Publicado el 2 de Agosto del 2013 por Capitan_Melenas en Cómic
Batman: El ahora del murciélago

AVISO: El siguiente artículo está, evidentemente, lleno de spoilers y referencias a la actualidad de Batman. Si todavía estáis inmersos en alguna de las sagas de la actual colección del bueno de Batsi, dejad la lectura para otro momento.

El tribunal de los búhos al acecho

El tribunal de los búhos al acecho

Ha llegado el momento. Después de 17 números, creo que es buena idea hacer un poco de retrospectiva acerca del estatus del murciélago y de su nutrida familia. Tenemos material suficiente publicado en España, casi dos años desde que se reinició la colección desde el número 1, a raíz de la aventura empresarial y creativa que dio en llamarse “Nuevo Universo DC”, concebida para dar un vuelco definitivo al tambaleante mercado del cómic USA. Como recordareis, el evento “Flashpoint” resultó en una realidad alternativa, que dio al traste con todas las ideas presupuestas que teníamos acerca de los héroes de la casa. De una manera bastante radical, se cortaba con el pasado de personajes con muchos años de historia, se reescribían orígenes, se inventaban contextos y , básicamente, se daba aire nuevo a conceptos manidos y acartonados que necesitaban una revisión para alcanzar de nuevo tiempos de gloria ya olvidados. No hablaré hoy aquí del éxito o fracaso de la iniciativa, que da para una tesis doctoral. Mi idea es centrarme en el gran icono de la editorial, con permiso de Superman; una mirada de fan irredento (no voy a negar lo evidente) sobre el devenir de Batman en estos últimos meses, en las manos de un equipo creativo de lujo: Scott Snyder y Greg Capullo.

Snyder se hizo un hueco en la industria del cómic gracias a su “American Vampire”, creado con la colaboración, aquel primer arco argumental, de Stephen King. Crítica y público cayeron rendidos , y ganó alguno de los premios más importantes de la industria americana. Capullo es un viejo conocido, que en los 90 deslumbró por su trabajo en X-Force y, sobre todo, en Spawn (y los más “Jibis” del lugar le recordarán porque dibujó algunas de las portadas más espectaculares de los discos míticos de Iced Earth) mostrando una evolución espectacular. Luego nos centraremos un poco más en las aportaciones de ambos, pero primero, un poco de historia reciente.

En el momento de la gran revolución DC, Batman se convirtió en un caso especial. El resto de grandes títulos de la casa se enfrentaban a enormes cambios, hasta el punto de que muchos de los héroes de la casa eran irreconocibles en sus actualizaciones. Todo valía en el reinicio de un universo a descubrir, pero en el caso de Batman, los editores se encontraron una encrucijada en el momento de definir el futuro del mejor detective del mundo.

El personaje venía de una etapa destinada a ser mítica y recordada, que, además, definía para el siglo XXI una cantidad inabarcable de conceptos que dibujaban la identidad del cruzado de la capa. Los cimientos básicos ya habían sido removidos por una de las mentes más inquietas que ha dado el planeta cómic: con todos ustedes, Grant Morrison.

El genial escocés lleva desde 2007 implicado de una forma u otra en la actualidad de Batman. Más de un lustro desplegando su obsesiva visión acerca del héroe, una cruzada personal con un fin claro: todos y cada uno de los momentos de la historia del personaje entran en el canon oficial. No hay ni un sólo episodio, por absurdo o incongruente que sea, que no forme parte de la historia de Batman. Una titánica labor, mezcla de cierto gusto casi arqueológico por la historia del cómic, y una habilidad narrativa majestuosa para dar forma a tantos años de distintas visiones distintas. Alquimia entre su imaginería psicodélica habitual, el pulp, la épica y el carácter trastornado del propio héroe. Una etapa digna de leer con detalle, a pesar de su extravagancia. Durante su extenso reinado en la cabecera, Morrison nos regaló uno de los secundarios más extraordinarios que hemos encontrado en la colección: Damian, el hijo de Batman y Talía, surgía de la sombras del pasado para trastocar la vida personal del bueno de Bruce Wayne.

Un siniestro recuerdo

Un siniestro recuerdo

Con este panorama, la decisión sobre qué hacer con Batman era una papeleta de proporciones salomónicas. Se optó por lo evidente; conservar el pasado del personaje. No se hicieron cambios sustanciales en la esencia básica, aunque hubo un poco de encaje de bolillos con las fechas y con los miembros de la bat familia. Barbara Gordon volvía a ser Batgirl (adoraba a Stephanie Brown, y nunca os lo perdonaré, gente de DC), entre otras cosas. El problema de esta decisión, que los errores de continuidad con el nuevo universo eran de traca, y de, hecho, aún no se han solucionado. Digamos que se están haciendo los locos, y los lectores entramos al trapo, porque, si nos atenemos a la cronología oficial, Batman lleva en activo unos seis años más o menos. Nos tenemos que tragar que en seis años le ha dado tiempo a criar a tres Robin, tener un hijo de diez, morir, volver, y mil tropelías más en toda su historia. Muy muy muy muy forzado, por no decir ridículo. Pero, hagamos de tripas corazón, olvidemos por un segundo a las diarreas mentales de los editores, y centrémonos en la colección de manera aislada respecto al resto de colecciones donde Batman asoma el hocico (Liga de la justicia, por ejemplo, entre varias y variadas apariciones)

Snyder entró en la colección a lo grande. Sin tapujos, sin miedo, con las ideas muy claras y sabiendo que en sus manos estaba el futuro de una de las colecciones más definitorias de DC, después de una etapa tan clave como la de Morrison, entre medias de una locura como aquellas 52 colecciones sacadas al mercado al mismo tiempo. Tan decidida tenía su concepción de Batman, que, nada más comenzar la colección, le metía de lleno en un arco argumental complejo y lleno de trascendencia, que además acabaría implicando al resto de colecciones relacionadas con el personaje principal, hasta el punto que la vida de Nightwing, por ejemplo, no sería igual una vez terminado el encuentro con el tribunal de los Buhos. Esta desconocida secta ha controlado la historia de Gotham desde que se colocaron los cimientos de Gotham, así que el enfrentamiento con el guardián de la ciudad era inevitable. Armados con sus poderosas “Garras”, asesinos durmientes reclutados a lo largo de los años, ponen en jaque el aguante físico y mental del inquebrantable protagonista. La historia de los Wayne de nuevo se ve salpicada por los pecados del pasado, y en la fatídica noche de los Buhos, todos los miembros de la Batfamilia se enfrentan a un ejército de garras dispuestas a limpiar la ciudad de aquellos que el tribunal ha señalado como traidores. Ni la batcueva será un sitio seguro en un choque que señalará el futuro de la misma Gotham.

Durante un año completo, Snyder se centró en esta historia, construyendo lento, pero seguro, el camino que conducía al enfrentamiento total, con una hábil combinación de elementos de serie negra con toques de terror psicológico. Batman era puesto a prueba en todos los sentidos, al mismo tiempo que descubría los secretos sobre su propia familia, escondidos entre las manipulaciones del maquiavélico tribunal.

Nos encanta Greg Capullo

Nos encanta Greg Capullo

Sin descanso para el atribulado espíritu de nuestro héroe, Snyder daba paso a su gran segundo arco argumental. En este caso, el escritor centraba su atención en el enésimo regreso del payaso del crimen, la más célebre némesis de Batman. Joker volvía más desatado, sanguinario y perverso que en cualquiera de sus encarnaciones anteriores.

En el número 1 de Detective Comics, Tony Daniel hacía los honores a Snyder, y montaba lo que sería el prólogo del ciclo argumental que termina este mes en nuestro país. el pirado favorito de niños y niñas raros pedía a Muñequero, villano creado por el propio Daniel (otro más para la colección de pirados de la galería de malosos) que le arrancase la piel de la cara (así, como el que se hace un estiramiento), para luego escapar sin dejar ni rastro. La mórbida careta quedará bajo custodia en la comisaría de Gotham, en recuerdo del más perverso criminal que ha conocido la ciudad.

Pero las cosas no podían quedar así. Joker regresa un año después, más errático y radical que nunca. Provoca una masacre en la comisaría para recuperar su cara, lo que da a lugar al aspecto más sobrecogedor que ha lucido el personaje desde su creación. Pronto deja claras sus intenciones. Pretende eliminar lo que el considera distracciones en la vida del murciélago, así que se centrará en la destrucción total de los miembros de su familia. Batgirl, Robin, Capucha Roja, Red Robin y Nightwing son las víctimas del desquiciado plan del Joker, más mortífero y decidido que nunca. Esta es la premisa que ofrece “La muerte de la familia”, título de dramáticas referencias. “Muerte en la familia” fue una de las sagas más definitivas en la historia del murciélago, ya que en aquella ocasión, el héroe se enfrentaba a un fracaso tan definitivo como la muerte de Robin (En ese momento, Jason Tood) a manos del Joker. Aquella muerte siempre pesó en los hombros de un Batman que empezaría una caída personal a los infiernos de la culpa. Así que las referencias no podían ser más trágicas, y los fans nos temíamos los peor. Las quinielas se dispararon sobre quién sería el elegido para ocupar un nicho en el cementerio de los allegados a los Wayne.

Si en los Búhos Snyder enseñaba sus cartas, en esta saga pone toda la carne en el asador. El tratamiento que hace sobre el joker, un personaje del que se ha abusado hasta la extenuación, nos lo presenta como algo nuevo y aterrador, sin salirse de los cánones esperados. Esa fina línea que separa la claridad homicida de la fantasía extrema en la que vive en joker, se enriquece con el juego que nos propone el autor acerca de la enfermiza relación que mantiene con Batman. Un amor perverso y pervertido, basado en el enfrentamiento físico, pero puro y sacrificado en la mente del payaso. Entiende que, si Batman no ha terminado con su vida, no es por culpa de imperativos morales o filosofías. Existe un amor correspondido que el propio murciélago no quiere admitir.

Joker lleva a un punto de no retorno a Batman, en el que tomará decisiones más allá de las leyes auto impuestas que han conducido su cruzada, en el momento en el que Joker ataca su bien más preciado: su familia, el único baluarte que queda de su humanidad.

Cuando esta saga termina, lo que parece una victoria se nubla de una extraña niebla verde, el veneno que el Joker ha introducido en todos y cada uno de los miembros del círculo del murciélago. El título de la saga cobra más significado que nunca en las páginas finales del número 17 USA. Las consecuencias de las decisiones de Bruce Wayne son el auténtico triunfo de Joker.

Snyder es un narrador magnífico, capaz de llenar de tensión cada página de lectura. Nos regala momentos de máxima expectación, visitamos lugares comunes desde un nuevo prisma, e incluso nos retrotrae a imágenes clave de la iconografía de Batman, como la entrada al asilo Arkham, a sabiendas de que dentro espera el mal en su estado más dañino y perturbador.

El Joker, más enfermizo que nunca

El Joker, más enfermizo que nunca

Como nota negativa diré que Snyder cuenta historias de manera magistral, con tramas envolventes y espectaculares, desarrollos llenos de inteligentes juegos malabares con las emociones del lector, pero no remata sus cómics con la misma fuerza presentada a lo largo de sus arcos argumentales. Parece que, en el momento final, opta por resoluciones mucho más convencionales en lugar de otras decisiones más valientes o arriesgadas, más definitivas. No es en absoluto una experiencia decepcionante, pero cuando se apuesta alto, quizá se espera mucho más de la última jugada. En todo caso, los dos arcos argumentales que hemos leído hasta ahora en castellano, son una de las mejores experiencias que os va a dar un cómic de super héroes.

El trabajo de Capullo es excepcional. De principio a fin, no hay viñeta donde no veamos algo de magia. Dinámico, claro, definido, lleno de fuerza expresiva y con unas habilidades narrativas maestras, se convierte en el aliado perfecto para las historias de serie negra, llenas de cambios de ritmo, con gran cantidad de escenas físicas y enrevesadas composiciones llenas de sentido cinematográfico en esas escenas de diálogos. Como decía, es increíble la evolución de Capullo, que ha sido una sorpresa por el increíble nivel mostrado hasta la fecha (y lo dice un tío que esperaba algo muy buenio de un artista como Capullo, que siempre me ha gustado bastante). Un trabajo adulto, maduro, son perder el norte, que al fin y al cabo es un tebeo de Batman.

A partir del mes que viene, nos encontramos con un nuevo estatus para el personaje, que se enfrenta a las consecuencias de su mortal juego con Joker. Por otro lado, continúa la etapa Morrison en otra colección imperdonable. Batman INC es el campo de experimentación del escocés, que se lo está pasando en grande, y nosotros con él.

Palabra de Batmaniaco.

Twitter: @SantiagoNeg