Publicado el 18 de Octubre del 2013 por Germánico en Cine
Larry Fink: The Vanities, Hollywood Parties 2000-2009

Larry FinkTomar un zumito de naranja acompañado de hermosas damas, un bocadito de cangrejo y de ahí visitar una interesante exposición fotográfica. Sí, frikis míos, la vida puede ser maravillosa como maravillosas son las fotografías de Larry Fink, la causa de que hoy esté aquí describiendo mis sensaciones y mis recién adquiridos conocimientos fotográficos a todos aquellos que, de vez en cuando, me hacéis feliz leyendo mis artículos.

Así pues, sin más preámbulos (o quizá sí, desvarío mucho cuando escribo, lo reconozco), os contaré mis impresiones sobre la exposición Larry Fink: The Vanities, Hollywood Parties 2000-2009 ubicada actualmente en la Sala Municipal de Exposiciones de San Benito, en Valladolid, programada como una parte más de la Semana Internacional del Cine de Valladolid (SEMINCI).

Pero antes de nada, supongo que sería conveniente deciros quién es Larry Fink. 

La Fotografía es una tentativa de dar a la percepción del instante alguna relación con la inmortalidad. Larry Fink.

Pues bien, Fink es un fotógrafo profesional estadounidense que lleva más de 50 años dedicándose a ello, nacido en 1941 en Brooklyn, New York. Su padre, corredor de seguros, y su madre, una mujer con una gran conciencia política, hizo de Fink un “Marxista de Long Island“. Con multitud de premios a sus espaldas, Larry Fink ha tenido exposiciones individuales en varios museos de primera categoría, ha publicado varias catálogos y sus trabajos comerciales (ahora apelo a vuestro alcoholismo) incluyen campañas para Smirnoff y Bacardí.

Tras esta introducción, hablemos de su obra. Fink fotografía las famosas fiestas de Hollywood, las fiestas de las fiestas, pero sin que su centro sean las celebridades; de hecho, no conoce ni sus nombres, el sólo ve un todo. Busca el instante, los movimientos, miradas, gestos, diálogos, el contacto físico (es un gran fisionomista con una especie de fetiche por las espaldas desnudas de mujer). Quiere la realidad, la naturalidad y lo consigue con discreción, intentando pasar desapercibido con su pequeña cámara digital. Intenta crear un vínculo entre la celebridad y el espectador, dar vida a una historia. Para ello juega con las luces, con las sombras, con los blancos y negros, con el desenfoque y con encuadres atípicos.

Una celebridad no es más que una persona para mí. Larry Fink

Ese juego de luces da la sensación, en muchas ocasiones, de ir acompañado de un cómplice que ilumine las zonas que necesitan ser iluminadas. Pero no es así. Llega a ese efecto mediante el retoque de fotografías.

He de decir, desde mi humilde punto de vista, que Larry consigue aquello que se propone: sentimos el glamour y a la vez sentimos a las estrellas de cine más cercanas, más personas. Además, por alguna extraña razón, sus fotos tienen un toque que recuerda a los años 20, a la época de los gángster y magnates que traficaban con whiskey.

Salí de la exposición impresionado, casi emocionado, recordando cada una de las casi un centenar de fotografías que allí había visto, en las que pude ver a artistas como Peter O´Toole, Quincy Jones, Esther Cañadas, Natalie Portman, James Wood, Donatella Versace, Naomi Watts, Warren Beatty y Brad Pitt.

Aunque maldije la iluminación de la sala que creaba molestos reflejos sobre las fotografías lo que hacía que tuvieras que acercarte demasiado, quizá, a ellas para disfrutarlas, creo que es una exposición asombrosa, recomendable tanto para los amantes de la fotografía como para los amantes del cine.

Como final, os dejo tanto una reflexión de Fink como algunas de sus fotografías:

Cada momento es el único momento que tenemos.