Publicado el 24 de Julio del 2013 por Germánico en Cine
Estuvimos viendo: World War Z

Ayer a las 20:00 entré en la sala 1 del Cinemaxx con mis gafas 3D para disfrutar de una película que llevaba esperando como agua en Mayo. Tomé asiento en la butaca D13 desde la que tenía unas vistas inmejorables. Tras 25 minutos de tráilers (no exagero), comenzó Worl War Z. Esta es mi reseña.

Título: Guerra Mundial Z
Título original: World War Z
País: USA
Productora: Paramount Pictures
Director: Marc Forster
Guión: Matthew Michael Carnahan, Damon Lindelof
Reparto: Brad Pitt, Mireille Enos, Eric West, Matthew Fox, David Morse, James Badge Dale, David Andrews, Michiel Huisman, Julian Seager, Elyes Gabel, Julia Levy-Boeken, Iván Kamarás, Trevor White, Sarah Sharman, Lee Nicholas Harris

Duración: 113 minutos de mi alma.

Nota: 2/5

Antes de nada, os contaré de qué va: La familia feliz de Gerry (Brad Pitt) sale de viaje y mientras juegan en el coche al veo veo algo comienza a pasar. Gerry, como un antiguo experto investigador de las Naciones Unidas sabe sacar del caos a su familia. Resulta que es tan importante para los EEUU, que un helicóptero va en su busca para después, como mola tanto, ser forzado a tratar de parar lo que podría ser el fin del mundo. Porque es el único capaz de ello, se conoce.

Y qué parece llevar a la Humanidad a su extinción? Pues un virus. Y el bueno de Gerry recorrerá medio mundo buscando las respuestas a ese enigma que consigue que los muertos se alcen de nuevo para, básicamente, correr.

Decepcionante. Esa sería la palabra exacta que podría describir este despropósito llevado a la gran pantalla. No es la película que debería haber sido (Max Brooks estará entre cortarse las venas o dejárselas largas y ahorcarse con ellas), ni la película que obviamente sus realizadores querían que fuera (recordemos todos los problemas que ha tenido el rodaje de esta blasfemia). Ni siquiera es la película que los tráilers prometían, que aunque sabíamos que tendría poco que ver con el libro parecía que iba a darnos algo interesante de que hablar.

Es una Guerra, sí. Es Mundial, sí. Pero, es Z?… bueno, eso es discutible. No entrando ya en la sublime patada en la entrepierna que este guión da a la obra de Max Brooks (del que únicamente respeta un par de premisas y bastante a su modo, y por supuesto el título), tengo que hablaros de sus zombies. Porque si bien al ser mordidos vuelven a la vida, no sale un solo zombie que se explaye devorando a una inocente víctima. Básicamente, los no-muertos de la película sufren un ataque de epilepsia que les nubla la vista, pegan un salto para ponerse en pie, y salen corriendo . Muerden a un incauto, pero continúan corriendo, no se entretienen. Y cómo corren los cabrones, parecen todos Usain Bolts resucitados y medio podridos buscando completar la maratón como si fueran los 100 metros lisos.

Vemos pocos zombies, vemos relativamente poca acción hasta la que debiera ser una impresionante secuencia en Jerusalén. Allí es donde los zombis forman una masa que se comporta primero como una marabunta y luego como una manada de ñus salvajes y en celo; se podría decir que es casi el único momento en el que sentimos muy de cerca la amenaza zombie (y que nos da para unas risas, la verdad) para continuar con la escena del avión. Aquí va un Spoiler, frikis míos así que cuidado: todo parece tranquilo dentro del avión hasta que una azafata abre una puerta y aparece un infectado con ganas de pegarle un muerdo. Caos, sí, mucho, pero ni una sola imagen de tripas volando ni ningún chorro de sangre que salpique el objetivo de la cámara. Una desilusión.

Bueno, y si os contara el final ya morirías. Sólo os diré, sin spoilers, que es para reírse por no llorar (lo que es la historia, las escenas del Laboratorio son de las  mejores de la película, y también se encuentran algunas de las más graciosas, sin duda). La premisa sobre la que se basan resulta novedosa e interesante, pero la llevan tan al extremo que llega a resultar absurda, demasiado. No sólo porque hay que echarle narices para que sólo Gerry se dé cuenta de ciertos detalles. Hasta yo, que tengo menos percepción que un pollo en mitad del océano pacífico, mareado a causa de un golpe de calor, me habría dado cuenta. A poco. Así que se lo tenga que contar a la propia Organización Mundial de la Salud (la WHO para los amigos) me llega a parecer un insulto a todos los cinetíficos del mundo… en fin. Dejaré de comentar alguna escena porque me pongo de mal humor.

Desde mi punto de vista, la interpretación de Brad Pitt, aunque buena, es sosa. Muy sosa, frikis míos. Más que el hombre de acción que se supone, parece un buenazo que está a punto de echarse a llorar por la maldad que gobierna el mundo. Sinceramente, ver a Pitt con carita de cordero degollado durante 113 minutos cansa. Y mucho.

Como resumen: Brad Pitt da penita, el guión tiene unos agujeros negros del tamaño de una Supernova, los Zombies no son Zombies ni nada que se les parezca y la trama a veces es de risa. Demasiado llana. Cero emotiva: te llega a importar la muerte de la mitad de la humanidad lo mismo que la muerte de una mosca.

Lo único bueno: que se hace hasta entretenida y en algún momento se masca la tragedia.

Esta vez no se la recomiendo a nadie. Alejaros de este filme, ni siquiera miréis el cartel no siendo que terminéis pagando una entrada de cine (que no son baratas, precisamente) para ver a Brad Pitt.

En fin, me veré  Exterminio o El Amanecer de los Muertos así para compensar.