Publicado el 23 de Agosto del 2013 por Boss en Cine
Estuvimos viendo… Elysium

Muchas y muy diferentes son las opiniones que surgen a raiz del visionado de lo nuevo de Neill Blomkamp , director de la aclamada Distrito 9. Desde la decepción más profunda hasta la adoración, pasando por gente que afirmaba tener sentimientos encontrados y que no sabía si le había gustado o no. Así, con la curiosidad de ver que no había un sector que se mostrase mayoritario frente a los demás, me fui a ver Elysium el dia de su estreno.

Al igual que hice en mi crítica de Star Trek, voy a poneros sobre aviso. La primera vez que intenté ver Distrito 9 me tuve que ir del cine ante la angustia que me hacía sentir. Bastante tiempo después la vi en pantalla “pequeña” y me pasé casi toda la película lagrimeando ante la gran carga social que contiene la película. Para mí, Distrito 9 es una de las mejores películas que he visto en mi vida. Pero aun así, no fui al cine a compararla con Elysium, pese a que notaréis que en esta crítica sí lo hago. Y es que, pese a ser una buena película, no es una película redonda. Dicho esto, vamos a la “chicha”.

Elysium habla de una sociedad claramente dividida en dos clases: los ricos y los pobres. Los primeros, viven ampliamente en una colonia en el espacio, con lujos inalcanzables e inimaginables para el resto de los mortales. Tienen avances tecnológicos que les ayudan a no padecer enfermedades, que los reviven (o los sanan al 100%) mientras no haya daños cerebrales y a permanecer jóvenes y guapos. Los segundos, viven en lo que queda de la Tierra, un planeta superpoblado, exprimido y desgastado, en la más absoluta pobreza, trabajando en las empresas de los ricos con unas condiciones laborales que están tan cerca de ser llamadas esclavitud que es la única palabra que realmente se te ocurre cuando los ves. La policía son drones, los funcionarios son drones. El contacto entre los ricos y los pobres se limita a lo imprescindible, no vaya a ser que se les pegue algo. En este contexto, se nos cuenta la historia de alguien que siempre ha querido ir a Elysium. Se trata de Max (Matt Damon), un huérfano criado en los Ángeles, en la Tierra, que anhela una vida mejor para él y para su amiga de la infancia.  Sin embargo Max se verá obligado por un sinfin de desgracias a meterse en oscuros asuntos políticos y acabará siendo, sin saberlo, alguien vital tanto para los humanos de la Tierra como para los de Elysium.

 

 

Me da la impresión de que los productores de Hollywood consienten que se haga crítica social siempre y cuando haya un mínimo componente “ajeno a ellos”. Por ejemplo, en Distrito 9, se hablaba de alienígenas. Sí, había otras cosas, como el apartheid, pero a los productores les engañaron con el tema de los aliens y coló. Cuando vi Elysium lo primero que pensé fue que esta vez, al ser humanos contra humanos, ricos contra pobres, los que “ponían la pasta” no querían financiar algo que les diera tanta mala imagen de una manera tan clara. Y metieron mano en el proyecto. No en vano uno de los comentarios más comunes sobre la película está siendo “es que Hollywood es lo que es”. Y es que en Elysium hay crítica social, pero no es tan brutal ni tan cruda ni está tan claramente expuesta siempre como sucedía en Distrito 9. Y supongo que ése es el origen de la decepción que algunos mostraban cuando volvían del cine. En Elysium hay mucho que contar y que no se llega a contar o no se cuenta del todo. Por ejemplo, no se dan demasiadas explicaciones sobre el funcionamiento de Elysium o sobre las razones que llevaron a la humanidad a vivir así. Por otro lado, sí se dejan caer algunas cosas de “tapadillo”: ¿no podría tener algo que ver la política actual de los EEUU con  centroamérica el hecho de que en la película prácticamente todos los habitantes de Los Angeles (que viven en la miseria) sean centroamericanos?. No se dice claramente pero ahí está. Hay otras cosas que, en cambio sí se muestran, como el dominio de las corporaciones militares o las brutales y esclavistas políticas capitalistas de contratación a trabajadores (muy cercanas a lo que se empieza a ver en España, por cierto). Quizá en este aspecto se echa en falta algo más del espíritu de Distrito 9 y, viendo cómo fue Distrito 9, servidora se inclina por pensar que gran parte de la responsabilidad por que no sea así no es precisamente del director.

Otra cosa que desmerece la película a mi entender es la elección de Matt Damon para el papel protagonista, quizá también obra de los productores, quién sabe. Max es un personaje inculto, egoísta, desesperado, curtido, que sufre lo inimaginable durante toda la película (a este director le encanta hacer sufrir a los protagonistas) y no me lo creí. No creo que Matt Damon vaya a pasar a la historia por su papel de Max en Elysium, sinceramente. En cambio Jodie Foster en el papel de Esperanza Aguirr… digo en el papel de secretaria Delacourt (miembro del gobierno de Elysium) está bastante bien. Una pena que su personaje se vea eclipsado por el que fuera protagonista de Distrito 9, Sharlto Copley, quien una vez más muestra una gran capacidad interpretativa en el papel del mercenario psicópata llamado Kruger.  Magistral e irreconocible, dicho sea de paso.

En cuanto a la trama, Elysium comienza bien planteándose de una manera más o menos narrativa, muy al estilo Distrito 9 también en cuanto a luz, paisajes y estilo. Todo el comienzo contiene casi toda la crítica social del filme. Esta crítica social se va evaporando hasta aparecer en determinados y más o menos sutiles detalles (muy elegantemente, al igual que en Distrito 9) y llega un momento en el que te encuentras que la película se ha convertido en acción y la mitad de las cosas no te han sido explicadas. Eso no le resta emotividad, aunque sí ese punto casi orgásmico que habría podido tener. El final es sobrecogedor y quizá un poco precipitado en algunos aspectos, pero la historia – pese a poder estar mejor contada – es buena.

 

Así pues, ¿merece la pena? yo diría que sí. Es entretenida, tiene una carga social fuerte (aunque podría ser mayor y más cruda) y – pese a que no profundiza – muestra una realidad que tampoco es tan difícil considerar como un posible futuro. Además, al igual que sucedía en Distrito 9, la capacidad visual de la película es increíble. El realismo con el que se integran elementos como robots o aeronaves en escenarios cotidianos resulta sorprendente y sobrecogedor. No es que el listón estuviera muy alto, que lo estaba, sino que da la impresión de que no han dejado a este director hacer la película que realmente habría querido. Un poco como le sucedió a Del Toro con la película que nunca se hará sobre Las Montañas de la Locura. La diferencia, en mi opinión,es que “Del Toro” puede permitirse decir que no a algunos productores.

 

Sin duda Elysium es una película por la que yo bien pagaría un cine aunque, eso sí, sabiendo que por algún motivo, no ha llegado a ser lo que podría haber sido.