Publicado el 14 de Diciembre del 2013 por Pichon en Series
El origen de las series modernas: Twin Peaks

Buenas frikis. Escribir esta reseña no ha sido nada fácil. La serie de la que hoy voy a escribir marcó un antes y un después en la historia de las series (y no solo en América, ya que en España fue un auténtico bombazo). Podría haber sido la mejor serie de la historia. Pero nunca lo será. Desde luego si será una serie Ysi (Y si hubieran hecho esto, y si hubiera pasado lo otro). Para mí es y será una de mis series favoritas. Contiene la que para mí es una de las actuaciones más carismáticas de la historia, tanto que he decidido poner su imagen como presentación a esta entrada y no la típica de la señorita Palmer,solo al nivel de una a la cual ya la dedicaré su propia reseña, y de mi queridísimo Jesse Pinkman (fans de Walter podéis matarme por la injuria, pero es una cuestión de gustos).  Fueron 30 capítulos, de los cuales sobraron 15 y faltaron muchos más que no pudieron ser. Bienvenidos a Twin Peaks.

 

El cartel de entrada con la población

Twin Peaks (1990-1991) fue una serie de dos temporadas, la primera de 8 capítulos y la segunda de veintidós, seguida de una película que actúo de precuela llamada Fire Walk With Me. La serie se desarrolla en un pueblo del noroeste de Estados Unidos llamado Twin Peaks, en el cual aparece al lado del río, envuelto en una bolsa, el cadáver de la chica más popular del pueblo, Laura Palmer. Y vosotros me diréis, ¿Esto no pinta ya a culebrón? Sí y no.

Laura Palmer en los sueños de Cooper

El sí fue lo que mató a la serie. Tanto en Estados Unidos como en España la serie se patrocinó bajo el slogan “¿Quién mató a Laura Palmer?”, por lo que las mentes más atolondradas y simples pensaron que ese era el desarrollo de la serie, y fue su impaciencia junto con la de los productores la que llevo a un final precipitado diferente del que quería el Sr. David Lynch, padre de la serie, y cuyas películas tienden a definirse en el concepto de “muy rallantes”.

El no fue lo que llevó a esta serie al Olimpo. El Sr. Lynch, junto con el guionista Mark Frost, idearon una maravillosa trama, llena de líneas secundarias, muy completa, en la cual el asesinato es una mera excusa para contar una historia completamente diferente. Tal y como se descubre según avanza la serie, lo irreal, lo onírico y lo más improbable se torna real, haciendo del pueblo un universo cerrado. Twin Peaks es casi una mitología completa.

Antes de seguir con el argumento, vamos a hacer un poco de historia de la tele moderna. En 1990, en España se lanza un canal de televisión privada que por aquel entonces sí se dedicaba a hacer televisión. Hablo de Telecinco. Y una de las primeras apuestas fue la compra de los derechos de esta serie. El éxito fue rotundo, con un seguimiento masivo. Existe la anécdota, (no he podido encontrar el vídeo en youtube, si alguien lo hace por favor que me avise), de que en un programa de debate sobre quién era el asesino, Rappel (el adivino para los que no lo conozcan) pronosticó quién era. Falló. Lo peor no es eso. Lo peor es que en Estados Unidos ya se había emitido el capítulo en el que se desvelaba la identidad.

Esto era Telecinco... y pensar en lo que se ha convertido

 

Volvamos a Twin Peaks. Ante tan macabro crimen, como siempre se llama al FBI, y entonces aparece el agente Dale Cooper, un peculiar agente del FBI, con unos métodos de investigación un tanto surrealistas, enfermo del café y de las tartas de cereza, que le cuenta todo a Diane, la supuesta mujer que luego escuchará las grabaciones de la grabadora (conociendo a Lynch, me juego que Diane no existe) y que cada vez que sale, se come la pantalla. Junto a él, aparece el sheriff local, Harry Truman, quien servirá de ayuda a Cooper para resolver el caso. Según avanza la serie se van presentando personajes como posibles candidatos a asesino, y que a su vez, nos ensañarán como en ese pueblo nada es lo que parece.

El agente Dale Cooper y su insperable cafe

Como curiosidad dentro de los personajes, la actriz que interpreta a Laura Palmer, y a su prima es la misma. De echo en la serie se comenta muchas veces lo parecídas que son. También el Sr. Lynch tiene su propio cameo dentro de la serie.

La banda sonora de la serie es muy buena. La melodía de sus títulos iniciales podría compararse en grado de importancia y de conocida a como es la de El bueno, el feo y el malo o la marcha imperial en la historia del cine.

Para la historia siempre nos dejará esa turbadora primera aparición de la habitación de las cortinas rojas con el enano bailarín, el brutal cliffhanger con el que se cierra la temporada (fue un auténtico OMG), el gigante, la mujer con el leño bebe, las tartas de cereza, y un capítulo final agónico, a la altura de los más grandes, pero que dejó muchos hilos abiertos.

En estos últimos tiempos circulan rumores de que se podría retomar la serie. Y a los pocos días se desmienten. Por mi, que la dejen donde está. Con sus imperfecciones.

A los que no la hayáis visto, vedla. No esperéis más. No os arrepentiréis.