Publicado el 28 de Enero del 2013 por Capitan_Melenas en Cine
[RETROCRÍTICAS]: DONNIE DARKO

La película de nuestra retrocrítica de hoy me fascina. Así de claro. me parece una de las más hermosas y extrañas aproximaciones a la ciencia ficción clásica, con tantas vueltas de tuerca y lecturas diferentes  que se puede escribir una tesis de chorrocientas páginas a la búsqueda de los mil mensajes ocultos en su metraje. Donnie Darko es una colección de momentos, algunos de ellos sencillamente magistrales. También algunos son confusos, otros directamente imposibles. Se la quiere o se la odia. No hay término medio. Yo, por un buen puñado de motivos, me sitúo en el lado de la línea de aquellos que ven en esta rareza una pequeña obra de arte. Y sí, os voy a contar por qué.

Ese momento mágico, cuando todo se va al cuerno

Ese momento mágico, cuando todo se va al cuerno

Esta película, ya para empezar, nació con el destino en su contra. Se estrenó el fin de semana del 11 de septiembre del 2001. Sí, ese día en el que se nos atragantó la comida, y los libros de historia cambiaron para siempre. Es evidente que no era el fin de semana propicio, porque la gente estaba más ocupada entrando en pánico que buscando un momentito par air a ver una película en la que aparecía un conejo gigante de extraño aspecto en su poster promocional. Eso, y que gran parte de la base de la historia son trozos de avión desperdigados por ahí, ponía difícil la carrera comercial de la cinta en un momento tan dramático. Además, en plena explosión del patrioterismo más ridículo, esta película era una crítica bastante destructiva con conceptos como el conflicto generacional entre padres e hijos, escupiendo con vehemencia al concepto de familia tradicional.

Le eclosión de Donnie Darko como producto de culto nació en el momento de su edición en DVD. Gracias al mercado doméstico, finalmente se estrenó en cine, y se salvó de ser uno de los estrenos fantasma por excelencia, aparte del toreo que hizo al fracaso comercial más absoluto.

Venga, un poco de sinopsis. Nos encontramos a finales de los 80, en la idílica comunidad de Middlesex. Viviendas unifamiliares con jardín, clase blanca media/alta, la irritante felicidad de la comunidad idílica, donde la disidencia y las opiniones heterogéneas son enterradas bajo kilos de ignorancia, pasividad, apariencia o castración mental. Una imagen muy apropiada de la américa de George Bush hijo. Curiosamente, la película está ambientada en la campaña electoral del 88, que ganó por goleada George Bush padre (sí, jovenzuelos, hubo un padre, que la lió parda en Irak también), que da a lugar a más de un comentario jocoso acerca de los candidatos de entonces, sobre todo a costa del pobre Michael Dukakis, el candidato demócrata, y uno de los fracasos más estrepitosos del partido.

Cariñoso homenaje a Jack Nicholson

Cariñoso homenaje a Jack Nicholson

Donnie es un chaval extremadamente inteligente, curioso por naturaleza, pero aletargado por el espanto intelectual en el que vive rodeado, y por una ingente cantidad de drogas legales, administradas amablemente por su psiquiatra, ya que el chico padece una serie de trastornos mentales y emocionales. Nuestra historia comienza el día en el que el motor de un avión atraviesa el techo de la habitación de Donnie. Por suerte para él, padece sonambulismo, y gracias a un paseo nocturno, no se encuentra en su cama en el momento del desastre. Lo curioso es que nadie sabe de dónde ha venido el dichoso trozo de avión. Nadie lo reclama, la compañía aérea es incapaz de localizar el avión del que procede.

Desde esa noche, Donnie entra en barrena mental, y escucha una voz que le dice que el fin del mundo está cerca. La voz pronto tendrá cara: Frank, un conejo de metro ochenta, con cara de pocos amigos, que parece que tiene la clave del futuro de Donnie y de toda la realidad. Comienza un viaje existencial en el que el señor Darko entra en modo destructivo, animado por su amigo imaginario, en el que los viajes en el tiempo, los agujeros de gusano, la física teórica y la especulación científica se mezclan alegremente, lo que produce resultados bastante surrealistas, con la enfermedad mental, la esquizofrenia, la represión que ejerce la comunidad contra cualquier atisbo de cambio, las relaciones familiares, una historia de amor, la educación nefasta, ridícula y maniquea que reciben los chicos de Middlesex…

Richard Kelly pone todo el esfuerzo del mundo en que su película sea rara. Plantea el viaje en el tiempo como producto de un estado mental, con base en una desestabilidad emocional del protagonista. Donnie, gracias a la lectura del libro ficticio “Filosofía del viaje en el tiempo”, comprende los mecanismos de la naturaleza de la predestinación, de las paradojas temporales, toma conciencia de su papel como salvador, todo gracias a que su cerebro no funciona como el del resto, y es capaz de ver cosas que los demás ignoran. Al ver el tiempo en su esencia, es capaz de adelantarse a la jugada del destino, y cambiar las cosas. Esto lleva al planteamiento de una sucesión de acontecimientos que llevarán al protagonista a un final de tragedia griega, solución a la “paradoja de predestinación” (sí, amigos, así llama su director a la idea sobre la que sustenta su guión). No os cuento mucho más, a pesar de lo confuso del planteamiento, porque si no os destripo la película; aunque según acaba, el estado de confusión sigue ahí. Durante días. O semanas. En mi opinión, ese es uno de sus puntos fuertes.

Pero aparte de la ciencia ficción de locura ofrecida por Richard Kelly, hay mucho más en esta película.

Tan importante como su inestabilidad, es la relación de Donnie con los otros personajes. Distante con sus compañeros, incluso tímido. Desafiante con la autoridad representada en los adultos, aunque con muchos matices. Por ejemplo, es especialmente rica la relación entre Donnie y su madre, que pasa del conflicto directo a la comprensión, y nos ofrece algunos de los momentos más duros o más tiernos de la cinta.

Romanticismo: chico, chica, conejo gigante.

Romanticismo: chico, chica, conejo gigante.

Mención especial a la crítica que se plantea a la educación como tal, representada en sus docentes. Por un lado, la mente cerrada de algunos de los profesores, representantes de la media en Middlesex, incapaces de ver los matices, obsesionados con los blancos y negros, sin la capacidad de entender los tonos de gris que colorean la existencia, atemorizados por la disidencia intelectual, auto erigidos como adalides de la moral de la comunidad, impenitentes con la individualidad. Por otro, docentes implicados, que tienen como único objetivo el que sus alumnos den un paso más allá de lo que puedan aprender en la escuela, que sea la curiosidad lo que sirva de semilla para un espíritu libre, con un pensamiento propio, trabajado; un juicio cimentado en un punto de vista enriquecido con lecturas y experiencias.

Podéis imaginar quién lleva la voz cantante en el centro. Ahí tenemos a una maravillosa Drew Barrimore, víctima de una persecución por las lecturas que ofrece en su clase de inglés, o al profesor de ciencias, interpretado por Noah Wyle (el abnegado padre de familia de esa chusta de serie que es Falling Skyes), que literalmente pide a Donnie que dejen una conversación acerca de agujeros de gusano por el miedo a perder su trabajo. Ante una situación así, Donnie no permanece impasible. Sabe que es mejor que eso. Sabe que todo el mundo en esa escuela, una generación entera, está por encima de la porquería habitual que la educación formal de la clase media americana, moralista y enquistada, ofrece a sus jóvenes.

Mirad, tíos!! los raritos también pillan!!!

Mirad, tíos!! los raritos también pillan!!!

Quizá, los personajes son demasiado arquetípicos, quizá caemos en el cliché. Profes buen rolleros, familias WASP, golf los domingos… pero creo que en este caso está justificado, porque Kelly sabe perfectamente a quién dirige su dedo acusador. Lo identifica de manera clara, dice bien alto lo que piensa. Necesita de esos clichés para que todos entendamos, estemos donde estemos en el mundo, en que punto está situado el cáncer que nos impide ver más allá de nuestras narices.

Por lo demás, y ya es mucho, mil y un pequeños detalles maravillosos. Charlas sobre la sexualidad de los pitufos, momentos absolutamente surrealistas y espeluznantes, sesiones de hipnosis que no nos dejarán indiferente, una preciosa, aunque extraña (cómo no), relación adolescente. Y Richard Kelly, un director en estado de gracia para esta película. Como presenta a los personajes, en un genial plano secuencia en el pasillo del instituto, los cambios continuos de ritmo y velocidad, los juegos de cámara que marcan los puntos de inflexión en la historia, el tempo pausado pero lleno de tensión poética que viste cada segundo de metraje. Los homenajes, que son un punto. No os digo más que el acto álgido de la película tiene lugar mientras el prota ve con su chica “Evil Dead” en una sesión doble de Halloween. Y fijaos, por favor, que película aparece en los títulos del cine cuando Donnie sale de la sala. Yo me reí, mucho. Por frikor absoluto. Simbolismo o gamberrada, eso ya es cosa vuestra. Añadimos a la receta una banda sonora fabulosa, llena de éxitos de aquel entonces (el momento de Love Will tear us apart de Joy Division es simplemente magistral. De regalo tenemos una escena de baile con fondo de Duran Duran que me levante y aplauda). Culmina con una versión simplemente deliciosa de un viejo éxito de Tears For Fears, Mad World, a cargo de un intimista Gary Jules.

Adivinad quién pasa de la medicación y tiene un cuchillo

Adivinad quién pasa de la medicación y tiene un cuchillo

Así que sí no habéis visto Donnie Darko, haceros el favor. Aunque no la comprendáis. Aceptad el juego, seguid las reglas, son más sencillas de lo que parecen. Porque, en el fondo, a pesar de la filosofía de opereta y los retruécanos científicos, Donnie Darko no es más que un canto a la diferencia, al derecho a no ser como los demás, un precioso recuerdo de lo duro que es eso de hacerse mayor, sobre todo cuando todo el mundo te dice que camino has de seguir y que pasos son los necesarios para que seas exactamente igual al resto de la humanidad. Quedaos con lo pequeño, que es lo que hace a esta película enorme.

Twitter: @SantiagoNeg