Publicado el 1 de Octubre del 2013 por Capitan_Melenas en Cómic
Damian Wayne: Héroe al fin

El viaje ha terminado. Un periplo que comenzó hace ya años, momento en el que la vida del murciélago daba giros inesperados en manos de Grant Morrison. La cruzada que el autor escocés se había impuesto consistía en dar sentido único a la extensa historia de Batman y sus aliados, una labor titánica, de la que sólo podía salir airoso alguien con la capacidad literaria e imaginación de su artífice. Encaje de bolillos histórico, pocas veces visto en el medio, donde las reinvenciones se tambalean ante la tormenta de acontecimientos pasados, y que suele terminar con un fulminante borrón y cuenta nueva.

Colegas a la fuerza

Colegas a la fuerza

Pero eso es demasiado sencillo para Morrison. Él quería algo más grande que la suma de todos los autores que han marcado el desarrollo de Batman desde su creación en los años 30, partiendo de Bob Kane y finalizando en él mismo, el último pedazo del puzle que daba sentido al mito.

De esa odisea literaria surgía de las tinieblas del pasado el hijo secreto de Batman. Damian se presentaba ante su padre, lleno de orgullo y superioridad, entrenado por la Liga de las Sombras dirigida por su ilustre abuelo, Ra´s Al Ghul.

Aquel era el primer paso del héroe, que por aquel entonces representaba ideales muy contrarios a los de su padre. Damian nació para la conquista, para imponer su voluntad a los demás hombres. Sombras de pequeño dictador apagaban la luminosa grandeza de su destino, pues se veía a sí mismo como el heredero legítimo de la leyenda que su padre había construido desde el irrompible juramento ante la tumba de sus padres.

Morrison es una maestro de la narrativa a muchos niveles. Incluso cuando rompe las reglas más básicas de la estructura de sus historias, puede permitirse ese lujo porque domina a la perfección cada uno de los recovecos literarios, en fondo y forma. Esgrime con elegancia mágica sus mejores fintas de locura controlada, malabarista de conciencias, explorador de lo más profundo de los deseos del género humano. Batman/Bruce Wayne transmuta en el eje central de su cruzada personal como autor,aunque entrega durante el proceso una creación tan jugosa como Damian, un belicoso pre adolescente que tenía mucho que aprender. A primera vista, un secundario de lujo, pero Morrison mostraba su carta más brillante con este nuevo Robin, personaje que aglutinaba en su esencia al héroe que un día vestiría el manto de su padre.

El viaje del héroe en todo su esplendor, una de las estructuras más clásicas y armoniosas para una narración, que nos ha regalado historias tan definitivas como “La Odisea”, culmina en modernas interpretaciones del mismo tema como “Star Wars” o “Matrix”. La sucesión de pruebas y enseñanzas que pulen al vehemente joven hasta que es consciente del significado final que esconde vestir la capa del murciélago, en el fondo, era el leit motiv de la colección durante buena parte de los años de presencia del escocés al frente de las distintas colecciones de Batman.

Momento en el que Damien se descubre como lo que es: Un niño

Momento en el que Damien se descubre como lo que es: Un niño

Con sus elecciones, Damien grababa en fuego su destino, sobre todo al renegar de Talía y la Liga de las Sombras para unirse definitivamente a la cruzada de su padre. En ese instante, Damian desata la ira de una de las fuerzas más imparables de la naturaleza; una madre despechada, llena de rencor, dispuesta a todo con tal de arrebatar a Batman hasta el último resquicio de su alma.

Bruce se transforma así en el mentor, otra de las figuras clásicas de todo viaje que se precie, e intenta que el joven, airado y peligroso como jugar con gasolina y cerillas, encuentre el equilibrio por encima de la violencia definitiva que Damien pretende extender por las calles de Gotham. Con la desaparición y aparente muerte de Batman, comienza una lucha muy distinta. Dick Gayson, primer Robin, se hace con el peso de la cruzada justiciera de su maestro al adoptar su identidad, por lo que el joven Damien adopta el puesto oficial de dinámico acompañante. Pero eso no es suficiente. Impregnado de la letal ideología de la Liga, Damian se enfrenta a los otros Robin con mortales intenciones, por el simple hecho de demostrar que él es mejor de lo que fueron los demás. Así funciona la cabeza de nuestro protagonista, una bomba a punto de explotar, incapaz de la más mínima comprensión del valor de la vida humana, endiosado al erigirse como príncipe del imperio oscuro ideado por Bruce Wayne.

El fin de la odisea temporal de Batman pone en perspectiva una nueva situación para Damian. Dick regresa a su identidad de Nightwimg y el joven pasa de nuevo a ser pupilo del cruzado de la capa, dispuesto a arrancar de cuajo cualquier atisbo de la influencia de la Liga de las Sombras. Al mismo tiempo, idea el plan maestro definitivo contra el crimen a nivel mundial, Batman INC, inciativa empresarial que da luz verde a un pequeño ejército de Batman financiado por industrias Wayne. Aparece entonces el enemigo en las sombras, la sociedad Leviatán, con la que Morrison juega a una especie de serial Pulp, llena de toques a lo James Bond, que significaría otra vuelta de tuerca a su visión del personaje. Más de un lustro después, todas las piezas del complejo engranaje propuesto por Morrison encajaban de manera maestra, en uno de los cómics más apasionantes que se han escrito en los últimos años.

En paralelo a estas historias, Peter J. Tomasi, veteranos de DC, construía la relación padre/hijo en la que ambos personajes andaban perdidos, dando tumbos ante emociones que ninguno de los dos había experimentado con anterioridad. Damian nunca tuvo infancia; desde que tiene uso de razón se ha entrenado para ser mejor que cualquiera de los hombres y mujeres que pisan el planeta, tanto física como intelectualmente. Para eso, La liga de las Sombras sacrificó su humanidad, cualquier sentimiento que significase un punto débil en su ascenso al trono del mundo. Por su parte, Batman sólo había experimentado la paternidad a modo de simulacro, gracias a la presencia de Robin. Pero la muerte de Jason Todd todavía pesa en los hombros del caballero oscuro, a pesar del éxito posterior con Tim Drake. El miedo a un nuevo fracaso es constante en cada paso que dará en la educación de su recién llegado primogénito.

Puesta de largo para Batman y sus Robins

Puesta de largo para Batman y sus Robins

En los último tiempos, Damian ha sido determinante en la batalla contra los Búhos, ha sobrevivido al encuentro con el Joker más mortífero que se recuerda, ha comprendido su papel dentro de la bat familia, pero sobre todo, se ha dado cuenta de lo que significa realmente ser Batman. Del sacrificio, de la cruzada, de que Wayne y los suyos hacen lo que hacen por que el mundo es un lugar terrible, lleno de monstruos deseosos de hacer mal a la gente normal, indefensa ante lo desconocido. Ese es el secreto, el valor de cada una de las vidas que se salvan en las noches de patrulla, toda vez que uno de los pintorescos maníacos de Gotham fracasa en sus planes de horror y muerte.

Damian completa su viaje, por fin es un héroe, justo en el momento que deja su lucha interna de lado, cuando ya no tiene que demostrar nada a nadie. Se ha ganado su puesto con valor, determinación y algo desconocido por él hasta ese momento: amor.

Del encarado insoportable enemigo de todos, nace un luchador por el crimen que algún día será recordado por la magnitud de sus actos.

Pero Morrison completa su propio viaje de la manera más trágica y definitiva. El héroe se caracteriza por sus actos, sí, pero también por sus sacrificios. Y Damian, en un resolutivo final, comete su último desafío, se enfrenta a Leviatán, y muere en brazos de su padre, roto de dolor. El autor escoces se encarga así de completar a su propia creación, sellada con sangre, final afilado que nos deja con el corazón en cenizas. En ese momento, cuando vemos a Batman con el cadáver de sus hijo en las manos, comprendemos el valor de Damian dentro de la mitología del personaje, las terribles consecuencias que una pérdida de este calibre tendrán para una psique siempre en el filo como la de Bruce Wayne, enfrentado al peor de sus miedos: la pérdida un ser querido.

Como lectores, decimos adiós a un Robin diferente, que había soportado el peso de la colección, trascendiendo su papel de sorpresa inicial, enorme paso a unos de los caracteres más atractivos de la familia.

Momento irremediable, esperemos que quede en este punto su identidad de final. La muerte en el cómic ha perdido toda clase de importancia, y contamos con que tal o cual cadáver salga de su tumba literaria y camine de nuevo entre los vivos gracias al enésimo juego de espejos del autor de turno. Creo que Morrison ha tomado esta determinación con intenciones claras, coherentes con su propia presencia a lo largo de estos años al frente del devenir de Batman. Damian, al morir, se lleva una parte importante de la humanidad de Batman; su futuro es una lucha contra sí mismo, contra todas las emociones que ha mantenido al margen de su realidad. Es más humano que nunca, carcomido por el dolor. Eso es demasiado importante como para que se estropeé por las decisiones cómodas de editores sin escrúpulos. Esperemos que Damian descanse para siempre, una vez se ha ganado un lugar en nuestros corazones.

Damien y su momento Miniyo

Damien y su momento Miniyo

Vuela libre, pajarillo.

 

@SantiagoNeg