Publicado el 19 de Noviembre del 2013 por Capitan_Melenas en Cómic
La Búsqueda del Pájaro Del Tiempo: imaginación al poder

 

¡Bienvenidos, locos de los mundos mágicos! Habitualmente es mi compi Germaster el encargado de transportaros a tierras de fantasía llenas de extrañas criaturas y parajes llenos de peligros, pero hoy me toca a mí hacer de guía. Porque también el cómic se nutre en ocasiones de la misma semilla que da lugar a esas narraciones, herederas de la más ancestral forma de contar historias. Claro está, incluso nuestra esencia cultural escapa del primitivismo gracias a nuevos formatos, medios, colores y experimentos varios, que son entrañables variaciones sobre el mismo tema.

Pelisse y un montón de "simpáticos" bichejos

Pelisse y un montón de "simpáticos" bichejos

Además, con esta reseña de hoy me alejo del habitual mundo de mega tipos enmascarados venidos del otro lado del charco, y centro vuestra atención en un modo completamente distinto de usar el mismo medio; la tradición franco-belga, la de más solera en el viejo continente. No entro mucho en lo que significa este punto de vista respecto a la historieta, primero, por desconocimiento, la verdad sea dicha. Pero uno, que ya es un poco abuelete, reconoce que gran parte de aquellos primeros contactos con el mundo de la viñeta fueron gracias a los personajes estrella de tan ilustre procedencia: Tintin, Asterix, Lucky Lucke, el teniente Blueberry, y tantos otros que forman parte de la iconografía de varias generaciones. Su influencia en la evolución del arte secuencial es tan importante que algunos de sus autores son reconocidos como clave para entender el cómic, o incluso el cine (diga usted Moebius, caballero, señorita. Blade Runner no hubiese sido lo mismo sin la visión estética del futuro que defendía este genio).

Dentro de ese contexto, encontramos en “La búsqueda del pájaro del tiempo” todo aquello que hace grande a una historia. Cómo no, se trata de la gran búsqueda, anclada a la tradición del viaje del héroe, que sirve para mandar a Jasón (El de Viernes 13 no, brutos, el de Corinto) tras el vellocino o a los caballeros de Camelot en pos del cáliz sagrado. Lo cierto es que, en este caso, el héroe cambia un poco su rol, ya que no se trata del clásico joven que se enfrasca en una aventura definitoria que hará de él la mejor versión de si mismo. El protagonista de nuestra historia es Bragon, un anciano guerrero retirado de la vida de aventuras de antaño. Recibe la llamada de Mara, hechicera y antigua amante, a través de su hija Pelisse, hermosa e indómita joven, que convencerá al antiguo campeón para que arriesgue su vida de nuevo por el destino del reino de Akbar.

Armados de una premisa mil veces vista, Serge Le Tendre lanza su artillería pesada en la recreación de un mundo de maravillas, razas, terribles criaturas y mil desafíos que los protagonistas superarán incluso a pesar de ellos mismos y sus fantasmas. Si el aporte literario es ejemplo del entrañable sabor de los clásicos, quedaría en nada sin el increíble trabajo de Regis Loisel, que es capaz de plasmar en bellas imágenes el inabarcable mundo de Le Tendre. Como siempre, la fina línea que separa a los aliados de los enemigos se borra y da paso a esos giros melodramáticos de los que tanto disfrutamos los amantes de la aventura. El viaje se transforma en experiencia definitiva, conduce al conflicto con fuerzas que escapan de la comprensión de los meros mortales, cuando los dioses de un mundo antiguo reclaman lo que les pertenece.

Vais a disfrutar este cómic. Por sus personajes entrañables y reconocibles, por sus peripecias llenas de acción, por el despliegue de imaginación en cada una de sus viñetas. El dibujo de Loisel es un ejemplo de arte al servicio de la narración, espectacular, inteligente selección de planos, composiciones de página y colores, que dan el toque de emoción extra que cierra el círculo de este cuento para mayores. Algún retazo de humor pícaro bastante inocentón, da la nota erótica que no puede faltar de aderezo en un cómic hijo de su época.

Los impresionantes parajes de Akbar

Los impresionantes parajes de Akbar

Porque esta búsqueda tiene mucho de eso, de producto del momento, de la creatividad de un medio en expansión en aquellos primeros 80. Existían aún las revistas de cómic, que han desaparecido de manera paulatina en muy poco tiempo. Mi generación fue testigo del declive de ese formato, con los últimos coletazos de las míticas “El Víbora” o “Cimoc”. Gracias a esa presentación, muchas series se convirtieron en las leyendas que llegaron a ser, pero la industria, los lectores y el propio formato de cómic, han cambiado de manera radical en el último par de décadas.

Esta obra se publicó en origen en una de estas revistas francesas, Imagine, pero no fue hasta su recopilación en tomos cuando ganó su estatus de obra maestra, con notables cambios respecto a la edición original.

Ahora, tanto tiempo después, Norma publica en castellano una preciosa edición integral, para que seamos partícipes de las aventuras de Bragon y Pelisse por los peligrosos parajes de Akbar, herederas de la mejor tradición de Tolkien, pero con tanta personalidad que hace real el dicho de las comparaciones odiosas.

Cuando hablo con aficionados al cómic franco-belga, normalmente gente con una idea muy determinada de lo que busca en un tebeo, siempre me han recomendado esta obra, por su carácter especial, su habilidad para cautivar por su aparente sencillez. Al fin, gracias a este fenomenal tomo, yo también he caído en su hechizo. Afortunados vosotros, ahora que recorréis Akbar por primera vez.

@SantiagoNeg