Publicado el 17 de Octubre del 2013 por Capitan_Melenas en Cómic
Rachel Rising: La sombra de la muerte

 

Terry Moore ha vuelto; alegraos, hermanos. Una de las presencias más alabadas de la escena independiente del cómic USA regresa al candelero con obra propia. Ha escuchado los cantos de sirena de las editoriales más potentes del planeta, pero todos sabemos que este autor posee una voz demasiado personal como para el eterno baile de las DC o MARVEL de turno.

Para los que desconozcáis la trayectoria de este enorme dibujante y guionista, la aparición de esta nueva serie es una buena forma de acercamiento a su obra, ya que, a pesar del cambio de registro, encontramos la mayoría de los puntos reconocibles en los cómics de Moore.

El reparto al completo

El reparto al completo

Sorprendió al mercado editorial gracias a su obra autoeditada “Strangers in paradise”, deliciosa historia llena de humanidad y emoción, que durante 90 números redefinía los conceptos manidos y desgastados propios del melodrama de tintes románticos. Gracias a la construcción de personajes inolvidables, tramas en constante evolución, cantidad ingente de habilidades y recursos narrativos, y tratamiento del aspecto psicológico, nos regalaba una preciosa historia de amor y amistad casi coral, que le hizo un hueco en el corazón de miles de lectores (entre los que me encuentro) además de la admiración de la industria, que premiaba su aventura editorial con un premio Eysner en 1996.

Entre medias de los coqueteos con la industria, Moore se enfrascaba en una nueva serie personal como autor completo en 2008, que respondía al nombre de “Echo”. Esta vez se pasaba a la ciencia ficción, dentro de una historia que no perdía la identidad a pesar del cambio de registro respecto a la cercanía cotidiana de “Strangers in Paradise”.

Una vez finalizada “Echo” en su número 30, Moore daba un nuevo giro de tuerca a su carrera, perpetrando una historia de terror al más puro estilo de gótico americano, todo un golpe de efecto estilístico, por lo menos en principio.

Él mismo cuenta la génesis de este cómic en los extras de “Rachel Rising” de la siguiente manera: “La idea para Rachel me llegó hace años, cuando aún estaba trabajando en Strangers in Paradise. Les dije a todos mis amigos que tenía una historia sobre una chica muerta. Me sugirieron que fuera al psicólogo. En lugar de eso he hecho esta obra”.

Toda una declaración de principios, que deja muy clara la premisa sobra la que se sustenta el argumento de su nueva colección. En ella, somos testigos del regreso de la muerte de Rachel, que escapa del agujero donde está enterrada en medio del bosque. No tiene muy clara la razón por la que está allí, y en su cuello se distinguen unas feas marcas, como si alguien la hubiese estrangulado con una cuerda. A partir de ese momento, Rachel entra en el juego destructivo de fuerzas antiguas y poderosas, que pretenden desatar un Apocalipsis en la pequeña localidad de Manson.

Tras esa siniestra presentación, Moore se adentra en una historia de pasados terribles, presencias demoníacas, condensadas en el entorno de la América sencilla y casi rural que suele ser el escenario principal de los cómics de este autor. No es el único punto en común con otras propuestas de Moore. Encontramos personajes perfectamente definidos, con personalidad y voz propia, reconocibles por el lector por su normalidad, personas con una rutina definida que se topan con lo imposible. Especial fuerza muestran los personajes femeninos, la gran especialidad del guionista. De hecho, el concepto de lo femenino es uno de los leit motiv básicos de cualquiera de sus obras anteriores. Al ser una historia articulada sobre el concepto de la brujería, Moore se plantea una historia de venganza contra un acto que tiene mucho que ver con la violencia machista.

Un hermoso lugar para regresar el otro lado

Un hermoso lugar para regresar del otro lado

También es reconocible la amistad como motor de la historia, especialmente entre dos mujeres, que ha servido a Moore como base de la mayoría de sus narraciones.

El nivel artístico de este cómic es espectacular. Pocos autores actuales usan el blanco y negro con los niveles de excelencia visual que alcanza este autor. Su nivel de detalle preciosista se compagina con la habilidad extraordinaria de captar y expresar emociones en personajes vivos y dinámicos, aun dejando la espectacularidad insulsa de lado, para regalarnos un tipo de lectura intenso y directo. Abandona ciertos recursos narrativos más literarios para dar empaque al género con el que trabaja. De las páginas llenas de diálogos y pensamientos, Moore se decanta en esta ocasión por los silencios, una elección mucho más cinematográfica que hace el paso de las páginas una experiencia orgánica, muy visual, que no juega con artificios efectistas sin sentido. La protagonista es la historia, centrada en sus personajes, no el susto barato ni el exceso sangriento.

Moore nos ofrece otro viaje a su mundo personal, lleno de diálogos inteligentes, personajes creíbles, entornos cercanos y fe en la historia que nos cuenta. Porque sabe qué quiere y cómo conseguirlo, con honestidad.

Una gran lectura, para los fanáticos de Moore (aunque está a años luz de la increíble calidad de Strangers in Paradise, pero es que ese cómic es otra cosa), para los fans del terror (que encontrarán una experiencia diferente y que juega de manera inteligente con los tópicos del género) o, simplemente, para los amantes de un buen rato con un cómic en la mano, en tiempos de repetición constante.

@SantiagoNeg