Publicado el 16 de Febrero del 2013 por Capitan_Melenas en Cine
MAMA: ay mi madre.

Guillermo del Toro tiene un problema. Y gordo. Ha convertido su cine en una repetición  constante de obsesiones e ideas, tanto en las historias que cuenta como en el modo en el que lo hace. Todos los directores del planeta hacen lo mismo, claro. Al fin y al cabo, es ese mundo personal de experiencias y vivencias lo que da consistencia a cualquier narración, y si encima se nutre de un sentido de la estética propio y personal, marca la diferencia respecto al millón de directores mercenarios que hay por el mundo.

Lo grave viene cuando te conviertes en un desquiciado, y quieres transformar todo lo que te rodea a tu imagen y semejanza.

lo que se escucha es el sonido de mi corazón acelerado

lo que se escucha es el sonido de mi corazón acelerado

Vamos un poco con el argumento, y tal. Jaime Lanister se ha cansado de las movidas de poniente, se ha hecho pintor y se ha enamorado de una punki buenorra. Pero resulta que tenía un hermano, que se vuelve loco su “brodel”, y liquida a su mujer. Se lleva a sus dos hijas al bosque, donde pretende también dar finiquito a ambas criaturitas. Pero algo se interpone en sus alevosas intenciones, y le da matarile. Esa entidad, a partir de ese momento, se hace cargo de las dos pequeñas. Pasan cinco años, y las muchachas han crecido en plan salvaje en medio del bosque, pero separadas de los niños, como quiere Wert. Resulta que los del equipo de búsqueda eran monguers, con lo fácil que hubiese sido mirar hacia abajo desde la carretera… ejem. Pero no, es mucho mejor para el guionista avezado el pasarse la lógica por el arco del triunfo y usar un recurso más complejo y cinematográfico…!LA CASUALIDAD! (qué triste)

La educación femenina según Wert

La educación femenina según Wert

Total, que las niñas vuelven a casa, bajo la custodia de Jaime Lanister y su novia punk buenorra. Pero algo más ha vuelto con ellas. Algo aterrador. Algo maligno. Algo que yhemos visto cientos de veces. Pero nunca es bastante para Del Toro.

Y hablo mucho de nuestro mexicano gorderas favorito, pero resulta que la película no la dirige él. El asunto comienza cuando Andrés Muschietti , el director de Mama, conoce a Del Toro, y le sorprende con un corto espeluznante. Apenas unos minutos, que nos ponen los pelos como escarpias, amigos. Dos niñas, una casa, “algo” que ha venido a buscarlas, y toda la carne en el asador. Es lo bueno del formato corto en el terror, que no necesitas grandes dosis de explicaciones, ni tramas de lógica dudosa, ni profundidad de personajes. Tienes cinco minutos para que el espectador quede sobrecogido. Y en su formato corto, Mama cumplía con lo prometido. Después de ver el proyecto inicial, albergaba grandes esperanzas en el paso al largometraje. Pero no aprendo.

Me imagino al bueno de Guillermo, con el brazo sobre los hombros de Muschietti, con un guión completamente subrayado en rojo, con la típica frase de “Molas, Andrés, pero se me han ocurrido un par de cosicas para mejorar la película”. Esto es, vamos a llevar la peli a mi terreno. Hablaremos de lo que a mí me gusta… niños, casas encantadas (más o menos) y el concepto de fantasma, hasta el punto de que en la película hay frases calcadas de “El espinazo del diablo”, una de las primeras películas  que rodó Guillermo del Toro, en la que Eduardo Noriega era lo más espeluznante de su propuesta. Así que al pobre Muschietti no le queda más remedio que poner buena cara, y pensar que es el señor Guillermo el que pone los dólares. La integridad como creativo quedará para épocas mejores.

Rápido!!! Necesitamos a super Nani!!!

Rápido!!! Necesitamos a super Nani!!!

A estas alturas, todavía no he dicho si me ha gustado la película o no. Y la respuesta es pse. Si desconecto un poco el cerebro, está bien. Si te paras a pensar un poco, es más endeble que una rueda de prensa de Soraya Saenz de Santamaría.

Empecemos con las situaciones. La premisa con la que empieza es fuerte, tiene garra y tensión, vemos que hay un conflicto humano brutal, que ha acabado de manera trágica. Un hombre ha matado a su mujer, y se dispone a terminar con la vida de sus hijas. No entendemos muy bien lo que ha pasado, pero el componente humano es tan sobrecogedor que no importa, a lo largo de la película se nos explicará lo ocurrido. Porque algo muy grave ha pasado en esa familia.

Pero no. Ni una explicación. No sabemos la razón por la cual un hombre mata a toda su familia, el motivo desencadenante de su desesperación homicida. Frases sueltas, falsas pistas, y un montón de paja que sirva como engaño al espectador, que debe encajar las piezas por sí mismo. ¿Era un loco? No lo parece por como habla a sus hijas. ¿Mata a su mujer porque ella era un monstruo destructivo? Eso da a entender, pero sólo tenemos su versión balbuceante, escasa y enajenada.

El resto de personajes tampoco está a la altura. El bueno de Nicolaj Coster-Waldau no tiene muy claro cuál es su papel en toda la historia. Es poco menos que un personaje florero para que la relación entre las dos niñas y la punki buenorra tenga sentido, aunque muy justito. Se desvanece en la narración, hasta el punto de que se transforma en innecesario, y está metido en la resolución del conflicto con calzador, gracias a una de las escenas más ridículas de toda la película, cuando en una experiencia cercana a la muerte se le presenta el espíritu de su hermano muerto, en plan rollo raro familiar a lo Macbeth (Aunque en este caso, la comparación con Shakespeare  debería ser motivo de paliza) y le da las claves para la salvación de las niñas. Clave que ya tenía la punki buenorra, así que esa tontería sólo sirve como excusa para que los protagonistas coincidan en la escena final. Manual del guionista perezoso, capítulo 3.

La familia al completo

La familia al completo

Jessica Chastain se hace con el protagonismo de la trama principal, a base de golpes del destino. Eso y demostrar que el look rockera sexy queda muy bien. Ains.

El caso es que también su personaje es contradictorio. Por un lado, al principio se lamenta de que no está embarazada, por lo que entendemos que tiene ciertos instintos de maternidad en plena ebullición. Sin embargo, se muestra reticente al papel de madre que asume, si bien por obligación. Se supone que hay una lucha existencial entre la bajista del grupo rockero y la madre, pero ese conflicto que hubiese dado más juego, desaparece en cuanto empiezan los sustos. Aun así, es de lo mejor de la película, aparte de que se ha ganado mi corazón ad eternum. Jessica, llámame.

Las niñas, muy bien. La verdad es que sólo tienen que ser sórdidas y mal rolleras, pero lo consiguen cosa fina. Especialmente la niña pequeña, la más asalvajada de las dos y tiene un vínculo más poderoso con Mama. La relación entre La Chastain y las dos niñas va por altibajos, dependiendo de que al guionista le interese más el aspecto humano que dar los sustos de rigor. Se queda a medias, no se decanta ni por un lado ni por el otro, incompleto, a un paso de haber rozado algo de consistencia. Pero, como siempre en esta película, arenas movedizas.

También hay, cómo no, un doctor que se involucra en el caso. Sirve para unir puntos, ahondar en el pasado, investigar. Se convierte en un personaje simple, llano, sin profundidad, con una misión tan clara en la película que sabes perfectamente cuales son las papeletas que tiene el pobre tipo.

También tenemos a una tía de las niñas bastante tocapelotas. Entenderíamos más de la naturaleza de este personaje si se nos hubiese explicado el trasfondo familiar, que razones llevaron a un padre al asesinato de sus seres queridos, un atisbo de sentimientos previos al frío encuentro por la custodia de las niñas. Sabemos que hay mal karma, los personajes se encargan de demostrarlo, pero tienes la misma sensación cuando ves cómo interactúan que si estuviese viendo pelear a tus vecinos. Sabes que algo pasa, pero no pillas toda la historia. Así que se convierte en otro personaje excusa, plano, con unas motivaciones un tanto oscuras, instrumento detonante de la traca final. Y ya.

Tranqui, Andrés, que también te hago la promo, pringao

Tranqui, Andrés, que también te hago la promo, pringao

Por lo demás, lugares comunes de las cintas de miedo/susto/patatús. Con la salvedad de que los sustos no lo son tanto, se juega más con la tensión. La película, en ese aspecto, muestra sus cartas desde el minuto 1. Las apariciones del fantasma son constantes, y uno se da cuenta de que no es  el ectoplasma pasivo/agresivo de siempre. Hay una relación entre enfermiza y entrañable con las dos niñas. Y eso es lo que da yuyu.

Incompleta. Así es como definiría esta película. Que está a punto de ser diferente, a punto de ser una buena película, a punto de ofrecer algo digno a los fans del género. Pero se queda a las puertas, como tantas otras. Bien dirigida, eso sí. Muy bueno el envoltorio, muy sensato el uso de los efectos, preocupación por creación de ambientes, trabajo actoral más que decente, a pesar de la falta de contexto de los personajes. Pero falla lo más importante: una historia consistente más allá de su premisa. Otro que golpea contra el poste, amigos.

Para la siguiente, a lo mejor, sería un punto que el señor del Toro dejase de explorar su propio mundo, y dejar que los demás pongan un poquito del suyo propio. Porque las producciones de este director se convierten poco a poco en extensiones de sí mismo. A pesar de que su cine me gusta; me encanta Hellboy, la mayoría del metraje  del Laberinto del Fauno me parece excepcional, y ha rodado la mejor película sobre el mito del vampiro de los últimos  20 años, “Cronos” (su primera película, y posiblemente entre sus dos o tres mejores cintas). Pero esta era la película de Muschietti. Y, me temo, ha quedado absorbido por otro fantasma más enorme. El de la sombra de Del Toro.

Twitter: @Santiagoneg