Publicado el 15 de Julio del 2013 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: The Ocean at the End of the Lane.

5/5 (aunque más realista sería un 7/5, sí, me ha enamorado vilmente, qué queréis).

Acabo de cerrar el libro y ahora mismo descansa a mi izquierda con una paz contagiosa mientras me decido a escribir una reseña para la que me faltan las palabras. Me faltan, me sobran, siento cómo me late el corazón y únicamente dejo a mis dedos hacer su trabajo sobre el teclado. Pero, sinceramente, dudo mucho que pueda llegar a transimitiros todo aquello que Gaiman, ese experto escritor que tantas joyas nos ha dejado en nuestra biblioteca particular, me ha hecho sentir con su último libro, con su The Ocean at the End of the Lane.

Pero hablemos primero de su historia (su entrañable historia): todo comienza cuando el narrador, por motivos familiares, atraviesa la zona que cuarenta años antes le vio crecer. Y recuerda una historia, una historia que envuelve a oscuras criaturas de un mundo más allá de la realidad y devoradores de planetas. Entre horrores primordiales y amenazas su principal preocupación fue mantenerse con vida cuando su única protección eran tres mujeres peculiares.

The youngest of the claims that her duckpond is an ocean. The oldest can remember the Big Bang.

Y me da miedo decir más, me da miedo agregar más información ya que cuanto menos sepáis, cuanto menos conozcáis la historia más os sorprenderá y más os enamorará. Porque frikis míos, estas páginas enamoran; de hecho, incluso he llegado a sentir las mariposas en mi estómago revoloteando juguetonas. Gaiman nos regala una historia que se encuentra entre recuerdo, sueño, mito y sal, escrita desde el punto de vista de un niño adorable de siete años, un personajillo enamorado de los buenos libros y de las buenas historias. Entre líneas conoceremos la propia vida del autor entremezclada, con la maestría de Neil Gaiman, con la vida de ese crío que descubrió, quizá muy a su pesar, los terrores que alberga el universo. Y en algún momento nosotros pasamos a ser ese niño y a sentir su miedo y su dolor, y cuando vuelve a ser adulto, volveremos a creer que más que leer, nos miramos a un espejo y acariciamos nuestra cara demacrada, con ojeras y de mirada triste.

Recomendadísima, tanto como sólo un libro de Gaiman puede serlo. Tanto como cualquier delicia impresa en páginas puede albergar la esperanza de ser.

Casi con lágrimas de emoción en los ojos os dejo para disfrutar del recuerdo de sus páginas y de lo que Neil Gaiman me ha mostrado. Más no os preocupés, me estaré bañanado in the Ocean at the End of the Lane.