Publicado el 16 de Febrero del 2013 por Germánico en Cine
Estuvimos viendo: La Jungla de Cristal, un buen día para morir.

4.9/5

Película: La jungla: Un buen día para morir.

Título original: A good day to die hard.

Dirección: John Moore. País: USA. Año:2013. Duración: 97 min. Género: Acción.

Interpretación: Bruce Willis (John McClane), Jai Courtney (Jack McClane), Sebastian Koch (Komarov), Rasha Bukvic (Alik), Cole Hauser (Collins), Yuliya Snigir (Irina), Mary Elizabeth Winstead (Lucy McClane).

Guion: Skip Woods. Producción: Alex Young. Música: Marco Beltrami. Fotografía: Jonathan Sela. Montaje:Dan Zimmerman. Diseño de producción: Daniel T. Dorrance. Vestuario: Bojana Nikitovic.

Distribuidora: Hispano Foxfilm.

Después de un tiempo con nosotros, supongo que muchos ya se van haciendo una idea de qué cosas nos gusta a cada uno en este nuestro equipo de Frikis Reconocidos. En mi caso, me gustan las espaditas y lo épico, los zombies y, cómo no, las explosiones, disparos y acción al más puro estilo ochentero. Y por todos los dioses, ayer estrenaban en los cines la quinta entrega de La Jungla de Cristal, con el majestático Bruce Willis interpretando al cínico John McClane… Eso se merecía ir al cine a disfrutar del detective más macarra y bestia de Hollywood.

Así pues, a las 11 mis queridos acompañantes (a los que quiero mandarles un saludo desde aquí por nuestras tardes de frikismo) y yo entramos en al cine. Y esperamos, frikis míos, al menos media hora más de la prevista: fallos técnicos, el reproductor no va, había que cambiarse de sala… Al final, ya asentados de nuevo, con nuestro refresco a mano, la pantalla ante nuestros ojos, sin tráilers ni publicidad que diera paso a la película, todo comenzó.

Y a los cinco minutos, todos acordamos que el precio de la entrada ya había sido amortizado.

Pero antes de nada, habrá que contaros de qué va la película. Una vez más, nuestro querido John McClane se encuentra en el lugar equivocado en el momento equivocado cuando viaja a Moscú para averiguar qué diablos hace su hijo (está mazado el cabrón), Jack,  en prisión. Y quién sabe, quizá hacer las paces. Sin embargo, tras ya un par de explosiones (que se veían venir, por otra parte), descubre que trabaja clandestinamente para proteger a Komarov (¡Ay! Qué bonito el reencuentro entre padre e hijo… nótese la ironía xD), un delator de la corrupción imperante en el gobierno. Los McClane, que se juegan el cuello en la misión, en la que como es evidente el padre se ve involucrado a pesar de estar en vacaciones y ya de paso aprovecha para enseñar a su hijo un par de cosicas. Se ven obligados a superar sus diferencias (que realmente no son tantas) para poner a Komarov a buen recaudo y frustrar un delito potencialmente desastroso en el lugar más desolado de la Tierra: Chernobyl (las escenas que ocurren en Chernobyl, una delicia, una flipada, muy Jungla de Cristal, muy Die Hard). Y hay más cosicas, por supuesto, pero no es plan de destriparos la película (y menos el final) ni quitaros la emoción de las escenas entrañables y la historia entera, aunque ésta tampoco es que sea gran cosa. Prima la acción, amigos! Y acción es lo que al menos yo quería ver.

La Hija del Malo. Esta escena gustó mucho al público masculino.

Ahora, mientras os escribo esta reseña, miro un poco por la red qué opinión se ha merecido la película entre otros círculos y me sorprende que las críticas se están cebando con la película y criticándola como que el malo no es como los clásicos de aquella primera mítica Jungla de Cristal, que si han enternecido a McClane, que si es una pésima película de acción, que si incluso es aburrida… Sinceramente, respeto todas estas opiniones, y evidentemente no es la mejor de la saga. Quizá sea que yo no soy un verdadero crítico de cine y simplemente doy mi opinión desde el desconocimiento técnico, pero no es tan mala (ni de coña) como la pintan. Nos encontramos con lo que esperamos: tiros, explosiones, flipadas de aúpa, un Yipi kai yei (no el mejor, el de la 4 me tiene enamorado, pero tiene su aquel), floridos insultos y todo lo necesario para que los 97 minutos de film se pasen volando. Hay coches que vuelcan, saltos desde lugares imposibles, dos tíos duros (el hijo no se queda atrás, aunque el papi ya está acostumbrado a estas cosas) y mala hostia.  Tenemos, además, momentos tiernos en situaciones un tanto… pintorescas, y a más de uno en la sala nos sacó una carcajada.

Incluso nos encontramos con frases memorables (al final de le película, exquisita y unas risas) y otras frases no tan memorables pero con escenas muy Mcclanenianas (véase hostia a ruso anónimo 1).

Bruce Willis borda su papel, su carismática interpretación del poli de New Jersey como siempre nos encandila y nos enamora con esa sonrisilla sempiterna a pesar de todas las palizas que pueda sufrir. Su personaje, sarcástico y socarrón nos enternece, como lo ha hecho siempre, y lo convierte una vez más en ese héroe que maldice a todos y a todo por fastidiarle el plan.

Lo que está claro es que Willis ya no es un chavalín, y aunque va sobreviviendo como tipo duro, está claro que no en muchos años llegará su final como actor de acción, y pasará a ser uno más de los iconos de los 80 (cuando aún tenía pelo). Es más que evidente que quieren asegurarse una continuidad con McClane Jr. y por eso, en esta película, le dan importancia en pantalla en su personaje en detrimento, en ocasiones, de nuestro querido Bruce. Aún así no consigue eclipsar al padre en ningún sólo momento, quien demuestra que muchas veces más sabe el diablo por viejo que por diablo, y que da ese toque socarrón y canalla al film; pues es verdad que su hijo es, en ocasiones, un tanto sosaina.

Lo único que sí considero totalmente cierto es que el villano de la película no tiene el tirón que tenían sus antecesores; recordemos que en las tres primeas sagas, esos personajes están interpretados por Alan Rickman, Franco Nero y Jeremy Irons, actores que tienen un quéseyo particular. Incluso Timothy Olyphant, el malo de la 4, tenía muchísima más chicha, con una historia casi más interesante. Y evidentemente más protagonismo. Aún así, creo que se puede justificar la falta de un villano carismático por una sencilla razón. En las otras entregas (salvo en la tercera, que Willis comparte escena con Samuel L. Jackson), sólo existen dos grandes personajes: el bueno y el malo, McClane y quien quiera que fuese vengador/asesino/loco en busca de poder/etc que decidiera suponer la némesis. Era el otro personaje, el que hacía contrapunto a Willis. Sin embargo, en esta quinta entrega, ese contrapunto lo pone su hijo, el malvado plan (siempre es por dinero) queda casi en una segunda posición pues lo que prima es la relación padre/hijo y la forma que tiene la familia McClane de tomarse las cosas (a balazos). Otro enfoque que, aunque no estemos acostumbrados quizá a ello, no quita en ningún momento acción al film ni nada. Únicamente nos da némesis a las que no llegamos a odiar tanto.

¿Recomendable? Sólo si os gusta el género de acción al más puro estilo McClane. Sólo si os gustó La Jungla 4.0 (también muy criticada y tampoco entiendo por qué). Si sois de películas de pensar, con una gran historia de por medio y demás… en fin, os habéis equivocado de reseña.

Yipi kai yei, motherfuckers!!