Publicado el 10 de Septiembre del 2013 por Capitan_Melenas en Cómic
J.H Williams abandona Batwoman y DC: Razones y reflexiones

En ocasiones, uno se ve obligado a mirar la fecha en el calendario, el año en el que vivimos, el cacareado siglo XXI, el mismo con el que decenas de autores de ciencia ficción soñaron lleno de luces, avances y gloria para un ser humano elevado y consciente de su propia grandeza.

Entonces, leemos unas cuantas noticias o vemos las ilustradas medianías que pueblan los debates televisivos, escuchamos lo que algunos de nuestro políticos vomitan sin filtro, encaramos la colorida nulidad protagonista de los aspectos más visibles de nuestra sociedad, y todas esas fantasías de triunfo se diluyen en el oscurantismo peligroso e inhumano que recuerda a episodios negros de nuestra historia.

Ahogada por la ignorancia

Ahogada por la ignorancia

Suelto esta perorata, porque leo en varios medios la enésima escapada de un artista en DC comics, algo que se convierte en habitual, ya que son pocos los equipos creativos que permanecen fijos en las cabeceras de DC tras el reinicio del universo DC hace dos años. Los autores no esconden el motivo de su marcha a prados más verdes; un tanto por ciento alto de estas situaciones se deben a la intromisión por parte de los ejecutivos de la editorial en el apartado creativo. El último caso, del que nos hacemos eco hoy, es especialmente sangrante. J. H Williams, guionista de Batwoman y uno de los artífices principales del renacimiento de la heroína, abandona la serie y DC por lo que considera intromisiones en el proceso creativo de la serie. Según explica en una carta a los lectores, la editorial forzó cambios de última hora, provocando diferencias sustanciales respecto a los planes a largo plazo que Williams y sus colaboradores idearon para Batwoman, presentados a la editorial hace la friolera de un año. Entre los cambios más penosos promovidos por los despachos, está la prohibición de que los autores mostraran la boda de Katy Kane, identidad real de nuestra protagonista, con su novia Maggie. Esta flagrante intromisión en las intenciones del equipo, provocó el enfado y consiguiente decisión por parte del guionista y dibujante de abandonar la editorial. Y no es el primer caso. Sea por motivos económicos, sea por decisiones editoriales que apestan a métodos un tanto fascistoides, lo cierto es que hay una auténtica sangría de autores que salen por patas de las oficinas de DC. Normal, si juegan con esa doble moral.

La homosexualidad está presente en los cómics DC de manera relativamente normalizada desde hace años. La punta de lanza, esta nueva Batwoman, o los no menos populares Midnighter y Apolo, la belicosa pareja que aterrizó desde la editorial Wildstorm, ahora parte de Stormwatch. En su momento ya hubo polémica con estos personajes, porque eran los sosias nada sutiles de Batman y Superman, pero en gayer.

Con esta noticia, se confirma el doble rasero de la empresal, que lanza un mensaje de tolerancia típica llena de superioridad moral de baratillo. “Los gays molan, pero no nos pasemos de listos”, “son coloridos, pero otra cosa es que tengan derechos”, o dicho a pie de calle “Eh, no somos homófobos, que tengo un montón de superhéroes gay en mi editorial” (el clásico “Si tengo muchos amigos gay”, pero a nivel ejecutivo). Una cosa es que pululen por ahí y hagan parecer a DC enrollada y tolerante, y otra cosa es mostrar abiertamente el apoyo a los derechos homosexuales. Un triple, chavales.

Amor Adolescente... y ya!!

Amor Adolescente... y ya!!

Ya que nos ponemos con el tema, hablemos un poco de Marvel. Seamos justos, el tratamiento de Marvel a la homosexualidad ha sido mucho más activo que en DC, y vimos, por ejemplo, como Northstar pedía matrimonio a su novio Kyle (Humano, negro y homosexual. Marvel apuesta fuerte). Esto coincide con el espíritu que desde el principio ha nutrido a la Casa de las Ideas, promovido por el mismo Stan Lee y sus historias apegadas a la realidad más candente. Lo cierto es que, si quitamos golpes de efecto comerciales, Marvel se merienda a DC en todos los sentidos. Y lo dice un DC boy total. Al Cesar lo que es del Cesar. Pensad que hace unos años hicimos un sonoro facepalm todos a la vez cuando supimos que Disney compraba Marvel y resulta que el gran Satán son los ejecutivos de la Warner.

Pero ni con este espíritu, Marvel se ha librado de la polémica. Hemos sido testigos en los últimos meses de la tormenta producida por el retorno de los “Jóvenes Vengadores”, grupo que cuenta en sus filas con una pareja abiertamente homosexual, Wiccan y Hulkling (para más INRI, un extraterrestre metamorfo… venga, talibanes del cristianismo, encended vuestras hogueras). Esta relación, por otro lado muy inocente y megakuki, ha disparado todas las alarmas de un sector de lectores que mejor estarían leyendo cosas más constructivas como “mi primera cartilla Micho”. El autor, Kieron Guillen, uno de los escritores más inteligentes y elegantes que tiene la editorial ahora mismo, muy lejos de justificarse, ha dado sopas con hondas a esa pandilla de trogloditas de la moral más rancia, muy visible en la América actual desde que el Tea Party se hizo con el poder en el partido republicano (bastante fachilla ya de por sí). En foros y correos de la editorial, se ha despachado a gusto con gente que está demasiado preocupada por lo que hacemos en nuestros dormitorios (Libertad, libertad, libertad, gritan los muy hipócritas, excepto la libertad más sagrada que es la privacidad en nuestros hogares). Un aplauso para el bueno de Guillen, tipo que hace que recupere la fe en el autor como motor de cambio.

Como remate a este pequeño artículo, os recomiendo la carta que se reproduce en el número 5 de la colección de “Jóvenes Vengadores”, en la sección “Al salir de clase” coordinada por Julián Clemente. La carta la escribe el lector Ximo Moreno, devorador de cómics y homosexual. En unas cuantas líneas, Ximo habla de las sensaciones que cualquier lector de cómic ha experimentado con una naturalidad reivindicativa que invita a la reflexión sobre lo que somos, con independencia de a quién guiñemos el ojo en las discotecas. Habla sobre la diferencia, sobre el acto de heroísmo por encima de la condición humana. Sobre que las grandes historias, las protagonizan grandes personajes, con los que nos podremos sentir identificados por sus actos.

Gracias a nuestros ejecutivos, así vamos en la editorial chavales!!! En picado!!

Gracias a nuestros ejecutivos, así vamos en la editorial chavales!!! En picado!!

Desde este espacio, desde FrikisRSA, lo único que podemos decir es que ojala llegue el día en el que no sea necesario escribir esta clase de artículos. Por el bien de todos.

@SantiagoNeg