Publicado el 18 de Julio del 2013 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: Der Rattenfänger von Hameln.

Mi afán por leer libros y conocer lugares de (literalmente) cuento, encaminó mis pasos a una pequeña ciudad alemana bañada por el río Weser cuyo nombre, en castellano, es Hamelín.

El sol brillaba, la buena temperatura acompañaba el paseo y las terrazas de la calle principal estaban a rebosar. Que si una foto por aquí, que si mira el recorrido marcado con ratas en el suelo, que si mira una estatua del flautista y oh! qué casas tan bonitas, parecen de una película disney. Como cúlmen un reloj en la plaza del Mercado, en el Ayuntamiento, a las 15:35… La música de una veintena de campanas comienza a sonar y una pequeña puerta en la fachada se abre y sale un hombre tocando una flauta y seguido de numerosas ratas. Sí, todos los días, a tres horas distintas, en Hamelín recuerdan una historia que dejó un sabor amargo y que hoy no es más que un atractivo turístico, una historia que llevó a la ciudad de Hameln, un 26 de Junio de 1284, a perder 130 niños.

Y cómo no, este servidor quería aquella historia en papel, pero con su final original, el triste, el gris, de ese tipo de finales que tanto abundan en los cuentos alemanes.

El cuento que descansa aquí a mi lado fue publicado por la editorial Annette Betz. Escrito por Barbara Bartos-Höppner e ilustrado Annegert Fuchshuber, esta versión del clásico cuento es bastante atractivo, con unas ilustraciones que, si bien no son grandiosas, son perfectas para cualquier niño: simples, concretas y llenas de significado. Sólo mediante los dibujos se puede seguir el cuento sin ningún problema. El relato, siguiendo el estilo, es también sencillo y ameno, ideal para leerlo en 10 minutos y disfrutarlo (personalmente, yo lo he disfrutado como ese crío pequeño que aún no conoce la historia que en su día fui y que de algún modo sigo siendo). Recomendable para todos esos estudiantes de alemán que están comenzando con la lengua de Kant y Leibniz.

En cuanto a la historia… Qué deciros. Quién de vosotros no conoce el cuento, titulado en castellano El Flautista de Hamelín, del que el genio Goethe escribió en sus días un hermoso poema (que no hace muchos años musicó el grupo alemán In Extremo)? Supongo que todos.

Por si acaso, os haré un pequeño resumen: ciudad infestada de ratas y ratones ve llegar a sus calles a un hombre vestido con llamativos colores que asegura poder librar a sus gentes de tan insidiosa plaga. Pide, evidentemente, una buena recompensa; sin embargo, tras cumplir su cometido el alcalde se niega a pagarle lo prometido y el flautista se enfada. Y mucho.

Lo que quizá no sepa todo el mundo es que cuando el Flautista regresa furibundo y vengativo a Hameln para llevarse a los niños, estos jamás regresan a su ciudad y se pierden por los siglos de los siglos en las brumas de los  mitos y leyendas. Sí, eso es un spoileraco de tres pares de… ratas, pero era necesario.

Y como despedida os dejo un regalo: la primera estrofa de ese poema de Goethe del que os hablaba que tan hermosamente cuenta la historia:

Ich bin der wohlbekannte Sänger,

Der vielgereis’te Rattenfänger,

Den diese altberühmte Stadt

Gewiß besonders nötig hat;

Und wären’s Ratten noch so viele,

Und wären Wiesel mit im Spiele;

Von allen säubr’ ich diesen Ort

Sie müssen miteinander fort.