Publicado el 23 de Enero del 2013 por Capitan_Melenas en Cómic
SAGA: El regreso a casa

Hay autores que despiertan especial interés cada vez que anuncian una nueva obra. Todo el mundo de la viñeta permanecía expectante ante el regreso de uno de los talentos más productivos de los últimos años después de su periplo televisivo. Hablamos de Bryan K. Vaugham. ¿Quién? Diréis muchos de vosotros. Pues este tipo ha sido, entre otras cosas, director creativo en productos tan reconocibles e icónicos como Lost. Sí, esa serie. Y antes de que encendáis las antorchas y afiléis los chuchillos, NO, el señor Vaughan no tiene nada que ver con el dichoso final de la serie en cuestión, porque abandonó la producción en 2007. Respirad hondo, tomaros un Valium, y seguimos.

La familia al completo

La familia al completo

Pues eso, que nos centraremos en la carrera de Mr. Vaughan como autor de cómics, donde empezó muy jovencito al formar parte de un programa de formación para guionistas novatos promovido por Marvel. Un talento así no pasó desapercibido para los ejecutivos de la casa de las ideas. En muy pocos años de carrera, ganó todos los premios habidos y por haber en el mundo del cómic americano, con obras tan referenciales como Runnaways, un soplo de aire fresco en su momento, la imprescindible Y, el último hombre, o aquel cruce entre política y superhéroes que era “Ex Machina” con el impresionante Tony Harris (Starman) a los lápices.

Pero el cómic se quedaba pequeño para una imaginación como la de nuestro autor, y pronto buscó nuevos retos, animado por su experiencia creativa en Lost. Fue un batacazo en la industria, que decía adiós a uno de los guionistas más notables de los últimos años del cómic mainstream.

Pero cuando hay amor, da igual el tiempo y la distancia. En 2010, Vaughn anuncia que vuelve a casa, al medio en el que nació como artista, con un planteamiento que nadie se esperaba para su siguiente obra. Una Space Opera con influencias reconocidas en raíces mitológicas y, atención, Star Wars.

El argumento es bastante sencillo. Dos civilizaciones se encuentran en guerra continua desde hace tanto tiempo que se ha convertido en un medio de vida. No hay piedad con el enemigo, y el conflicto se extiende a lo largo y ancho de la galaxia, por lo que planetas enteros se han transformado en víctimas y daños colaterales de la animadversión asesina que se tienen unos y otros. Por un lado, los habitantes del planeta Terrada, una tecnificada sociedad de guerreros alados dirigidos por una élite robótica de lo más psicótico. En el otro lado del ring, los habitantes de la luna Guirnalda. Herederos de antiguas tradiciones mágicas, y con aspecto de haberse escapado de “Sueño de una noche de verano”.

Amor cósmico

Amor cósmico

Cómo no, el amor es más fuerte que cualquier guerra. Un guerrero de Guirnalda y una soldado de Terrada huyen en un ataque de pacifismo inconformista. Ninguno de los dos cree en la charada de la guerra eternizada y carente de sentido en la que han sido atrapados, y deciden escapar. La historia comienza cuando esa huida se ha convertido en algo más. En las tres primeras páginas somos testigos del nacimiento de la hija de ambos. La voz que nos contará la historia de sus padres, la suya propia, a lo largo de la aventura que significará para esta extraña familia un constante viaje a través de la galaxia para escapar de ambos bandos, que ven en su atrevimiento el grado máximo de la traición.

Como decía, sencillo. No hay extremas complejidades en el planteamiento inicial. Pero es que el señor Vaughan no es de esos que se complica la vida. En principio, claro. Porque de esa aparente sencillez se construye, en este caso, una de esas historias más grandes que la vida, montada sobre elementos clásicos y consistentes, pero con el suficiente grado de vuelta de tuerca para que todo parezca novedoso y brillante.

Y no sólo lo parece.

Servicio de niñeras fantasma!!!

Servicio de niñeras fantasma!!!

En este primer ciclo argumental, ponemos a los actores principales sobre el tablero. Cada uno con su motivación, un trasfondo que da personalidad individual a cada uno de los increíbles seres que pueblan las viñetas de este cómic, con detalles personales que dan sentido a sus acciones, sin cabos sueltos, y que nos dan una visión general de la naturaleza del conflicto entre ambos mundos, sin profundizar demasiado. El talento de Vaughn consiste en la mezcla de una historia muy pequeña, de dos fugitivos sin aparente importancia, con un conflicto de proporciones galácticas.

En la primera página de este cómic, os encontrareis el primer plano de Alana, nuestra protagonista, dando a luz. Nada de dulzura, nada de momento mágico, nada de misticismo new age. Alana se retuerce de dolor, y dice tacos. La vida y tal. En las páginas posteriores, veremos los primeros momentos de intimismo entre los protagonistas y su retoño, la primera discusión de pareja de la que somos testigos, y un intercambio de disparos. En 10 páginas. Y sin salir de un mugriento almacén. Eso es ritmo, manejo de la historia, personajes definidos, preparación, anticipación, narrativa, leches, ¡narrativa! Sin artificios, a pesar del entorno fantástico, del láser, de los hechizos y de los seres con cabeza de monitor. Porque la lectura de Saga es orgánica, fluida, especial, con un toque de magia que confiere una familiaridad única, un entendimiento perfecto entre los personajes y el lector.

Salimos del almacén, y nos encontramos una explosión de inventiva tan enorme como una galaxia, literalmente, con sus mundos imposibles, sus criaturas temibles, viajes en naves espaciales, cazarrecompensas, niñeras fantasma, y todo lo que se espera de un espectáculo nivel galáctico.

En Guirnalda apuestan por energías alternativas

En Guirnalda apuestan por energías alternativas

Pero detrás de todas las luces, está el mensaje de fondo que nos cuenta Vaughan. Escribió este cómic al mismo tiempo que nacía su segunda hija, y él mismo repasaba todos sus planteamientos preconcebidos acerca de la naturaleza de los lazos familiares, las fuerzas que mueven a personas unidas por vínculos a hacer las cosas que hacen, los motivos por los que toman decisiones por encima de la individualidad de sus miembros.

Eso es bonito. Porque lleva una historia basada en sus propias emociones, y en lugar de un coñazo de 180 páginas de monólogos interiores de opereta, nos ofrece una aventura de sabor clásico con el suficiente carácter como para el exorcismo de demonios internos, al mismo tiempo que se divierte como un enano espacial.

El trabajo de Fiona Staples es de lo más espectacular que he visto en muchos años de lectura de cómics. Trazo elegante, claro, preciosista. El diseño de página no es nada novedoso, pero cada viñeta demuestra cariño, planificación y gusto  en cada una de sus líneas. Staples es una experta en el retrato de sentimientos, en maravillosos planos cortos, donde las expresiones o gesticulaciones de los personajes dicen tanto como los bocadillos con texto. Cuando llega la acción, todo es tan fluido que parece que estamos viendo una película de dibujos animados, que el movimiento es real. Es un espectáculo que permite el disfrute de cada una de las páginas de este cómic,  Staples se convierte en la compinche ideal para ese equilibrio entre momentos de calma y acción a raudales. Cuando terminéis la lectura, estoy seguro de que regresaréis a las páginas de esta obra a mirar vuestras viñetas favoritas.

Cazadores de recompensas atribulados. Con gato

Cazadores de recompensas atribulados. Con gato

Un gran cómic, con una gran cantidad de promesas para el futuro. Este primer ciclo argumental deja claro  sobre que cimientos piensa Vaughan construir su serie. Aunque, si él es el capitán de este viaje de un lado al otro de su particular universo, las sorpresas están aseguradas. Así que preparaos algo caliente, refugiaos en vuestro lugar favorito del sillón, y dejad que Hazel os cuente su increíble aventura.

Alegrémonos, frikis, porque el señor Vaughan ha vuelto a casa.

Twitter: @SantiagoNeg