Publicado el 18 de Noviembre del 2013 por Germánico en Cine
Estuvimos viendo: El Juego de Ender.

Título original: Ender’s game.

Dirección: Gavin Hood.

País: USA. Año:2013. Duración: 114 min. Género: Ciencia-ficción.

Interpretación: Asa Butterfield (Ender Wiggin), Hailee Steinfeld (Petra Arkanian), Harrison Ford (coronel Hyrum Graff), Abigail Breslin (Valentine Wiggin), Ben Kingsley (Mazer Rackham), Viola Davis (Gwen Anderson).

Guión:Gavin Hood; basado en la novela “El juego de Ender”, de Orson Scott Card.

Producción: Lynn Hendee, Linda McDonough, Roberto Orci, Gigi Pritzker, Orson Scott Card, Robert Chartoff y Ed Ulbrich. Música: Steve Jablonsky. 

Nota: 2.5/5

Hace algún tiempo os hablé, frikis míos, de la magistral obra de Orson Scott Card, de ese pequeño libro de lectura rápida que enamoraba desde la primera página y cuya reseña podéis leer aquí. Pues bien, como es evidente, en el momento en el que fui consciente del estreno de la película homónima, viendo que trabajaban Harrison Ford y Ben Kingsley, me dije: ésta hay que verla.

Y la vi.

Menudo despropósito.

Antes de comenzar a despotricar como un poseso sobre esta inmensa cagada llevada al cine (casi incluso mayor que Guerra Mundial Z, pero tampoco tanto), supongo que es mi deber haceros una pequeña sinopsis de la película: Los Insectores, una raza alielígena parecidas a grandes mantis religiosas, atacó la humanidad y ésta, por supuesto, no sólo quiere venganza, sino que quiere prevenir su propia aniquilación por esa raza superior tecnológicamente. Es ahí donde nos encontramos a Ender Wiggin, un chico brillante que será separado de su familia y reclutado por la Escuela de Batalla para convertirse en el comandante que guía a las tropas de la humanidad hacia la victoria.

Eso habría sido la historia si la película hubiera tenido alguna. ¿Qué intento decir? Bien, veamos. El caso es que la película es una sucesión de escenas sacadas del libro, dispuestas cronológicamente y unidad de tal forma que, más que una película, forman una especie de tráiler cinematográfico de larga duración. Oís bien, es como un gran resumen de lo que podríamos encontrarnos en una película de verdad, ya que en ningún momento se molestan en explicar un mínimo de qué va todo eso que vemos en la pantalla (y muy bien llevado a la pantalla, la verdad, la fotografía me pareció una maravilla, bien ambientada y bien pensada para suponer lo que debería de ser). Si una persona amante de las películas de ciencia ficción se sienta en la butaca sin haberse leído anteriormente el libro se quedará igual que cuando entró, sin enterarse de una mierda: ¿a qué viene la preocupación de Ender por ser un tercero? ¿Qué diablos significa eso? ¿Por qué Ender está siendo vigilado? ¿Por qué tiene miedo de su hermano? ¿Por qué su hermana parece tan importante? ¿Qué es todo lo que estoy viendo?

En fin, hay quien opina que la película está hecha única y exclusivamente para los fans de la novela, pero no conozco a uno solo que haya quedado satisfecho con esta tropelía; de hecho, mi compañera de visionado (otra friki reconocida) me pidió, más que pedir, me exigió que en el caso de hacer la reseña no se me ocurriera ponerle más nota que un 1. Aún cuando su visión taaaan catastrofista no la comparta, sí que estoy de acuerdo en el hecho de que, debido a su falta de historia, no puedo considerar que merezca la pena verla. De hecho, hasta películas como Karate a Muerte en Torremolinos o Abraham Lincoln vs Zombies (Incluso Sharknado!) tienen un hilo argumental mejor explicado que en este caso. Sí, frikis míos, incluso Sharknado.

Cierto es que no nos podemos quejar de lo típico de: eso no sale en el libro, eso no era así… Quitando  que Ender sea más largo que un año sin pan (y no un niño de 8 años), que nuestra querida Petra parezca que le va a comer toda la boca (sí, al niño de “8” años) de un momento a otro, el cutre de Bonzo Madrid y la posible emoción y sorpresa final que en ningún momento llega a serlo, el resto de escenas son prácticamente clavadas a las páginas de la historia escrita por Orson Scott Card. Peeero… no emociona. Muchos de vosotros es posible que hayáis leído el libro, y recordéis esa emoción, esa preocupación por el protagonista que parecía envolvernos una y otra vez. Llegamos a comprenderlo, llegamos a amarlo tanto a él, como a otros como Bean, Petra o la hermana de Ender. A otros personajes llegamos a odiarlos, incluso sentimos asco. Sin embargo, en las casi dos horas no llegamos a sentir esa empatía en ningún momento.

Lo mejor de la película: Harrison Ford haciendo un correctísimo papel como Graaf y un magistral Ben Kingsley (¿Hay algo que este hombre no borde en el celuloide?) interpretando a Mazer, el único personaje que no sólo convence (como Graaf) si no que enamora.

Así pues, llego al final de la reseña y únicamente me queda deciros si la recomiendo o no. Sinceramente, yo os diría que no fuérais al cine a verla, no creo que merezca la pena. Por otra parte, si habéis leído el libro (o si no lo habéis leído así también tenéis una excusa para hacerlo) es más casi una curiosidad que un deber. Dadle una oportunidad un día cualquiera desde vuestro sofá con unas palomitas y un buen zumito de naranja, tapadicos con una manta mientras la gente se moja y pasa frío fuera de vuestro hogar.

Y recordad: La Puerta del Enemigo está abajo.