Publicado el 12 de Abril del 2013 por Capitan_Melenas en Cómic
Tierra 2: Vuelve el multiverso a DC

No entiendo a DC. De verdad que no. Uno de los problemas que siempre ha tenido ha sido, precisamente, el lío que se formaba con su dichoso multiverso. La continuidad de la editorial parece en ocasiones el camarote de los Marx, pero con tipos en mallas. De hecho, tantas veces se les ha ido de las manos que, de cuando en cuando, se sacan de la manga un evento cósmico de dimensiones apocalípticas, que sirve de reinicio para que todo cobre sentido. Ha quedado para la historia del cómic aquel remedio llamado “Crisis en tierras infinitas”, donde se finiquitaba con los mil quebraderos de cabeza que las diferentes tierras ocasionaban, a la par que se abría un nuevo inicio para muchos de los superhéroes más míticos de la casa. Ahora mismo podéis disfrutar del resultado de aquella aventura en la estupenda reedición del Superman de John Byrne (ECC Ediciones está a tope rescatando momentazos), que comenzó hace unos meses, donde se reescribió el origen del héroe, y se adaptó su espíritu a los tiempos que corrían.

El nuevo Green Lantern...

El nuevo Green Lantern...

Después de reescrituras, remodelaciones, hilar fino, y algún que otro disgusto, Tierra 2 regresa a nuestras estanterías, además como cabecera con identidad propia. Los héroes de la edad de oro habían encontrado su sitio entre los modernos y aguerridos mozalbetes en trajes de colores. Los primeros Linterna Verde o Flash se habían integrado sin problemas al universo tradicional DC con un poco de magia argumental, e incluso algunos habían sido  adaptados para su supervivencia en un contexto completamente distinto al que los había visto nacer en los años 40. Así, pudimos disfrutar de grandes obras relacionadas con estos héroes, principio de la leyenda, en colecciones como JSA, con un equipo de lujo formado por Geoff Johns  y David Goyer (Guionista de Blade, o de la trilogía del Batman “Made in” Nolan) que actualmente edita en comodísimos tomos por ECC (Y que exuda olor a cómic clásico por cada uno de sus poros). También de este gusto por los héroes de la edad de oro nació uno de los mejores cómics jamás escrito, Starman, de James Robinson, una obra maestra que tenéis que leer sí o sí, y que ya fue reseñada hace unos meses por un servidor para esta vuestra web.

Pero llega Flashpoint. Todo lo que sabíamos del universo DC queda en entredicho; Los héroes, su trasfondo, su origen, sus motivaciones e incluso su vida personal cambian hasta el punto de que apenas podemos reconocer a algunos de ellos. Es más, según esta nueva continuidad, los grandes nombres del mundo DC llevan menos de una década dedicados a su combate contra la maldad y la villanía (me encanta ponerme en rollo Errol Flynn), y nunca antes que ellos han existido otros héroes. Todos esos grandes nombres de la edad de oro, se pierden en la oscuridad de las paradojas temporales que ha producido el megaevento más importante en los últimos años de la historia de la editorial. Un acontecimiento literario de terroríficas consecuencias, casi al nivel de lo ocurrido cuando Aznar publicó sus memorias (brrrrr… que escalofrío que me ha dado, leches).

... es gayer!!

... es gayer!!

Así que aguantamos un años con nada más y nada menos que con 52 (es que se dice pronto… 52… venga, todos, en voz alta… 52!!!!!) colecciones. Un experimento editorial entre el suicidio y la megalomanía. Estaba claro que de ese puñado de colecciones, muchas no llegarían al año de vida. Algunas, incluso, me sorprende que sigan en marcha si se tiene en cuenta quien las perpetra (cualquier colección escrita por Scott Lobdell debería ser declarada crimen contra la humanidad), pero el caso es que en DC son muy cucos, y ya tenían un plan de contingencia en el caso de que algunas de estas colecciones cerrasen. No sé en qué momento pensaron que cosas como Mr. Terrific tendían éxito, pero, amigos, a veces llego a la conclusión de que uno de los sillones de la presidencia, en cualquier ejecutivo serio que se precie, está reservado a un chimpancé adicto al crack (que toma decisiones lanzando sus propios excrementos al directivo que ha tenido la mejor idea, según su criterio).

Una de estas nuevas colecciones es Tierra 2. Maldita sea, pensé.

El jodido multiverso otra vez no, por favor.

Lo cierto es, si lo pensamos con un poquito de frialdad, que se habían perdido para siempre auténticos iconos para los amantes de los cómics. Ciertos autores se habían esforzado desde finales de los 90 por esos personajes cobrasen identidad en un mundo mucho más sombrío y duro que el que los vio nacer allá por mediados del siglo XX. Era de justicia que alguien trajese a los primeros héroes de vuelta.

Así que estamos en una Tierra distinta. La Liga de la Justicia de nuestro mundo evitó la invasión de Darkseid, lo que provocó su origen como grupo. En Tierra 2, no tuvieron tanta suerte. Apokolips ha convertido este planeta en un auténtico campo de batalla, humeante, doloroso, impregnado por el odio que su oscuro señor siente por todas las cosas vivas. En un acto desesperado, estalla la confrontación definitiva. Batman ha encontrado el modo de terminar con los parademonios de Darkseid, pero puede que esta sea la última batalla de las maravillas de Tierra 2. Y así sucede. Superman, Wonder Woman y el propio señor de la noche caen en el último acto desesperado por salvar un mundo que se desmorona. Supergirl y Robin desaparecen en un extraño orbe luminoso, y se las da por perdidas para siempre. Tierra 2 ha ganado su libertad, pero a costa de la pérdida de sus protectores.

Batman tiene la misma cara que el toro que mató a Manolete, da igual en que tierra

Batman tiene la misma cara que el toro que mató a Manolete, da igual en que Tierra esté

Cinco años después, el planeta aún pelea por recuperar la normalidad, pero las cicatrices de un conflicto tan devastador aún perduran, sobre todo en la memoria de sus habitantes. Países enteros se borraron del mapa, el dolor aún está impreso en el corazón de esas personas que luchan por una normalidad, con sus héroes caídos en el recuerdo.

Algo nuevo y siniestro se remueve en las entrañas de un mundo en recomposición… es la hora de nuevas maravillas.

Nombres míticos en la historia de la editorial, son transformados y adaptados a los nuevos tiempos, alguno incluso con polémica por los rotundos cambios en su trasfondo. Por supuesto, rediseño al canto de sus uniformes clásicos, entrañables pero algo caducos.

Con todos ustedes, Alan Scott, Jay Garrick, Hawkgirl, Atom, y los que quedan por venir. Juntos, y de manera casi accidental, se enfrentarán a su primera amenaza; un Grundy con un aspecto más amenazador que nunca. Como decía, rediseño de uniformes. Alan Scott se parece más a los Green Lantern de Tierra 1, y se olvida de su tradicional capa (con lo que molaba). Jay/Flash mantiene su casco, pero con un diseño mucho más aerodinámico que aquella palangana con alitas que se gastaba el colega en su versión tradicional. Para gustos colores.

Otra cosa que se ha cambiado de manera rotunda, por ejemplo, es el contexto de los personajes. En esta revisión, Green Lantern/ Alan Scott es abiertamente gay. Supongo, levantará ampollas en más de una mente bien pensante. Que penica. Jay es un pringado de primera clase, como se demuestra en su primera escena, en la que su novia le manda al cuerno de la forma más vehemente que he leído en años. A mí me hace eso una chica, y me meto a monje cartujo.

Demos tiempo a la colección. Empieza rotunda y llena de ritmo, pero son los típicos números de presentación, estableciendo el tono que dará sus frutos según avance la historia y se consoliden los personajes. Parece que hablo con mucha fe, pero es que los precedentes hablan por sí mismos.

James Robinson.

Y ya está.

Robinson vuelve a casa, después de una y mil aventuras cinematográficas con más pena que gloria (me duele decir que este tipo es el guionista de esa cosa infausta llamada “La liga de los extraordinarios caballeros”. Supongo que Alan Moore le ha lanzado unos hechizos chungos de los suyos). Vuelve al medio donde alcanzó la fama y la admiración de los lectores y la crítica. Vuelve el tipo que nos ofreció uno de los tebeos más redondos de los últimos años, la absolutamente maravillosa Starman. Así que sí, creo en James Robinson.

El espectacular nuevo diseño del traje de Jay Garrick

El espectacular nuevo diseño del traje de Jay Garrick

Porque es un fan. Conoce a los personajes de la edad de oro como nadie. Lo ha demostrado en constantes homenajes en sus series, con un respeto y un cariño excepcional. Donde otros destruyen, inventan, estropean al servicio de egos exaltados, Robinson demostraba una sensibilidad especial cuando se trataba de esos héroes que habían marcado los pasos a seguir por las siguientes generaciones. Así que se encuentra en su salsa. Además, con tabla rasa para que la historia de esos iconos sea renovada para los ojos del siglo XXI. Creo, sinceramente, que si hay alguien destinado para un cómic como Tierra 2, es el señor Robinson.

A los lápices tenemos a la muy capaz Nicola Scott. Directa, ágil, de trazo clásico que en buena parte de las ocasiones roza la espectacularidad. Cuando abre plano en las escenas de mamporros, no se anda con experimentos ni mamarrachadas. Diseño de página de lo más eficaz, con lo que el lector disfruta de la experiencia de un buen cómic de acción a la antigua usanza, sin que por ello resulte caduco. He leído por ahí comentarios sobre esta australiana en la que se la compara a George Pérez, y lo cierto es que por ahí van los tiros.

El multiverso está de vuelta. Quizá, dentro de diez años, todo se escape de las manos de nuevo, y las distintas corrientes temporales degeneren en un complejo entramado lleno de falta de coherencia interna, de lógica argumental inexistente, desvaríos por culpa de guionistas con ganas de dar la nota… pero de momento, disfrutemos con el regreso de esta nueva reencarnación de la JSA. Con cambios, claro. Recordemos que esto es NEW 52, aquí todo vale. Pero algo me dice que esta serie será uno de sus momentos álgidos.

Grundy da miedito

Grundy da miedito

A ver que nos espera en el futuro.

 

Twitter: @Santiagoneg