Publicado el 16 de Diciembre del 2013 por Capitan_Melenas en Cómic
[EXPOCOMIC 2013]: Reflexiones finales

 

Pues ya está, fin del “sarao”. Si el jueves os contaba la tranquilidad sobria que se respira en esos primeros instantes del salón, el fin de semana significa la llegada de las hordas frikis. Por suerte, el aprovechamiento del espacio de este Expocomic ha sido uno de los grandes aciertos de la edición, y ha permitido andar tranquilamente por el enorme salón sin complicaciones, sin agobios, y sin sensación de sardina en lata que sí sufrimos en nuestras carnes en ediciones anteriores. Ni siquiera en las horas punta había esa sensación de exceso de humanidad, así que un punto a favor de la organización. Sí que había una fila de gente esperando a comprar la entrada, eso sí, pero sólo en momentos puntuales, sin ningún tipo de incidente, normal a en las horas de mayor afluencia de público.

Si el jueves es el día del profesional y el coleccionista, los grandes protagonistas durante el fin de semana son los inevitables Cosplayers. Hay de todo, desde el espectacular trabajo de gente que se toma muy en serio su pasión a los que dan vergüenza ajena. Lo peor de todo esto es que uno descubre, entre tanta adolescente ligera de ropa, que está a dos cenas de empresa de convertirse oficialmente en un viejo verde. Menos mal que hacía buen tiempo, porque más de una y uno estaba haciendo oposiciones para una pulmonía. Vencedores por goleada, la horda de chicas que decidieron disfrazarse de Loki (no de choni, leches, de versión femenina del dios de las mentiras nórdico).

Por ahí andaban los de la Legión 501, espectaculares como siempre en su recreación del universo Star Wars. Recuerdo hace un par de años el impresionante pasacalles que se montaron en Toledo, que se ganó a pulso esa tarde el nombre de “Ciudad Imperial”.

En cuanto a lo que nos ofrecían las distintas editoriales, me da la impresión de que ha sido un año flojo en novedades potentes. Mucho anuncio de futuro, mucho plan editorial para el año que viene, pero cosas jugosas que llevarse a casa, no demasiado. Mención especial a Astiberri, porque me encanta como editan cómics en esta editorial. Con independencia de que sus contenidos me gusten o no, eso ya va por afinidades, ofrecen un producto bonito y por el que merece la pena gastarse los euros. Algo parecido me ocurre con La cúpula. No saturan el mercado, eligen con inteligencia y gusto lo que publican, y además lo hacen bien. Así sí.

Otra de las sorpresas que me llevé es el descubrimiento de la editorial Libros del Zorro Rojo. En un mundo donde el soporte físico desaparece en favor de los medios digitales, es de aplauso al tarea de editoriales valientes y con una idea muy determinada de lo que ha de ser un libro. Seré un romántico, pero me encanta el tacto, el olor, la sensación casi mística de llegar a la última página, cerrar emocionado el volumen y colocarlo en mi estantería. Entiendo que esa es la experiencia que nos regalan desde esta editorial, libros editados con una clase especial, hecho por gente que ama la lectura como un arte que va más allá de unir una palabra detrás de otra.

En los puestos, mucho muñeco, y mucho peluche, más que tebeos. Entiendo que este material se vende de miedo en esta clase de encuentros, pero echo de menos un poco más de enfoque hacia lo que realmente debería primar, que es el cómic en sí. Mención aparte para la consabida invasión del oriente nipón, vencedora por KO allá por donde pasa. De hecho, mi desconexión con el mundillo manga- anime empieza a pasar factura. Apenas conocía a un 2% de los personajes de los que iba disfrazada la muchachada.

Una de las situaciones que más me ha llamado la atención este año es la cantidad de escuelas profesionales que buscaban nuevos talentos del lápiz, incluida alguna del otro lado del charco. La idea de franquicia a lo NBA que se han impuesto las editoriales americanas con tal de extender el negocio, ha encontrado un goteo constante de nuevas estrellas venidas de Europa. Así que estaba plagado el salón de gente con su trabajo al hombro, a ver si suena la flauta. También vimos clases magistrales por parte de algunos de los invitados al salón, consolidados en el mercado editorial. Una oportunidad única para que profesionales en activo revelen algún truco a los futuros estrellones de Marvel o DC.

Eso en cuestión de dibujantes. En asuntos de guionistas, ni molestarse, nenes, que en el aspecto artístico nos hemos puesto las pilas, pero a nivel narrativo estamos a años luz de los programas de escritura creativa de Estados Unidos. Algún día, amigos, algún día…

Por lo demás, suficientes cosas que hacer repartidas a lo largo de todo el fin de semana como para no aburrirse, desde charlas y presentaciones de artistas a proyecciones de anime. Heroclix, Magic, juegos de mesa, consolas y videojuegos, gente dándose de palos en flipiduelos con espadas de imitación. En fin, toda la alegría colorista que se espera de una jornadas que nos permiten sacar a relucir nuestra esencia de fan.

Un salón que crece y aprende, que está hecho por gente que ama el mundillo. El año que viene, más. Y allí estará Frikisreconocidos, pasándoselo en grande.

@SantiagoNeg