Publicado el 28 de Abril del 2013 por Capitan_Melenas en Cine
Iron Man 3: Cabeza de lata al cubo

 

¿Cuántas pelis de Tony Stark llevamos, chavales? Entre lo propio y lo ajeno, cuatro películas con el tío de la perilla más famosa del planeta viñeta como protagonista. Esto quiere decir dos cosas; básicamente, que su franquicia ha sido de las más rentables de la monstruosidad (Por enorme y megalómana, no por falta de calidad, ojo) por episodios que se ha marcado Disney/Marvel, y que se ha convertido en un personaje clave en la casa de las ideas, donde goza una popularidad que no se veía desde mediados de los 80. De la parte tebeística hablaré en otro momento, así que vamos a centrarnos en la versión celuloide del personaje, que ataca con la tercera película con su propio nombre en la cabecera.

ummm... ¿Salvar el mundo, o dedicarme al onanismo?

ummm... ¿Salvar el mundo, o dedicarme al onanismo?

Un poco de sinopsis, y nos metemos en faena. Tony Stark es el millonario más dicharachero del mundo mundial; reparte sonrisas y chistes a partes iguales allá donde va, pero algo va mal en la cabeza de nuestro enlatado. Lo ocurrido en New York en Los Vengadores ha hecho mella en la psique de nuestro atribulado héroe. Apenas puede dormir, y verse de lleno en una situación, en la que el destino de todo el planeta tierra estaba en sus manos, ha superado a un tipo que, en el fondo, está muy lejos de ser un súper tipo como sus compañeros de grupo. Ni es un dios asgardiano, ni el soldado definitivo, ni un espía preparado para situaciones a vida o muerte. Es un tipo muy muy listo con una armadura muy muy molona.

Entre medias de su crisis existencial, aparece en el tablero de juego un terrorista internacional sin escrúpulos, el Mandarín. Cuando este criminal choca con el mundo de Stark, todo por lo que ha luchado a lo largo de su vida puede desaparecer de un solo plumazo por la mano impenitente de un maniaco que sólo conoce el odio…

Copón, debería dedicarme a escribir las sinopsis de las pelis. Distribuidores, salgo barato…

Soy el tronista definitivo

Soy el tronista definitivo

En fin, hablemos de la película como tal. ¿Os acordáis de los trailers y avances? Esto se prometía como el descenso de Tony Stark a los infiernos, la confrontación con el mal definitivo, la pérdida de todo aquello importante en la vida del tipo tras la armadura. Bueno, pues olvidaos de todo eso. Porque para nada es el oscuro viaje a la destrucción personal que prometía toda la campaña publicitaria previa. Que algo de eso hay, sí, pero ni de lejos es la trama principal que sustenta el desarrollo de la peli. Primer encontronazo con la peli: NO ES LO QUE ME ESPERABA… La cosa es ¿Implica algo negativo? La respuesta es no. Iron Man 3 consiguió que pasase uno de los mejores ratos en una sala de cine en mucho tiempo. Es divertida, emocionante, perfectamente estructurada, con un ritmo ascendente que culmina en una traca final que me retrotrae a momentos en los que el cine de palomitas era coherente consigo mismo; un espectáculo de dimensiones épicas que no se atraganta con propuestas pretenciosas. La película es lo que es, no vende otra cosa más que lo que ofrece en pantalla, y no por ello deja de ser sorprendente, y más cuando la trama se centra en un personaje tan quemado como Tony Stark. Es más; esta película, a pesar del presupuesto brutal, es honesta. Puede que os suene ridícula esta palabra en el contexto de las películas de superhéroes, pero es que es así, puede que mucho más que pretendidos subproductos disfrazados de “alternativo”. Desde luego, no hay caballeros jugando al ajedrez con la muerte, pero el que pretenda ese tipo de alegorías poéticas en esta clase de cine, debería dejar de ser tan memo y disfrutar un poco de la vida. Digo.

La historia se estructura de tal manera que se permite el lujo de tomarse su tiempo, establece tramas, deja que los personajes se relacionen y muestren que son algo más que relleno para la típica ensalada de tiros y explosiones, lleva el mismo toque ligero que establece la mecánica interna del mundo de Tony Stark y los que le rodean.

Tony, cariño, otra vez el gas abierto

Tony, cariño, otra vez el gas abierto

Tony Stark se enfrenta a sus demonios, pero sin construir un drama innecesario sobre traumas de guerra. La situación le viene grande, sí; está a años luz de ser un Capitán América. Eso permite que nos encontremos con el tipo detrás de la máscara. La mayoría de la película se la pasa sin armadura, pone en peligro su vida con la única ayuda de su intelecto y capacidad de supervivencia. En ese aspecto, Downey Jr se enfrenta a su papel más físico y expuesto. No vale el recurso del traje de CGI, está solo ante la cámara. Y no se achanta, demuestra oficio, ganas, fe en el personaje, y da muestras de esa excelente vis cómica que permite que se coma la pantalla a base de carisma y chistes malos.

Gwyneth Paltrow tiene mención especial. Peeper Pots es uno de los personajes que más evoluciona en toda la saga, incluso más que el propio Stark. Hay momentos en los que la acción recae de manera directa sobre ella, incluso la resolución final depende mucho de esta señorita. A lo largo del metraje es puesta a prueba de múltiples maneras, y se confirma como un personaje con identidad, más allá del mero interés romántico de Tony Stark. Incluso tenemos un momento en el que se pone la armadura…y, admitidlo, sobre todo sección masculina, que eso os moló cosa mala (lo cual no dice mucho de cómo nos funcionan las cabezas, nenes).

Toca hablar del Mandarín. Un maloso clásico de los cómics, que poco o nada tiene que ver con su versión dibujada. Una especie de Bin Laden, del que no os voy a contar mucho, porque su origen y motivaciones son una de las sorpresas más brutales de esta película. A mí me dejó bastante bocas, y aún no sé cómo digerirlo. Diré que Ben Kingsley está fenomenal; me da la impresión de que se lo ha pasado en grande con su interpretación de uno de los villanos más peculiares que nos ha dado el cine de acción de reciente factura.

Guy Pearce es la otra cara de la moneda de lo que Stak representa. Y tampoco digo más. Los villanos de esta peli son uno de sus puntos, paso de despedazaros la experiencia.

Otra de las bondades de esta peli, que me ha descubierto a Rebecca Hall... haaaaaarl

Otra de las bondades de esta peli, que me ha descubierto a Rebecca Hall... haaaaaarl

Resumen, id a ver Iron Man 3. Os lo vais a pasar en grande. Está muy cerca de la estupenda primera parte, que fue toda una sorpresa. Es muy superior a su poco inspirada segunda parte, una historieta menor, entretenida, pero que fue víctima, precisamente, de las bondades de su antecesora. La base para el guión de la película es la saga “Extremis”, escrita por Warren Ellis, uno de los escritores más prolíficos del cómic actual (Mi teoría es que este tipo no duerme), y que disfruta como un enano con las historias de ciencia ficción pura (Tecnovirus!! Reescritura del ADN!!). De hecho, esta saga está de nuevo en el candelero, porque el Iron Man de Marvel Now las pasa canutas de nuevo a costa del regreso del extremis en cuestión (pero como digo, eso os lo cuento en un artículo aparte que estoy preparando mientras diseño mi plan de dominación mundial). Más razones para dar el visto bueno a esta peli: Shane Black. Sí, ya, como director tampoco es que tenga un curriculum de varios folios, pero os voy a decir un par de películas en las que este señor es responsable del guión: “Arma Letal”. “El último boy scout” (Sí, esa macarrada es suya). “El último gran héroe”. Lo mismo es un tipo al que hay que dar algo de confianza, ¿Verdad?

Marvel ha diseñado una forma de hacer cine de manera industrial, que sacrifica la visión personal del director para ofrecer un todo unificado, tanto en lo argumental como en lo estético. Habrá mucha gente que esté en contra de este modelo, que anula al director para que prime el producto. Pero me lo estoy pasando tan bien con toda esta locura que no me queda más remedio que dar un voto positivo al modelo de producción de la casa de las ideas. Porque incluso a pesar de esa unicidad, no se puede negar que hay un toque personal en cada una de las producciones, salvo las que se han visto comprometidas por directores mercenarios en exceso (como la segunda Hulk), o con directores con tanta personalidad que se han atragantado con la propuesta (Sí, todos estamos pensando en Thor). Jon Favreau, Joss Whedom, Joe Jonston… creo que han sabido llevar las películas a su terreno y permanecer coherentes a la idea general orquestada por Marvel.

Cuando acabe esto, que me fichen en Homeland

Cuando acabe esto, que me fichen en Homeland

Con esta película, me temo, decimos adiós a Iron Man como franquicia. Queda la segunda parte de Avengers, y luego la fase 2 que culminará con lo que promete ser una marcianada de dimensiones cósmicas, “Los guardianes de la galaxia”, dirigida por ese pedazo de FREAK llamado James Gunn (Quiero ver a Rocket Racoon en 3d pero YA). Nos lo hemos pasado en grande con esta versión gamberra, bocachancla y entrañable de uno de los personajes más icónicos de Marvel. Se despida con una gran película de acción, con una dosis necesaria de comedia, en la que a lo mejor sobra el momento niño, pero no molesta, a lo mejor el final queda excesivo con tanta armadura… pero los fallos son mínimos para lo que ofrece a cambio. Una película fiel a sí misma, una hora y media larga en la que sentirás que el cine es un espectáculo de magia y espejos en el que no se tiene por qué tratar al espectador como si fuera estúpido. Se toma en serio, sabe lo que cuenta, cómo contarlo, sin estridencias, sin complicaciones innecesarias. Con sorpresas, con emoción, con esa sensación estupenda con la que parece que todo el mundo se lo pasa de miedo  mientras hace su trabajo.

Eso es muy grande, y se da muy poco. Así que disfrutadlo.

Mourinho, con su cara de alegría habítual, no ve nada clara la décima

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 Twitter: @SantiagoNeg