Publicado el 21 de Octubre del 2013 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: La Daga de la Ceguera.

5/5

El 4 de Julio, día de la Independencia Estadounidense, el mismo día en el que tomaba un avión rumbo al Norte donde me aguardaban 4 músicos conocidos internacionalmente (Un burro, un perro, un gato y un gallo), FANTASCY publicaba en España la segunda parte de El Portador de Luz: La Daga de la Ceguera, escrita por Brent Weeks.

Ya lo dije cuando reseñé El Prisma Negro: Weeks ha mejorado infinitamente desde su triología de El Ángel de la Noche, triología que odié y amé a partes iguales (aunque la de odio tomó fuerza en la segunda mitad de la saga). Con La Daga de la Ceguera, este escritor consolida su puesto entre los grandes escritores de fantasía épica, y se convierte en un integrante de mi Top 10 particular (un gran honor, por supuesto).

Pero dejémonos de preámbulos, frikis míos, y marchemos directos hacia la luz bendita de Orholam haciendo un breve resumen de la historia que nos podemos encontrar en esta novela: Pues bien, Gavin Guile, nuestro bienamado Prisma, creía disponer de 5 añitos más para llevar a cabo su lista de grandes propósitos peeeero… pero va a ser que no: todo indica que le podrían quedar apenas unos pocos meses. Así pues, se encuentra de repente con cincuenta mil refugiados a su cargo con los que no sabe qué hacer, un hijo bastardo gordo e ignorante al que hay que educar ( qué mejor sitio para nuestro querido Kipp  que la Guardia Negra), una mujer, Karris Roble Blanco, a su lado que lo ama y lo odia a partes iguales (que incluso parece haber descubierto un oscuro secreto que le podría costar la vida)… Y no sólo eso, qué va: la magia está fuera de control, antiguos dioses resurgen de los mares, el Príncipe de los Colores tiene un gran ejército y amenaza la paz y la tranquilidad de las Satrapías y parece ser que los herejes y paganos se multiplican hasta debajo de las piedras. Por no hablar de un padre odiado y temido a partes iguales por todo el mundo, incluído el Prisma.

Atentos al final apoteósico (tranquilos, spoiler is not coming) y a un juego de cartas (Los 9 Reyes), basado en el juego de Magic según el propio autor y que es posible que veamos en formato físico para poder divertirnos en un futuro no muy lejano. Increíble todo. Sobretodo el final. En serio. Weeks me mata.

No hay luz sin sombra.

No hay sombra sin secreto.

Y hasta ahí puedo leer, porque diga lo que diga supondría seguramente un spoiler; sin embargo, me gustaría citar ciertos nombres (además de Kipp, Gavin y Karris) que creo que merecen su huequecito en esta nuestra reseña: Andross Guile (un verdadero hijo de puta,  si se me permite la expresión, cruel y despiadado a quien no sabes si odiar o admirar. Seguramente odiar, como a su fiel esclavo), Puño de Hierro (capitán de la Guardia Negra, un hombre devoto y gran luchador que es adorable), Teia (compañera de Kipp en la Guardia Negra, es toda amor), La Blanca (personaje curioso cuanto menos, da mucho juego, sabe muchas cosas, dudas… pero que está ahí y se gana la simpatía de la gente), Liv Danavis (hum, no sé que tendrá Weeks reservado para ella, pero tengo muchísima curiosidad, la verdad), Corvan Danavis (cada día me cae mejor, es amor), la Vidente (ay, ay, ay. Qué buena está y que jodía es) y Janus Borig (una anciana un poco yonki con un poder extraño; y con ese poder extraño, lo que hace es pintar cartas de personajes que revelan tanto el presente, como el futuro o el pasado. Atentos a ella, mola demasiado).

Qué decir: me ha encantado. La he disfrutado como un loco amante de los buenos libros de fantasía épica: sus 900 páginas se hacen cortas, escasas frente a toda la historia que sabemos que está por venir (quedan otras dos partes, según he leído en la web de Brent Weeks). Pasamos de confabulaciones a oscuros secretos; de luchas salvajes con magia y espada, con pólvora y fuego, a otras mucho más placenteras sobre un colchón y entre excitantes caricias. Aventura, terror, pasión, corte (y confección xD), lucha, profecías, política, gloria y honor. Lo tiene absolutamente todo, bien hilado, bien formado. No sólo eso, somos testigos de la evolución de muchos personajes, del o te adaptas o mueres y otra vez de la curiosa magia de la Cromería, ajustada al espectro lumínico.

Debido a la cantidad ingente de personajes, nombres, lugares y demás, Weeks cree necesario incluir al final del libro un dramatis personae y un glosario, por si nos perdemos entre las Siete Satrapías. E incluso se atreve a escribir un pequeño tratado sobre la magia, un apéndice en el que habla sobre los monocromos, los bicromos, los policromos, los efectos de la luxina, e incluso de los colores legendarios.

En fin, nos encontramos ante una delicia, una exquisitez para todos los amantes del género. Si leísteis la primera parte de El Portador de Luz, si os gustó, os aseguro, sin lugar a duda alguna, que este os encantará.

Que Orholam os proteja, frikis míos.