Publicado el 25 de Abril del 2013 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: A Blink of the Screen.

5/5

En las cuatro décadas desde que publicó su primer libro, Terry Pratchett se ha convertido en uno de los escritores más aclamados y amados del mundo. Muchos (como varios de estos vuestros Frikis Reconocidos) tienen prácticamente todos sus libros en la estantería que le dedican, y esperan siempre con ansias el siguiente que les llevará a un mundo donde, ante todo, reinará el sentido del humor.

Como fan de El Hombre del Sombrero, no podía ignorar que en las librerías podríamos encontrar desde hacía un tiempo ya este libro, una colección de relatos cortos que resumen, de alguna forma, la historia de este genio de barba blanca, de este Gandalf del teclado.

Pero un Gandalf que estudió magia en la Universidad Invisible, por supuesto.

Así pues, mientras caminaba bajo la nieve teutona durante las vacaciones de Semana Santa, busqué refugio del frío físico en los brazos de una librería y, en ella, me sumergí en las primeras páginas de este volumen.

Como toda buena historia, al principio era la nada, la cuál explotó… y dio lugar a  The Hades Business. Escrito por Pratchett en 1963, fue pulbicado en Science Fantasy Magazin, Ed. John Carnell, nº 60, Vol. 20, en Agosto. Con sólo 13 años, el Maestro soprendió a profesores y alumnos con este relato en el que sienta las bases de lo que sería su estilo posterior. Con el dinero que sacó gracias a él, compró su primera máquina de escribir, pues ya, como él mismo dice, se sintió escritor. Aún cuando al releerlo Pratchett siente vergüenza, he de decir que para ser escrito por un niño de 13 años el relato tiene su nivel. Quizá también sea que lo leemos con amor fraternal, pues no deja de ser el primer relato de uno de nuestros héroes.

A este relato (al que he querido hacer una mención especial por ser el que es), le suceden algunos más escritos en su época estudiantil que también le sirvieron como experimentos. Algunos de esos experimentos, como Rincemangle, The Gnome of Even Moor, dieron lugar más tarde al nombre de Rincewind (nuestro querido mago cobarde) y a la historia de Truckers. Ocurre algo parecido con The Hikgh Meggas (1986), que daría lugar más tarde a la base de The Long Earth.

Después de todos estos relatos, viene la parte que cualquier fan desearía: Mundodisco, ese hermoso mundo con forma de plato que se sostiene sobre los lomos de cuatro elefantes y que, a su vez, viajan sobre el caparazón de una tortuga, un astroquelonio de más de 14.000 km de largo. Para abrir esa sección, Pratchett decide que Troll Bridge (1992) es la mejor opción.

En esta parte, nos encontraremos con el Himno Nacional de Ankh-Morpork, unas palabras del propio Vetinari, o la perspectiva histórica de Thud. Incluso tenemos el juego de cartas de la Asociación de Fútbol de Ankh-Morpork, con sus mejores jugadores, entre los que destacan nuestro amado Bibliotecario (Ook!) y Mustrum Ridcully.

Todos estos relatos están, además, salpicados por un número de láminas a todo color con ilustraciones, casi todas, de Josh Kirby.

Es sin duda un libro completito, una delicia ideal para cualquier fan de este hombre que tantos buenos ratos nos ha hecho pasar entre risas, entre lágrimas y envueltos en aventuras e intrigas. Con sus poco más de 300 páginas, volveremos a sonreír, a reír, a revivir episodios de nuestras lecturas que acometimos con nocturnidad y alevosía; y no sólo eso, repasaremos la historia de uno de nuestros escritores favoritos, de esos que marcan nuestra existencia con palabras.

Por mi parte, poco más que decir. Pero recordad:

Algún día una tortuga aprenderá a volar.