Publicado el 19 de Noviembre del 2013 por Germánico en Ludoteca
Jugando que es Gerundio: Mundodisco: las Brujas.

Y regresamos, frikis míos, al mundo que se sostiene sobre la Gran A´Tuin gracias de nuevo a Devir.

Sin embargo, esta vez dejaremos Ankh-Morpork de lado, no nos inmiscuiremos en sus políticas ni sus juegos gremiales. Buscaremos refugio (o acción) lejos de las manos del Patricio o de la atenta e inquisitiva mirada del Comandante de la Guardia Sir Samuel Vimes, sin pagar ni al Gremio de Ladrones ni de Asesinos. Nos vamos al pueblo intentando olvidar quizá el rostro de algunos pordioseros y el olor del Ankh. Sin embargo, por muy contentos que nos podamos sentir debido a la ausencia de magos que  jueguen con las dimensiones mazmorra, a salvo de las salchichas en panecillo de Y.V.A.L.R Escurridizo, nos encontramos con otros peligros.

Sí, aquí en el campo, en el pequeño reino de Lancre, también existen problemas: elfos, vampiros, Forjainvierno, el Hombre Astuto, fiebres, brazos rotos y la vigilancia extenuante y acongojadora de Yaya Ceravieja.

En esencia, este segundo juego creado por Martin Wallace basado en el Mundodisco de Terry Pratchett (habrá un tercero, parece ser), es un juego de aventuras. En él, nos convertiremos en una joven aprendiz de bruja (Tiffany Dolorido, Annagramma Halcón, Petulia Ternilla y/o Cortiza Jaleo) e iremos enfrentándonos a los problemas que se nos pongan de caminos, unos sencillos (fiebre, muerte, brazo roto, oveja enferma, embarazo, cerdo enfermo) y otros complicados (elfos, reina de los elfos, vampiros, Lily Cervieja, el Hombre Astuto, el Colmenero, Forjador de Invierno, Duque y Lady Felmet).

Las reglas del juego son sencillas (además, dentro de la caja además del libreto de reglas “extenso” viene una cuartilla que resume el turno de cada jugador de una forma sencilla). En resumen, cada jugador debe realizar tres fases en su turno que de forma esquemática vienen a ser: colocar una loseta de problema sobre el tablero; mover su aprendiz de bruja (dos veces) durante lo cual podrá enfrentarse a un problema, tomar el té o no hacer nada y robar cartas hasta el máximo de cartas permitidas (que cambiará dependiendo de los problemas sencillos que hayas resuelto). Además, incluye la explicación de las cartas más complejas, las consecuencias de un fracaso al intentar solucionar un problema complicado y las posibles consecuencias del éxito.

La partida acaba cuando, o bien se han puesto todas las losetas de problema sobre el tablero, si se acaban las fichas de crisis o si hubiera tres o más elfos al final del turno de un jugador.

O gana uno, o pierden todos, básicamente.

No sólo eso, el juego posee tres estilos de juego: Competitivo, Cooperativo y lo que yo he denominado Modo “Forever Alone”.

El juego se hace entretenido, no es complicado y se aprende el manejo de cartas y de estrategia en una sola partida sin problema alguno (aunque en esa primera partida podemos olvidar algún que otro detalle, pero el estilo de juego se va purificando poco a poco). No es una maravilla, ni parecido a su juego hermano Ankh-Morpork (que cuanto más juegas, más lo amas, más gusta y más te diviertes) pero tiene su aquel, sobretodo para los fans de la saga, como siempre, ya que entre las cartas podemos encontrar personajes como Tata Ogg, Yaya Ceravieja, Perdita, Margrat Ajostiernos, el Rey Verence de Lancre, la Kelda, etc. Podremos viajar subidos a una escoba, ayudarnos de la cabezología o de la magia pura y servirnos de objetos como una sartén de hierro para resolver nuestros problemas. No sólo eso, podremos irnos volviéndonos poco a poco locos (fichas de carcajeo) y sólo lo podremos solucionar si tomamos el té con otros brujas, una tradición y una señal de buena educación. Además, su juego en modo solitario (“Forever Alone”) me parece una verdadera delicia. No todos somos grandes amantes de los juegos de ordenador, ni tenemos play ni xbox ni nada por el estilo. Y así, un domingo cualquiera, nos podemos encontrar en mitad del salón aburridos mientras en Antena 3 ponen un extraño film basado en hechos reales, sin querer hacer nada y queriendo hacer algo, y este juego supone una forma de entretenerse viajando a través de Lancre salvando a los pueblerinos armados con una sartén y acompañados de los Nac Mac Feegles.

El único fallo que le veo es que en el modo competitivo no existen cartas ni formas de juego capaces de molestar a otros jugadores (sólo en un nivel pequeño, y basándose prácticamente en la premisa: si yo no gano, nadie lo hace). Es decir, me falta ese toma y daca que se dan en otros juegos que genera piques entre los jugadores y que tan emocionante suele resultar, además de conseguir que no sólo los dados sean el punto aleatorio del juego. Jugamos en competitivo, sí, pero… ¿qué es del modo competitivo si no se puede putear al colega que tienes sentado al lado, o vengarte de él por aquella puñalada trapera que te dio proclamando un “Monopolio de Ovejas” en la anterior partida de Colonos de Catán?

En fin, no pongo nota al juego porque quizá algún día me tenga que comer mis propias palabras (como ya me ocurriera con Mundodisco: Ankh-Morpork) y encuentre maravilloso este juego.

Sea como fuere, en este caso, sólo lo recomendaría a los amantes del mundo creado por el Señor del Sombrero, como una parte más de la colección mundodisquiana que todos poseemos.

Y que Yaya Ceravieja no se entere que os portáis mal… no está muerta, y os vigila.