Publicado el 4 de Julio del 2013 por Capitan_Melenas en Series
Les Revenants: Elegancia a la francesa

Casi siempre que hablamos de series de cierta calidad, ponemos nuestros ojos en USA. Las cosas como son, ofrecen productos mimados, con un presupuesto holgado, un diseño de producción de alto nivel, con buenos guiones y la presencia cada vez más habitual de estrellas de la gran pantalla, que ven cómo su prestigio se incremente de manera brutal si trabajan en según que series. Ya hay quién dice que se está haciendo mejor cine en televisión que en Hollywood, y hay que rendirse a la evidencia cuando vemos la programación televisiva en nuestro propio país; no dispongo del dato exacto, pero no es pretencioso aventurar que un tanto por ciento alto de series que se emiten en prime time son de procedencia norteamericana. Bien es cierto que llega una minoría de la cantidad de producción del país de las barras y estrellas. Muchas nunca las veremos estrenadas, algunas se reparten entre los canales de pago y otras tantas, las precedidas de una gran campaña en forma de premios y audiencia, llegan al público general en cadenas en abierto. Todos hemos sido testigos de los fenómenos “Juego de tronos” o “Homeland” (una de las mejores series de la historia de la televisión, así de claro) que han extendido sus fauces a suelo español.

Visitar tu propia tumba, el colmo del yuyu

Visitar tu propia tumba, el colmo del yuyu

España es, sin embargo, una gran productora de series. Casi todas las cadenas tienen su pelotazo propio preparado para principios de otoño , y las audiencias responden. Lo que ocurre es, me temo, que estamos a años luz de calidad de los formatos que triunfan en USA. Muchos dirán que es por cuestiones de presupuesto, claro. E influye, no seamos inocentes. Gastarse una cantidad ingente de billetes en producción hace que las cosas sean más bonitas. No quiero ni imaginarme una batalla de aguasnegras con el presupuesto mermado. Pero a lo mejor hay algo más que dinero. A lo mejor hay algo fundamental necesario para que algo resulte atractivo: riesgo.

Lo que me lleva a la serie de hoy. No nos referimos a una bestialidad made in USA. Le revenants se realiza en Francia, el país vecino. A base de un puñado de ideas básicas y con las intenciones muy claras, han construido la que posiblemente es la mejor serie europea en muchos años.

La premisa es sencilla. En un pueblo marcado por la desgracia, los muertos vuelven junto a los vivos. No son conscientes de su situación; para ellos no ha pasado más que un segundo entre la vida y la muerte, pero sus familias y el resto de los habitantes del pueblo han aprendido a convivir con el dolor. El retorno de sus seres queridos marca un antes y un después para estas gentes, que no saben como reaccionar ante sus hijos, hermanos, maridos, que piden un lugar que ya no les corresponde.

Elementos fantásticos de entrada, pero que no son más que la excusa para el drama humano, un trabajo excelente en la presentación de personajes, en sus relaciones. El uso de flashbacks es constante como herramienta narrativa, ya que el bagaje pasado de esas familias se hace imprescindible para la comprensión del presente. Pero el guión no se queda en un mero drama lacrimal acerca de la pérdida. Según avanza la historia, descubrimos que la llegada de estos “regresados” es el principio de algo mucho más oscuro y turbador.

Si me piden una definición de esta serie, la palabra que se me viene a la cabeza es elegancia, en todos sus aspectos. Un guión cuidado hasta el detalle más ínfimo, armado con astucia para un equilibrio perfecto entre el componente humano y el cuento fantástico. Una recreación de ambientes y emociones que nos tienen enfrente de la pantalla, incluso ante la falsa apariencia de que nada ocurre. Ofrece con inteligencia las respuestas, que conducen a nuevas preguntas, gracias a unos personajes que evolucionan de manera magistral.

Las Pili y Mili Post Grunge

Las Pili y Mili Post Grunge

En lo visual, “Les Revenants” es una auténtica maravilla. Hay un mimo especial en cada una de las escenas. Cada encuadre está planificado, cada movimiento de cámara es un triunfo. En tiempos de montajes histéricos y economía de medios, Les Revenants apuesta por largos planos estáticos y abiertos, calma tensa, el uso de los exteriores de manera tan evocadora que la naturaleza donde se desarrolla la acción es una protagonista más. Ante esa premisa, el trabajo actoral ha de ser sobresaliente. Los protagonistas aguantan el reto de la cámara, nos sumergen en sus dramas, nos hacen partícipes de sus emociones, con diálogos bien seleccionados, e incluso con silencios más evocadores que el más elocuente discurso. La cámara insinúa, esconde, engaña, tras la bruma de misterio poético que rodea los mejores momentos de esta serie.

Cada personaje resulta emotivo y real, los adultos y adolescentes. Acostumbrado al tratamiento que se da a los problemas juveniles en las series españolas (retratados como mandriles en celo en el mejor de los casos), el encuentro con las angustias adolescentes de esta serie es un soplo de aire fresco. Los adultos se mueven entre la esperanza, el miedo, el fanatismo, la negación, el terrible peso del pasado… el regreso de sus seres queridos es un espejo en el que reflejan su propia vida tras el desastre, un punto de no retorno que significó la muerte de una parte de ellos mismos.

En la colección de aciertos que es Les Revenants, la banda sonora no queda descolgada, y tenemos a los Mogway en plena explosión minimalista, cuyo máximo exponente es el sobrecogedor tema principal, que pone los pelos de punta. En España, tenemos a Pignoise o al macarra venido a menos del Canto del Loco, para temas principales. País.

Venga, Más yuyu!!!

Venga, Más yuyu!!!

Estoy cañero con la producción audiovisual española, pero es que me duele ver que aquí al lado se están haciendo cosas como las que hoy comento. Pero no os confundáis, no pongo en duda el talento que se esconde tras bambalinas. Lo que ocurre es que ese talento se diluye entre ambición y chapuza de las productoras. Directores atrapados en las fechas de entrega, guionistas que tiran de clichés ante la falta de ambición por parte de los que ponen los dineros, actores que se deben a la velocidad antes que a la teatralidad, para sacar adelante productos de tercera, comedias de humor rancio y telenovelas venidas a más. Aunque claro, luego ves las audiencias y ves que “Aída” lo peta. Lo que me lleva a otra reflexión: Tenemos lo que nos merecemos, y la educación audiovisual en este país es una risa. En Inglaterra han triunfado las miniseries ambiciosas, como Sherlock o la laureada black Mirror. En Francia tienen esto. En España, los jefes de programación de las cadenas consiguieron que mi generación se supiese de memoria “El principe de Bel Air”. Y continuaron su labor asesina con los Simpsons. Y te rondaré morena. Ains, y requeteains.

Hala, ya he hecho amigos.

Os ofrezco una serie refinada, trabajada, adictiva y visualmente preciosista, poética, estremecedora. Un ambiente de cuento de hadas moderno; una factura técnica impecable. Posiblemente, junto con “Top of the lake” (otra maravilla, australiana, y dirigida por la mítica Jane Campion, directora de la maravillosa “El Piano”), la serie más cuidada del 2013 (y me tiro a las piscina). Siete capítulos que van de mejor a excepcional.

Que la disfrutéis.

@SantiagoNeg