Publicado el 29 de Abril del 2013 por Germánico en Ludoteca
Jugando que es Gerundio: La Era de Conan.

Sabed, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades, y los años de aparición de los de hijos de Aryas, hubo una edad no soñada en la que brillantes reinos ocupaban la tierra como el manto azul entre las estrellas: Nemedia, Ophir, Brythunia, Hyperbórea, Zamora, con sus mujeres de cabellos negros y sus torres de terrorífico misterio; Zingara, con sus caballeros; Koth, que hace frontera con las tierras de pastos de Shem; Estigia, con sus tumbas guardadas por sombras; Hyrkania, cuyos jinetes llevan acero, seda y oro. Pero el más orgulloso reino del mundo es Aquilonia, que reina suprema en el dormido occidente.
Y allí llegó Conan, el Cimnerio, cabello negro, adustos ojos, espada en mano, ladrón, asaltante, asesino, de grandes tristezas y grandes alegrías, preparado para pisotear con sus pies calzados con sandalias los enjoyados tronos de la Tierra.

Crónicas Nemedias.

4/5

Hacía tiempo que no os reseñaba ningún juego, pero tras esta mi nueva adquisición me dije: ya va siendo hora de que vuelva con lo épico en tablero y dados a Frikis Reconocidos. Así pues, tras emocionarme vilmente con este juego de mesa basado en uno de mis personajes favoritos, ya sea de Cómic o de Novelas, creado por Robert E. Howard, me leí las reglas de juego y me dispuse a jugar con los amigos. A ver qué tal.

Bien, primero decir que ese reglamento de 30 páginas resulta un poco lioso al principio, cuando no sabes muy bien de qué diablos te está hablando. Lees cosas como Intriga, Corte, Controlar a Conan, Batalla, Campaña, Asedio, Crom cuenta a los Muertos y Aventuras. No sólo eso, que si tres Eras Hyborias, que si dados, que si contadores de magia, cartas de estrategia, de reino, de objetivos… En fin, un lío considerable. Así pues, con las reglas sin asentar, teniendo que consultar una y otra vez las normas y haciendo (era de lógica) algún que otro movimiento en falso sobre el tablero, la partida que, en principio, debiera durar aproximadamente 90 minutos fue considerablemente más larga (prácticamente el doble).

Lo que sí que he de decir es que una vez probada esa primera partida los nombres y las posibilidades que da el juego quedan más claras y, al volver a leer las instrucciones de juego, entendí todo a la perfección. En fin, como dicen las madres, la práctica hace al maestro, y es lo que me faltaba, una sola partida de práctica, de prueba, para entender de una vez por todas el completo mecanismo.

El juego es un juego de estrategia bastante completo, la verdad. Con cartas comunes de Estrategia para todos y las cartas personales según reino (Aquilonia, Hyperbórea, Estigia y Turán) dan un toque fiel a los libros y cómics (siendo aquilonio, me encontré en mi mano con los Arqueros bosonios, no es una delicia?), al igual que las aventuras del propio Conan, que por ahí anda en el tablero en forma de figurita plateada y en pose épica y agresiva (que hemos usado como figura de Ladrones en nuestras partidas de Colonos de Catán, somos así de épicos), de lugar a lugar llevando a cabo aventuras e historias tan recordadas como La Guarida del Gusano, la HIja del Gigante de Hielo, La Torre del Elefante o El Dios Araña.

El sistema es bastante sencillo una vez se entiende, y el desarrollo sería el siguiente: lanzar los 7 dados de Destino para crear el depósito, el jugador que controla a Conan será el primero en actuar, y moverá al héroe cimmerio (o no, según le convenga). Se juegan o se reactivan las cartas de Reino del tipo “jugar desde la mesa”, se elige un dado de destino para llegar a cabo una acción (Corte, Intriga o Militar), se lleva a cabo la acción y pasa el turno al siguiente jugador, así hasta que se acaben los dados de Destino y se tengan que volver a lanzar. Si al finalizar un turno, el contador de aventuras está vacío, se roba una nueva carta de aventuras (siendo un total de cuatro aventuras por Era Hyboria). En la tercera Era, el jugador que controla a Conan podrá coronar a éste si se encuentra en la capital de su reino… Así lo hice yo, que coroné a Conan Rey de Aquilonia (con la consiguiente emoción de haber sido fiel a los relatos). Aunque coronoar a Conan no te da la victoria.

Lo que más me gusta del juego es la posible toma de reinos gracias a Intrigas de corte, o que las batallas dependan del terreno, entre otras cosas. Además, la conquista militar no es un sólo ataque, sino una campaña en toda regla, pudiendo sacrificar tropas para forzar la marcha. Esos detalles, junto a lo cuidado de la ambientación y tanto recordatorio al mundo creado por Howard, hacen este juego una delicia para cualquier fan del Bárbaro Cimmerio.

Para los que de Conan saben sólo el nombre, es un juego que puede ser interesante (salvo que te tires prácticamente dos Eras intentando tomar Brythunia sin éxito).

El juego  incluye: 1 tablero de juego (con el poco original mapa de Hyboria, pero que sigue siendo divertido poder tomar Koth, Zamora, Ophir o , incluso, Cimmeria), 170 miniaturas de plástico (sí, amigos, soldaditos mu bonicos igual que emisarios, distintos para cada reino, con los fuertes y torres que se pueden unir para formar ciudades), 165 cartas, 2 plantillas de fichas y contadores de cartón (Contadores de Aventura, Crom cuenta a los Muertos, oro, magia…), 7 dados de Destino, 6 dados de Enfrentamiento, 1 reglamento y tablas de referencia (chuletillas para todos los jugadores, que puden ser hasta 4).

¡Crom, lo que daría por una jarra de vino!