Publicado el 6 de Noviembre del 2013 por Germánico en Libros
Patrick Rothfuss visita por primera vez España.

Antes de nada quiero pedir diculpas: las preguntas y las respuestas no están copiadas literalmente de lo que decía Patrick Rothfuss. He ido tomando notas, y algunas partes no he llegado a apuntarlas por escrito, así que seguramente las olvide. Sea como fuere, espero que disfrutéis de la crónica.

Recién cierro la pestaña de lahistoriadekvothe.com de mi navegador, desde donde he podido ver, en directo desde el auditorio de Penguin Random House de Barcelona, al grande, al increíble, al magnífico… ¡PATRICK ROTHFUSS!

Todo comenzó a las 19:00, cuando, entre vítores, gritos de euforia y aplausos (yo mismo, desde mi casa, me unía al jolgorio) entraba Rothfuss, cargado con una mochila y su barba. Tras sentarse, se explicó cómo trancurriría la jornada: Pat leería un pequeño fragmento de Las Aventuras de la Princesa y el Señor Fu, y después vendría la ronda de preguntas. Al final, se formaría la cola para la firma de libros.

Así pues, tras los aplausos, Rothfuss se quedó mirando el infinito. “Oh, I´m reading first!”, dijo sorprendido y regresó al mundo mientras aclaraba que los aplausos le habían dejado estupefacto. Comentó que querría haber leído el libro en español, pero al final… mejor que fuéramos viendo la traducción en la pantalla del fondo (aunque con conocimientos mínimos de inglés no fue necesario).

Así comenzó con la lectura. Con voz profunda, pausada, Rothfuss parecía todo un cuentacuentos. De vez en cuando dejaba caer un “Ohhh!” entre el público, y daba algún que otro efecto de sonido a su lectura. La verdad es que, cuanto más lo escuchaba, más adorable me parecía. Con esa barba, y esa constitución, Pat bien parecía un osito de peluche épico. Cuando el cuento llegaba a su culmen, un culmen tétrico y oscuro… vimos el segundo final. Perturbador a la par de gracioso. De hecho, el propio Pat no pudo evitar reírse, junto al público. Una vez acabada la lectura de este final, hubo unos aplausos y…

Y paff. Mi conexión se fue. Sí, frikis míos, ya que esto es como una crónica me veo en la obligación de comentároslo. Durante un par de minutos o tres estuve fuera de onda, maldiciendo a todos los dioses. Tras un grito de júbilo, regresé para escuchar algo del moderador (quien, si no entendí mal, se llamaba Ricardo Ruiz Garzón):

– He presentado a George RR Martin, a Rothfuss. Como no haga una Ouija con Tolkien no sé qué voy a hacer ya como presentador.

Y otra vez la conexión fuera.  Cuando volví a engancharme a la charla, el presentador/moderador comentaba que haría cinco preguntas que fueron seleccionadas en Facebook, una propia, y que al concluir, algunos espectadores tendrían la oportunidad de expresar sus inquietudes a Rothfuss.

La primera de estas cuestiones la expuso el presentador: tras hablar de tres escenas bastante queridas por los fans de Rothfuss (La muerte de los padres de Kvothe, su mítico concierto con el laúd y su aprendizaje del lenguaje de los signos junto a Tempi), preguntó por la relación mágica que tiene Patrick con las palabras, y por su origen.

Tras titubear, el autor de las Crónicas del Asesino de Reyes explicó que aprendió a leer por su madre, y que de niño, leyó mucho. Sin embargo, el amor vino cuando entró en la Universidad y cuando empezó a leer cosas que no eran fantasía, Shakespeare, por ejemplo, y poesía (incluso intentó escribirla pero sin mucho éxito). Ahí es dónde comenzó todo.

Después, vinieron las preguntas escogidas por los fans:

1) Patrick, ¿siempre supiste desde el principio cómo iba a ser y cómo iba a acabar la historia?

Responde con un “No” sin duda alguna. Pensaba que lo sabía, tenía ideas del final y de qué pasaría por medio, pero asegura que estaba equivocado. Aprendió mientras escribía, y parece ser que por el camino se encontró con pequeños accidentes que le desviaron y, si bien a veces caía en pozos llenos de serpientes, otras descubría cosas maravillosas.

Es un escritor lento, asegura, tarda mucho en escribir (y más aún en publicar). Pero incluso cuando se equivocaba, consiguió aprender algo: a tirar papel.

Algunos de los personajes que no tenía pensados eran Devi o Auri. Y, esto es cosa mía, no lo dijo él, me diréis que no molan. Así yo también quiero tropezar en mi camino.

2) Sobre los Chandrian: ¿te basaste en mitología o son creación tuya?

Aseguró que lo inventó todo a partir de la nada. Otro punto más para Rothfuss.

3) Sobre la magia: la simpatía, la nominación… más o menos queda claro cómo se realiza. ¿Explicarás más tarde en tus libros cómo funciona la sigaldría y las otras formas de magia)

Lo primero que desea (entre risas), es que no se entienda tan bien las bases de la magia. Sin embargo, continúa con la pregunta y parece ser que si es importante, lo irá explicando poco a poco. Ha creado un mundo, y conoce la alquimia, la religión, las leyes y el comercio que lo rigen. Mas opina que no necesita explicarlo todo en la historia.

Construir el mundo es como un hobby, y tiene la suerte de que ese hobby esté relacionado con su trabajo. Pero… la historia es la reina. Si la historia no lo exige no tiene intención de meter más información de la necesaria.

Eso sí, recuerda a todos los presentes que en su blog sube información de los acuerdos comerciales, el intercambio de divisas y demás por si alguien es tan geek como él.

4) ¿Se hará una banda sonora? De verdad quiero escuchar esas canciones.

Risas.

Pat asegura que esa pregunta se la han formulado varias veces. Incluso ha habido músicos que le han pedido las letras para hacer la música, pero él ha dicho que no.

Amamos la canción porque no la hemos escuchado nunca; es como el primer flechazo, amas a la persona porque todavía no sabes nada de ella. Vuelta a la canción, dice que uno puede pensar en música clásica, otro en algo más barroco, e incluso alguien pensará en rock´n´roll. La canción termina siendo tanto creación propia como del autor.

Incluso aunque fuera un músico fabuloso, la canción dejaría de ser tan espectacular porque pasaría a ser una sola cosa mientras que así es miles de ellas.

Aquí pone un ejemplo bastante bonito que arranca varios aplausos al publico: Es como una mariposa: si la pegas con alfileres a un cartón deja de ser una mariposa.

Lo que sí que le gustaría sería tener una BSO del mundo, como por ejemplo para sacar un proyecto para su ONG. Se ha pensado en ello, de hecho. Entonces, Patrick pregunta: Quién lo querría. Unas cuantas manos se levantan tímidas al aire (entre ellas la suya). Luego mira de nuevo al público y pregunta: ¿Quién quiere el tercer libro? Entre risas, parece que la cuestión queda zanjada, pero aún así añade que todos estos proyectos le roban mucho tiempo. Ahora, sin embargo, tiene la suerte de haberse ido rodeando de un equipo de gente que le puede ayudar en estos proyectos.

5) ¿Tienes ya en mente qué harás después del tercer libro? Adelántanos algo.

Ríe y asegura que dormir y pasar tiempo con su hijo. Como nos deja con la duda de si veremos más Kvothe o más novelas de su autoría, añade que también escribirá otras historia dentro de ese mundo que ha creado. Es más, lo promete.

 

Antes de hacer la 5 pregunta elegida, el Moderador aprovechó para hacer otra pregunta que, creo yo, queda mejor que os la comente aparte de ese bloque. La pregunta es sobre los personajes femeninos que ha creado Patrick Rothfuss: Deena, Felurian... pero especialmente Auri. Cómo se las apaña.

Pat comenta que tenemos un problema en la fantasía de no tener suficientes pesonajes femeninos buenos. Bueno, en fantasía tenemos el problema de no tener buenos personajes. Punto.

Eso sí, parece que en los últimos 10-20 años esto ha ido a mejor porque todos siguen, más  o menos, la sombra de Tokien. Pero Tolkien siguió las Eddas, los cantares épicos nórdicos, donde las historias eran de eventos, no de personajes.

Volviendo a Auri… Si supiese cómo lo hizo, lo habría hecho con todos sus personajes. Escribir no es algo científico, no existe una fórmula que haga que pueda ser replicable. Escribir, por tanto, no es una ciencia. Es una mezcla de química (que tiene una receta) y alquimia (que… parece titubear antes de decir, no tiene esa receta).

Lo que opina es que no tenemos que tener personajes femeninos fuertes, sino buenos. Si pensamos en algunos de los grandes personajes de la literatura, nos encontramos a Don Quijote y a Sherlock Holmes, no son fuertes, simplemente están locos.

Cita un pequeño pasaje del Quijote (… y se le secó el cerebro de tanto leer y tan poco dormir) y cuenta que cuando lo leyó pensó: Ohh, ohh, I love you!!

 

Aquí acabó el presentador con las preguntas y dio paso a las preguntas del público. Debido a fallos ajenos a mí (como la repentina aparición del técnico de la lavadora y tener que ocuparme yo) no conseguí pillar bien las preguntas ni tampoco las respuestas. Sin embargo, sí que podría haceros un breve resumen (incluída anécdota que no debería ser contada).

Comentó algo sobre un software con el que escribía, y comenzó a dar unos consejos sobre escribir. Para ello: sólo tienes que escribir. Aprendes sobre la marcha.

Entre risas contó que durante 14 años estuvo escribiendo cuando no tenía que hacerlo, y que ahora era al revés. Al principio lo hacía como hobby, como si fuera un juego para él, pero llegado el momento de su publicación se convirtió en algo que debía hacer. Y claro, todos sabemos qué pasa cuando debes hacer algo. Sientes una especie de aversión y te haces un experto en la procrastinación. Por eso tardo tanto en sacar la segunda parte (dicho esto, se parte de risa).

Ahora ha ido aprendiendo y es un poco más eficaz.

Después, continuó con una anécdota que le ocurrió dos años antes de ser publicado (una historia que, quizá, no debería contar… pero que la cuenta igualmente): una amiga le invita a libros porno y pizza con Amanda, una amiga. Dos chicas guapas lo invitan a su casa para ver porno y comer pizza… y él lo dejó pasar porque tenía que escribir. Ahí fue cuando se consideró un verdadero autor y pensó que es lo que todo escritor debería hacer, evitar las tentaciones.

Sí que tiene fuerza de voluntad nuestro Pat. Pero que mucha… dos amigas… porno y pizza… madre mía.

Perdón, me traiciona mi cerebro y se me van los pensamientos.

Aquí, ya perdido del todo por culpa del técnico, sólo atino a escuchar “Soy su Dios” hablando de Kvothe, y la despedida del presentador:

Amábamos a Patrick Rothfuss antes de escucharlo, y lo seguimos amando después. 

Yo añadiría que incluso ahora lo amamos aún más.

Aplausos y vítores. Y firma de libros. Mi conclusión: Patrick Rothfuss no sólo es adorable, un increíble escritor y cuentacuentos. Rothfuss es Dios.

Germaster para todos vosotros, siempre a pie de cañón.