Publicado el 30 de Abril del 2013 por Boss en Cine
Oblivion. Lo que pudo ser… y no fue.

Tengo que reconocer que no soy fan de Cruise. Bueno, lo fui cuando Top Gun o Coktail, cuando era niña y me quedaba alto. Luego vas creciendo en todos los sentidos hasta alcanzar, en mi caso, casi el metro ochenta y ves el mundo con otros ojos y desde otra perspectiva (y no sólo en lo obvio). Entonces es cuando te cansan las “americanadas” y la “sonrisa de pose” y buscas peliculas que merezcan la pena. Tom Cruise tiene alguna de ésas, pero no tantas como para que le fuera fiel. Por otro lado – ya que me pongo a hablar de mí –  me gustaría comentar que me encantan los juegos del estilo de Mass Effect, y toda la estética futurista y tecnológica de la Sci-fi. Por eso, por las espectaculares visiones que nos mostraba en su trailer, me aventuré a pagar la nada desdeñable suma de diez (vaya palo) euros por entrada en Kinépolis para ir a ver Oblivion. Bueno, por eso y porque peor que Prometheus no podía ser.

 

 

Y no, no lo fue. Lo cierto es que Oblivion – americanadas a parte, que hay unas cuantas- empieza prometiendo, y la trama avanza lenta- demasiado para algunos- pero inexorablemente hacia un punto en el que incluso te sientes satisfecho por haber ido a verla al cine. No se queda en una trama vacía y simplona, como parecía en el trailer, aunque tampoco es una trama excesivamente profunda. Creo que el hecho de que saliera del cine contenta se fundamenta en que me sorprendió positivamente no encontrarme ante un Misión Imposible futurista, como creía que sucedería. En cambio me encontré con la historia de un hombre que arregla drones en la difunta Nueva York, en un impresionantemente devastado planeta y poblado con criaturas alienígenas hostiles del que se están extrayendo los pocos recursos que quedan. Pero es eso: un hombre que arregla drones, al que le han enseñado a defenderse. Vamos, como el del router de (inserte aquí su compañia de internet), pero en americano. Y no cabe duda de que es americano, ya se encarga él de recordárnoslo con “escenas” como la escena en la que narra la última Superbowl… en la que casi me voy del cine. Pero en fin, es que es Tom Cruise.

 

Como comentaba un poco más arriba, la película puede resultar un poco lenta y monótona en ocasiones. A parte de que la gente no está acostumbrada a ver películas en las que prácticamente no hay más de tres personajes hasta un momento bastante avanzado, el fallo quizá está en que planteamientos como el de Oblivion se hacen en películas donde al espectador se le dan pistas para que llegue a conclusiones que pueden o no ser acertadas y que se desvelan al final del film. Aquí esa es la intención, aunque creo que el mensaje no está todo lo bien transmitido que podría. Aún así, el planteamiento es interesante y algunas “pistas” sí que están bien mostradas.

 

 

Lo malo llega cuando nos acercamos al momento de éxtasis de la película, que viene a ser el de los tiros. Desde mi punto de vista, cuando llegó esta parte la película ya se había acabado. El final de la película es más una excusa, un final que ponen “porque hay que poner un final”. Y es cutre. No cutre de medios, no. Cutre de planteamiento. Después de la alegría que me dió un intento de guión profundo con sus aciertos y sus desaciertos, me topo con una parte final infantil y ochentera, llena de todos los tópicos de la historia del cine americano, donde sabes quién va a morir y quién no, y donde las cosas dejan de tener sentido para que no mueran los buenos. Y todo ello culminado por un final finalísimo absurdo, que intenta ser al más puro estilo Portal o Portal 2 y que no tiene ni pies ni cabeza. Pero en fin, había que poner un final y, desafortunadamente, eligieron ése. Yo creo que si hubieran dejado la peli sin la acción de la última parte, habría ganado muchos puntos. O si hubieran contratado otro guionista diferente para esa parte, al menos. En cuanto a la interpretación, destaca negativamente la interpretación de Olga Kurylenko, que parece estar en coma profundo toda la película y con una inexpresividad en el rostro que hace que su personaje no pase de “insulso”. En cambio,  Andrea Riseborough interpreta a la perfección su papel de compañera de equipo y pareja de Cruise. De él no hay mucho que decir. Es Cruise. Lleva muchos años en esto y sabe interpretar, aunque no sea de mis actores favoritos. Morgan Freeman por su parte pasa bastante “sin pena ni gloria” en un papel secundario que no da más de sí.

 

En resumen, Oblivion es una buena idea. Mal llevada a veces, pero una buena idea. Los paisajes son impresionantes y algunos de los “juguetitos” que se manejan también. Y tiene cosas al más puro estilo Mass Effect. Por todo ello la recomiendo si eres capaz de olvidar la parte final y las “americanadas” de turno. Una pena, porque podría haber sido una película bastante buena.