado con componentes del diseño puro, lo que hace de cada página de esta obra una experiencia diferente. Entornos urbanos fríos y lineales, un New York sin alma, centro de operaciones del gran mecanismo del control y la propaganda. La historia se centra en sus personajes, que son siempre el punto de atención. Los textos están integrados de manera excelente dentro del dibujo, mezclados con puntos de vista, notas a pie de página, estadísticas que nos dejarán con un esguince de cerebro ante sus revelaciones, y toneladas de humor tan negro como el culo de un grillo. Un mundo monocromático, donde no hay lugar para las medias tintas, influenciado por (en mi opinión) Bill Sienkiewicz, pionero en eso de la mezcla de diseño y cómic (se explayó a gusto en la legendaria Elektra Asesina), Dave Mckean y el impresionante Ashley Wood (¿Alguien sabe a qué se dedica últimamente? Porque le he perdido la pista)

Hickman escribió este cómic en el 2006, antes de la dichosa crisis, esa que dicen económica, pero que es sistémica, debido a que cada uno de los eslabones de la cadena neoliberal está podrido, al servicio de intereses demenciales, donde las personas son objetos, donde el ser se define por lo que tiene, donde la competitividad nos convierte en monstruos entronados sobre las cabezas de la gente, sin ningún atisbo de humanidad. Ahora, con los años, esta lectura es más necesaria que nunca, contiene más gasolina de la que ya hacía gala en el momento de su publicación en USA. Este cómic no nos descubre nada nuevo, pero nos recuerda nuestra posición en este mundo. Básicamente, hay gente dispuesta a dirigir tu vida, de ti depende tomar partido o encender la televisión, da igual el qué, pero debes creer en algo, y estar dispuesto a defenderlo.

tovo va a hacer PUM, y vosotros estais en medio

tovo va a hacer PUM, y vosotros estais en medio

Jonathan Hickman está destinado a ser uno de los grandes. Desde ésta, su primera obra, demuestra que es una voz erudita, inteligente, polémica y llena de sentido entre la memez habitual del mundo autocomplaciente de la viñeta. Sus cuatro fantásticos ya están reconocidos como una de las mejores etapas de la primera familia en su larga historia. SHiELD es uno de los mejores tebeos que he leído en mi vida, por atrevido, original, por su complejidad llena de detalles, por su conocimiento enciclopédico en todos los aspectos. Ya hay muchos que dicen que HIckman es el nuevo Alan Moore, y la verdad es que elementos comunes no faltan. Gusto por la ciencia ficción clásica, erudición, inteligencia, sofisticación, elegancia, carácter polémico, cierto espíritu rebelde, contenidos poco habituales en el mundo del cómic, y, sobre todo, buenas historias que nos hacen reflexionar y posicionarnos, aunque sea en su contra.

Pero el señor Hickman no está aquí para hacer amigos. Leed este cómic y lo comprobareis. Mientras el mundo se reduce a cenizas después de la batalla.

@SantiagoNeg