Publicado el 19 de Junio del 2013 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: El Último Anillo.

4.5/5

Hoy vengo a hablaros de un libro que me trae buenos recuerdos. No quizá por su lectura (que resta decir “me encantó”), si no por el día, el lugar, la situación en la que compré semejante obra de arte escrita por el ruso Kiril Yesov… ¡Ah, de aquél día de verano paseando por Madrid!

En fin, que yo había venido a hablaros de un libro y no de mi vida privada (que es una delicia, cuando queráis os la cuento así de forma resumida; eso sí, de repente aparecerán espadas y sortilegios, pero son cosas de la edad).

Poneos en situación, Frikis míos: ha terminado la guerra, una campaña cruel y obstinada que, con traiciones y engaños, pone en el poder a los supersticiosos bárbaros de la Alianza de Occidente. ¿Quiénes han sido los vencedores? Un pueblo tranquilo, amante de la ciencia, que vive en una monarquía democrática y que son conocidos como orcos. Sí, habéis entendido bien, orcos.

Pues lo que nos plantea Kiril Yesov en El Último Anillo no es más que la historia de la Tierra Media escrita por Tolkien vista desde el punto de vista de los perdedores. Continúa a partir de la insigne Guerra del Anillo, y en esta historia, el médico de campaña Haladdim recibe un encargo que le ha trastornará la vida: debe destruir un objeto mágico en poder de los elfos (una especie de nazis malhumorados) de Orien (sí, Orien es como habréis podido deducir… Lorien!) antes de cien días o el mundo llegará a su fin. Y sólo lo pueden hacer lanzándolo al Fuego Eterno dónde fue creado.

Con las palabras de Yesov viveremos la apasionante aventura de este buen orco (que a fuerza de pasarlas canutas nos termina cayendo bien y hasta ya le vemos guapo), conoceremos a Altagorn, a Aramir, a Oromir, a Searuman y nos inmiscuiremos en tramas policíacas dignas de 007. Conoceremos a todos los grandes personajes y pueblos de aquella historia que llevó Peter Jackson al cine, pero desde la mirada de Yesov, quien parece disfrutar dando una vuelta más a la rosca de la vida (uy, qué bonito me ha quedado esto último).

Es una verdadera delicia todo lo que compone esta parodia-homenaje.  Yesov se atreve a mostrar el más famoso mundo de fantasía desde otro punto de vista, no sólo gracias a un talento notable, si no también a una valentía innata; se arriesgó a contradecir a su predecesor, a un hombre venerado por millones de lectores como es Tolkien, a darle la vuelta a la Tierra Media (para Yesov, Midgard) como si fuera un calcetín, desafiando así a todo y a todos. No sólo nos quedamos en la forma, no, podemos llegar mucho más allá, al fondo de todo, a recordar que muchas veces es mejor no creernos la verdad que nos presentan los libros de historia puesto que, como todo el mundo sabe, ésta la escriben los vencedores y los perdedores quedan relegados al plano de malvados insensibles y bárbaricos enemigos.

Realmente se me hace difícil explicaros con palabras este sentimiento (además que leí la novela hará aproximadamente 10 años y los detalles no son mi fuerte), sólo siento vagos sentimientos e ideas dispares, imágenes que perdurarán en mi mente más allá del tiempo.

¿Recomendarla? Por supuestísimo. Ya no sólo por la originalidad de la idea, sino porque todos, absolutamente todos, conocemos la historia de El Señor de los Anillos, mínimo a grandes rasgos, ya sea por las películas ya sea por los deliciosos libros que nos legó el gran Tolkien.

Sea como fuera, os animo a darle una oportunidad.

Conoce la otra cara de la leyenda.