Publicado el 3 de Junio del 2013 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: El Cuarto Jinete: Armagedón.

En Frikis Reconocidos S.A. ya reseñamos, o reseñé, mejor dicho, en su momento El cuarto jinete (para leer aquella reseña, pincha aquí). Como lo disfruté como un niño pequeño disfruta de un caramelo, nada más saber que Víctor Blázquez volvía a las librerías de la mano de la Editorial Dolmen y su Línea Z, con una secuela me emocioné: iba a tener otra dosis de zombies, pero de los que corren, de los que te persiguen como persigue Clint Eastwood a los criminales en la película de Y Cometieron Tres Errores, es decir, implacables y sedientos.

5/5

¿Os acordáis de Castle Hill y de sus supervivientes? ¿Recordáis a Brad Blueman, a Mark, Paula, Veronica, Patrick, Richard, Ozzy, Stan, Kurt y compañía? Seguro que sí, los habíamos dejado bajo la custodia de unos militares que  debían transportarlos a un hotel en Los Ángeles... y nadie sabía lo que se cocía en la sangre de uno de aquellos luchadores que sobrevivieron a la devastadora plaga que arrasó su pueblo de la faz de la Tierra, un pueblo que, otrora, fuera tranquilo, modesto. Típico pueblo americano de película.

Hola, sabía que volveríamos a encontrarnos.
Sígueme. La última vez que les vimos creían que se había terminado, combatieron el virus en las calles de Castle Hill; creyeron que lo habían detenido y estaban a salvo. No podían estar más equivocados.

Es por eso que, cuando abrimos El Cuarto Jinete: Armagedón esperamos que algo nos agarre del tobillo y que nos hinque el diente. Nos van a comer, pensamos, y no como nos gustaría… Va a ser un viaje desagradable. Pero no nos encontramos con manos de podridos, ni tampoco nos salpica sangre, nos encontramos con un prólogo escrito por Javier Cosnava un tanto… perturbador. Sí, creo que esa es la palabra exacta que lo podría describir: perturbador. Algo hace que se nos ericen los pelos de la nuca, sentimos un escalofrío… algo se acerca, Frikis Míos, y ahora sí que puede ser la Muerte, el Cuarto Jinete, ese que junto a Guerra, Hambre y Peste arrollará el mundo el día del Juicio Final.

Tras las palabras de Cosnava vienen las de Víctor Blázquez, quizá más seguro y desenvuelto en eso de aporrear el teclado. Personalmente, me lo imagino sentado en su silla riendo como un maníaco, sumido entre las sombras, mientras un Igor (o quizá mejor dicho, Aigor) le sirve comida, órganos de humanos crudos con los que se deleita. Especialmente con globos oculares (los ojos saltando de sus cuencas, reventándose bajo la presión de unas manos fuertes, parecen haberle cautivado, especialmente en uno de los capítulos).

¿Y qué historia nos trae Blázquez esta vez? Aparte de una historia escrita en segunda persona nos regala sangre, vísceras, miembros cercenados, muerte, desolación, furia, sufrimiento, más sufrimiento, otro poco más de sufrimiento y dolor. Mucho dolor. Nuestros queridos (y no tan queridos) exiliados de Castle Hill se vuelven a ver envueltos en el caos en la lucha por continuar un día más con vida. El virus “vuelve a la vida” en el hotel de los Ángeles, y tarda poco en esparcirse por el territorio americano. Los que antes viajaron juntos, ahora huirán por separado, en pequeños grupos, buscando una salida a una situación que es incontrolable. Conoceremos otros tantos personajes y, gracias a la capacidad innata de Blázquez, odiaremos  con toda nuestra alma a unos cuantos. Pero odiar cosa mala, de ese odio que te dan ganas de coger una escopeta y pegarle un tiro entre los ojos a esa panda de cabrones con la que otros, tan majicos ellos, se juntan sin saberlo.

Y si continúo hablando sobre la trama (ya sé que únicamente he dado un par de esbozos y muy generales) es posible que os destripe (qué bien viene ese verbo en una reseña sobre una novela de zombies) los hilos que seguimos en su recorrido de principio a fin.

Con sus más de 500 páginas, El Cuarto Jinete: Armagedón es de esas lecturas que te enganchan, que te hacen aferrar las páginas como si tu propia supervivencia dependiera de ello. Volvemos a recibir a los personajes, tanto los viejos como los nuevos, esbozados de tal forma que terminamos cogiendo cariño a algunos (a otros ya amándolos, porque son adorables) y odiando a otros; más que odiar, nos asquea su presencia vomitiva y desearíamos pegarle un tiro entre las cejas. Incluso con algunos llegamos a sentir una especie de relación odio-asco-amor-odio-más-odio. Y otra vez disfrutamos con varias alusiones a novelas, cine y tv, entre las cuales la del chico con su camiseta de la Casa Stark (Winter is Comming) me hizo reírme a pesar de la situación en la que aparece; especialmente me gustó esta alusión a Juego de Tronos ya que Víctor Blázquez nos hace todo un George RR Martin, es decir, sacrificar, torturar, matar, devorar y decapitar personajes a los que habíamos comenzado a querer como si fueran nuestros amigos de toda la vida.

Además, el autor nos obsequia con unos extras (si queréis saber algo de ellos, ya sabéis lo que toca) que son la delicia de cualquier fan. Esperemos que en un año tengamos una tercera entrega de El Cuarto Jinete.

En fin, Frikis míos: La pesadilla ha vuelvo y espero que no os haya pillado desprevenidos. ¿Tenéis comida y armas? ¿Adónde iréis? Quizá sea indiferente, porque:

No hay ningún sitio al que huir si la muerte corre más que tú.