Publicado el 25 de Septiembre del 2013 por Kurtz en Cine
[RETROCRÍTICA] DAREDEVIL

Matt Murdock es abogado, y además, es ciego. Tampoco esto es una cosa muy novedosa o poco habitual, y hay mil maneras para que esta minusvalía no sea ya un obstáculo (digo lo de ser ciego, lo de ser abogado ya es otra historia), pero Matt no es un ciego cualquiera. Aunque se ve menos que perro de escayola, su sentido del oído hipertrofiado permite que, ante cualquier sonido, sea capaz de trazar un mapa “sonoro” del entorno que le rodea. Como las ballenas, los murciélagos y los submarinos, pero sin parecerse a ninguno de los tres. Así pues, dotado de este superpoder, Matt es abogado de día y cazador de noche. En los oscuros callejones de la cocina del inferno se recorta la silueta de Daredevil y Matt, bajo su capucha de superhéroe, puede ajusticiar a todos los delincuentes que su incapacidad como abogado no ayuda a enchironar. Daredevil es sigiloso, entra en tu bar y lo arrasa para atrapar a un tipo. Daredevil es implacable y reparte palizas en braille. Daredevil además liga aprovechándose de su minusvalía. Pero Daredevil tiene un problema, un supermalo que quiere el poder absoluto en la ciudad ha contratado a otro supermalo con la misión de eliminar a un ex socio y a su jamonísima hija, y Daredevil comete el error de meterse por en medio.

Hace unos 10 años parte de la cúpula de Hollywood quería acabar con Stan Lee. Esta es la única explicación que se me ocurre para semejante…no sé, semejante cosa. Juntar en una misma película a Ben Affleck y Collin Farrell es de ser alguien con mucha mala baba y pretender que al entrañable abuelo le de un infarto. Pero ahí están los dos, paseándose por todo el celuloide. Pero no nos centremos demasiado en el apartado actoral, porque sería prestar demasiada atención a una sola cosa, cuando aquí todo baila a la misma altura. Resulta difícil pensar por donde empezar. La historia, una vez pasada la intro donde nos cuentan la infancia del cieguito, avanza a hostias. Ahora están aquí y al minuto allá, ligando las escenas con…¿nada?. El guión es una cosa a la que si le llegan a dedicar más de cinco minutos aún les habría algo pasable, pero supongo que tenían que dedicar más tiempo a que los efectos especiales se parecieran lo más posible a los de las tortugas ninja (pero a los dibujos, no a las pelis) y conseguir ese deseado efecto de personajes que rebotan por las paredes y parecen de plastilina. Las situaciones son vergonzosas como mínimo, aunque esta vez gana por goleada toda la secuencia de ligue entre Matt y Electra. “Intento ligar tirándome el folio de que soy ciego, no cuela, te persigo, me amenazas, nos pegamos en plan volteretas locas con un columpio mezclado con kung-fu, te ablando el corazón y aún después de haber combatido conmigo sabiendo que soy ciego, tú te sorprendes de que pueda predecir la presencia de un bordillo”. Inenarrable. Y eso que esta es la pelea que está rodada de manera que resulte visible, el resto es como buscar un gato negro en un pozo de petróleo una noche sin luna. Y así TODA la película y sus inevitables preguntas…¿Quién le limpia la casa?¿Una asistenta ciega?¿Quién le ha fabricado la cápsula aislante donde duerme?¿Por qué Jennifer Gardner lleva unas lentillas que duele verlas?¿Qué hago viendo esto?

Una vez contrastado que el elenco no es lo peor, vamos a destriparlo concienzudamente. Lo de Ben Affleck es terrible, tenía ganas de ser yo el ciego. Por lo visto, si haces de invidente y no llevas gafas tienes que bizquear. Lo que pasa es que si el hombre ya es limitado interpretando con los ojos en su sitio, obligarle a hacer el Trueba mientras actúa da como resultado algo risible e indescriptible a partes iguales. Tampoco mejora nada la cosa un peinado estilo rata fallecida. Curiosamente el resto del reparto, supongo que por solidaridad, también bizquea lo suyo. Especialmente Collin Farrell (AKA “que pereza de señor” según mi novia) cuya aparición en pantalla aumento el nivel de gritos e insultos contra mi persona cuando anoche puse la película en casa. Collin se pasea por la película interpretando a uno de los malos. Su look calvo, con abrigo tres cuartos, pendientes, aros, argollas, cadenas y una diana tatuada en la frente, es toda una imagen para el recuerdo. Por suerte el horror visual no empaña una sobreactuación tremenda donde a cada momento uno espera que se le salte algún ojo de la órbita. La pobre Jennifer Gardner hace lo que puede en este vodevil, claramente eclipsada por esos dos titanes. Está metida con calzador en la historia y claro, pasa lo que pasa. Sin pena ni gloria. Como con Michael Clarke Duncan, solo que a este no hay quien lo eclipse (mide, a ojo, unos seis metros), que se pasea haciendo de malo, poniendo cara de malo y risa de malo. Todo ello sin vaciarse, aunque tampoco le hace demasiada falta visto el percal. Por aparecer aparece hasta un cameo de Kevin Smith, añadiendo más diversión a este tour infernal.

Corolario: Quien me mandaría a mi ponerme a ver esto. Total, para ver cuales podrían ser los resultados con Ben haciendo de Batman. El caso es que no me parece mal y tengo muchas esperanzas, primero porque esto es tan jodidamente malo que es imposible hacerlo peor (si, imposible, y siendo francos, algo ha mejorado interpretando), y segundo ¡Porque puede ser una cosa divertidísima!