Publicado el 5 de Diciembre del 2013 por Capitan_Melenas en Cómic
X-O Manowar: Heavy Metal a tope

 

El eterno retorno, chavales, el concepto base que sustenta muchos de los cimientos en nuestras historias favoritas de tipos disfrazados. Tramas que llegan a su cenit muchos años después de su planteamiento, conceptos tan poderosos que marcan el devenir de muchas series a pesar de las décadas, regresos más o menos imposibles de las fauces de la muerte… podríamos hablar durante horas acerca de la naturaleza del consumidor de cómics y su miedo ante el cambio, el regocijo en la repetición de términos, pero esa no es mi idea de hoy. En esta ocasión, llevamos esa idea de brillante nuevo amanecer al mundo real, al de las oficinas y despachos donde creativos, editores y otra fauna del negocio manejan los hilos.

La genial portada de David Aja para el número 1

La genial portada de David Aja para el número 1

Resulta que hay vida más allá de Marvel y DC. Las dos editoriales han marcado el ritmo del cómic de enmascarados desde los años 60, con escasa competencia. Tenemos gente como Dark Horse, con sus pequeños éxitos y fracasos, pero las editoriales independientes han sido una rara avis, y más si tenemos en cuenta la mínima parte que se edita en España. A principios de los 90, todos fuimos fulminados con el pelotazo que fue Image, claro, que por fin puso en jaque a las grandes en las listas de ventas, gracias al puñado de estrellas que formaron la editorial en sus comienzos.

Pero antes de todo eso, fueron muchos los que se aventuraron en su propio juego editorial. Nos montamos en nuestra TARDIS particular, y viajamos a finales de los 80, momento en el que encontramos el origen de X-O Manowar.

En el año 1989, Jim Shooter estaba bastante cabreado con el mundo, recién despedido de su cargo de Sheriff de Marvel. Fue el tipo que puso a la editorial en lo más alto en su labor de editor jefe. Algunas de las etapas míticas de los grandes personajes de la casa pertenecen a esa época en la que Shooter era el responsable de las decisiones. El Thor de Walter Simonson, Vengadores de Roger Stern, el inolvidable Daredevil de Frank Miller, y siga contando, caballero o señorita. Pero su segunda época al frente de la casa de las ideas se tradujo en uno de los desastres editoriales más brutos que se recuerdan en la industria. El editor valiente y creativo se transformó en una especie de Napoleón, dispuesto a dejar su nombre impreso a fuego en la historia de Marvel. Y lo consiguió, caramba, pero no de la forma que el pensaba.

Nada más y nada menos que un nuevo universo enterito surgió de la imaginación de Shooter. Un mundo aparte de la continuidad de la editorial, nuevos personajes, orígenes, líneas temporales… todo un concepto basado en las ideas del tipo que hasta ese momento era una auténtica estrella. Se diseña una campaña publicitaria brutal, y el trasvase de muchos de los mejores talentos de la Marvel de entonces al naciente proyecto. Así que para el 25 aniversario de la casa de las ideas, sale a la luz este nuevo universo, donde Shooter pretendía reescribir la identidad de Marvel.

Efectivamente, fue un fracaso total, y apenas duró un estornudo.

Tal batacazo fue la puntilla de la carrera de Shooter en Marvel, donde ya se había ganado la fama de déspota. Famosas son las broncas con los creativos de las grandes cabeceras, que resultó en la marcha masiva de autores a la competencia, incluyendo el sonado caso de Roy Thomas. El vil metal, claro, pero estas cuestiones respecto a derechos de autor serían lo que pocos años después sería el origen de la escapada de gente como Jim Lee o Rob Liefeld a pastos más verdes (y de su propiedad).

Vale, ahora imaginaros a las chinchillas de “Bichos” entrando a saco en el despacho de este tipo:

!DESPEDIDO!

Soy visigodo, y te llevo en mi pensamiento

Soy visigodo, y te llevo en mi pensamiento

Pero Jim no había dicho su última palabra. Decide que es momento de (que resuene la marcha imperial, por favor) MONTAR SU PROPIA EDITORIAL (con casinos, y furcias). Bajo el sello Valiant Comics, comienza un nuevo proyecto para el bueno de Jim y sus lacayos, que con el tiempo, deciden jugar con las mismas cartas que Marvel o DC. UN NUEVO UNIVERSO DE SUPERS. Shooter, y la historia de la linde que se acaba, y tal.

La cosa no queda en anécdota, e incluso pesos pesados de la industria se unen a la enésima muestra de ego del bueno de Jim. Bob Layton (escritor del mejor Iron Man “ever”) o Barry Winsord-Smith (AKA “jodida leyenda”). Incluso despunta algún jovencito, como por ejemplo un dibujante que respondía al nombre de Joe Quesada (ironías del destino, heredero en pocos años del trono de Shooter al frente de Marvel).

Si digo la verdad, nunca me metí de lleno de aquellos cómics de Valiant de los 90. Algo recuerdo de Ninjack, pero ya.

Y, cómo no, X-O Manowar.

El tiempo pasa, los inversores van y vienen, la compañía cambia de nombre y los personajes desaparecen en el limbo. Hasta hoy.

Valiant vuelve.

En 2012 se anuncia a bombo y platillo el regreso de los grandes nombres de la editorial que un día aspiró a estar entre las más grandes. La más potente, X-O Manowar, con un equipo creativo de lujo. A cargo del guión, Robert Venditti, escritor procedente del mundo del cine y la televisión, que entró por la puerta grande en el negocio del cómic con “Los sustitutos”, obra que sería llevada al cine con Bruce Willis de protagonista. A los lápices, el muy efectivo Cary Nord, un tipo que no tiene un currículo impresionante, pero que ya ha pasado por Marvel, y ha dibujado el último Conan, escrito por Kurt Busiek para Dark Horse.

¿Qué es lo que nos cuenta X-O Manowar? Pues nos situamos en el año 402. Aric es un valiente guerrero visigodo, parte del ejército del rey Alarico I que se enfrenta a las legiones romanas dirigidas por Flavio Estilicón.

“Pero Capi ¿No decías que esto era un cómic de supers? Esto huele a tostón de manual de historia”.

A ver, ¿Quién es el Skywalker ese?

A ver, ¿Quién es el Skywalker ese?

Dejadme seguir, leches, que ahora viene lo bueno.

En una de las habituales escaramuzas, Aric cae prisionero de unos extraños seres de origen extraterrestre, que se llevan al intrépido soldado al espacio exterior. Esto aya es otra cosa, ¿verdad?

Tras un tiempo esclavizado por esa cruel raza espacial, Aric escapa de su cautiverio, y además, en su huida, se hace con Shanhara, una de las armas más poderosas del universo, que lo transforma en una auténtica máquina de guerra.

Aric cree volver a casa, con su familia y esposa, pero cuando pone un pie en la tierra, se da cuenta de que su ausencia ha sido de 16 siglos. El confundido guerrero se encuentra perseguido y abrumado por su nueva situación, y un poder que no entiende del todo. Para más problemas, los alienígenas no están dispuestos a dejar su arma definitiva en manos de un humano, y una extraña conspiración se cuece en las sombras, que tendrá mucho que ver con el nuevo poder desatado y el destino de la raza humana.

Menuda propuesta, digo. Empezamos con un contexto a lo Braveheart, seguimos con una explosión de ciencia ficción pura y dura con toques de space opera, y terminamos con acción destructiva. Venditti no se esconde ninguna carta y desde la viñeta uno tenemos movimiento, ritmo, acción, dramatismo, conflicto, todos los elementos de las mejores historias épicas, llena de guerreros valientes que se ven envueltos en una epopeya más grande que ellos mismos. Aric ha nacido con la espada en la mano, es un hombre de acción, y no se para en filosofías o divagaciones. Si se puede resolver con un mandoble, pues mejor. Cuando cierras el cómic, tienes la sensación de falta de aliento, de haber bajado de una ruidosa montaña rusa.

Cary Nord domina el ritmo, es fiel al despliegue narrativo que Venditti imprime en su historia y con una propuesta visual simple pero espectacular, añade gasolina a la experiencia completa que es X-O Manowar.

El remozado de la serie original ha sido un acierto, desde luego, y nos ofrece la experiencia con todos los ingredientes que pedimos a un buen cómic de Superhéroes.

Valiant se convierte así en una alternativa poderosa a las eternas Marvel y DC. Sus personajes, su universo, nacen brillantes en un mundo de repetición y conceptos manidos. No todos los días podemos ser testigos de una tabla rasa con tanto potencial como la que representa el nuevo churumbel del planeta viñeta.

@SantiagoNeg