Publicado el 23 de Diciembre del 2013 por Capitan_Melenas en Cine
[Navidad 2013] Sesión de cine navideño

Bueno, pues ya está aquí el día de navidad, entrañable y amenazador a partes iguales. Tu familia y tú habéis engullido una cantidad ingente de comida y habéis bebido tantos litros de sidra (y cava, que con tal de cabrear a vuestro tío facha que promovía el boicot a Cataluña, hacéis unos castellers en el salón) que escandalizaríais a Lindsay Lohan. Con un poco de mala suerte, algún amigo crápula os convenció para salir de madrugada, porque el día de navidad son los nuevos jueves (y otras excusas peregrinas para pasar el cordero con vodka). Así que ahí estás. Medio muerto, con resaca, al borde de la sobredosis de polvorones, agarrado a una botella de agua de dos litros a la que das sorbitos de supervivencia cada dos minutos. Aunque todo te sabe a Nenuco. Malandrín. Para más desgracias, la programación de navidad en la tele es un auténtico infierno. O es una sobredosis de glucosa afectada y miserable, o son películas extremadamente largas con un extra de anuncios. El horror, el horror. Pero no os preocupéis, porque en Frikisreconocidos estamos para aliviar las consecuencias de vuestra inconsciencia, chicos y chicas. Os proponemos una alternativa llena de sabor clásico como programación navideña, personalizada, nostálgica, y tope Freak. Es la hora de…

 

TOP DE CINE NAVIDEÑO

Los Fantasmas Atacan al Jefe: Versión macarra de el clásico “Cuento de Navidad” de Charles Dickens. Lo bastante bruta como para que a los 40 segundos de película, los ayudantes de Santa Claus están armándose con fusiles de asalto ante un ataque a la fábrica de Juguetes. Bill Murray interpreta a un deshecho humano que parece escapado de la Gurtel, incapaz de ver a los demás excepto como lacayos o como productos. Ha labrado su carrera a base de ignorar con alegría los más básicos conceptos de solidaridad y gratitud. Un empresario modelo, amigos. Cómo no, mientras prepara un programa en directo para las navidades, recibe la visita de un antiguo jefe, que está así como muerto. Viene con un mensaje del más allá: a lo largo de la noche, recibirá la visita de tres fantasmas.

Vengo por lo del casting para el anuncio de la lotería, amigos

Vengo por lo del casting para el anuncio de la lotería, amigos

 

Humor ácido, una amable crítica a la cara más oscura del éxito a cualquier precio, y un final chupi al descubrir el auténtico significado de la navidad, como es previsible. Pero entre medias, mucha mala leche, tres fantasmas bastante curiosos e irritantes, y Bill Murray, uno de los mejores actores de comedia del cine reciente. Y sí, querido hipster, ya molaba antes de “Lost in translation”. Como extras, dirección de Richard Donner (artífice de muchas de vuestras fantasías ochenteras, señores y señoras), trepidante partitura navideño siniestra de la mano de un experto como Danny Elfman para la banda sonora, y (suspiros) Karen Allen como interés romántico de nuestro despreciable héroe. A reírse, oiga.

 

Los Gremlins: Otra gamberrada hija de su época, divertida y terrorífica a partes iguales, recuperaba el cine de monstruos de los 50 y la serie B sin complejos, remozados para los paladares de la modernidad. Y con un humor bastante bestia que puso en jaque a las mentes bienpensantes de una época tan rancia. Tanto que, después del éxito de taquilla de esta película, se cambió el sistema de calificación por edades en EEUU ante las millonada de críticas que recibió por su extraño y violento sentido del humor. Es que estos bichos son así, que consiguen que nos riamos con un accidente múltiple de tráfico o de que una vieja salga despedida por la ventana de un primer piso.

Buah, menudo mojón que es Avatar, ¿no?

Buah, menudo mojón que es Avatar, ¿no?

Escenas bastante chuscas, como la de la madre de Billy enfrentándose a los bichos en la cocina, se entremezclan con otras tan recordadas como estos diablillos cantando un villancico o montando una fiesta brutal mientras se ven Blancanieves (y me encantan los momentos de cine dentro del cine. Este está en mi top ten, claro). Aparte, para el recuerdo, Gizmo, uno de los iconos más achuchables de la historia del cine, y la sensación de que en una época muy concreta del cine, hasta la idea más loca y absurda era posible, y encima se trataba bien. Dirección de Joe Dante, producción de Spielberg, y las famosas tres reglas. Porque de eso habla la película, chavales, de responsabilidad. Mención especial, Phoebe Cates, una de mis musas ochenteras por antonomasia, que con esa pinta de niña bien que se gasta, en esta película saca a relucir su rollo siniestro al darnos una de las excusas más razonables para odiar la navidad. Pero la queremos igual.

Solo en casa: Es difícil retrotraer nuestros recuerdos a esa época en la que Macaulay Culkin era algo más que carne de humor sobre el consumo de drogas. En su momento de gloria, era el niño de América, del mundo entero, que se encogía ante la “monosidad” superlativa de un chaval que tenía la habilidad suprema de caerle bien a todo el mundo. El año de su estreno yo tenía 10 años (yo confieso), y todavía teníamos cines de barrio enormes y entrañables, cutres, con goteras, donde los chavales que se ponían en el gallinero escupían a los sufridores habitantes del patio de butacas, lejos de la asepsia repelente de las salas de centro comercial. Recuerdo que me reí. Mucho. Hasta la carcajada peligrosa, esa que asfixia y provoca lágrimas de incontinencia. He de decir, que a pesar del chorro de años que ha pasado desde que la vi por primera vez, “Solo en casa” produce todavía ese efecto en mí. Aparte del mensaje típicamente navideño y del rollo familiar, esta película es una triunfada porque bebe de las bases más simples y funcionales del cine de comedia: el golpe y porrazo. Su parte final es lo más parecido a una película muda, donde los ladrones reciben una tunda memorable a manos de un niño ingenioso y decidido, con el cual nos queríamos sentir identificados porque sí. Porque Kevin McAllister no era un superhéroe, o un genio científico. Era uno de nosotros, un chaval de barrio. Así que a base de lo que nos enseñaron Buster Keaton o el primer Chaplin, Chris Columbus se montó un homenaje a esa risa en blanco y negro, con la suficiente inteligencia para que funcionase a través del filtro del público de aquellos primeros años 90.Un acierto de peli.

Lady Halcón: Una de aventuras. Sí, fuera del todo del contexto navideño, pero oye, que mi cuerpo pide marcha. Entre medias de tanto espíritu de la época, también viene bien una buena película de valientes caballeros, hermosas damas malditas con destinos peores que la muerte, amores imposibles, venganza, magia, y otro buen montón de cosas que molan por definición. La historia nos cuenta el truncado amor entre Navarre e Isobel, víctimas de una maldición que transforma al caballero en lobo durante la noche y a Isobel en halcón durante el día. Condenados a peregrinar juntos pero sin poder compartir su tiempo como seres humanos, Navarre regresa al hogar con la intención de vengarse del obispo de Aquila, clérigo responsable de la maldición, enajenado por su pasión impía hacia Isobel, y con un rollo siniestro que podría pasar por miembro de la Conferencia Episcopal española sin problemas.

Soy el bueno de la peli. Sí. Con esta cara. ¿Quieres que te parta la tuya, listo?

Soy el bueno de la peli. Sí. Con esta cara. ¿Quieres que te parta la tuya, listo?

Rutger Hauer intentaba con esta película quitarse de encima la losa de su legendaria interpretación en Blade Runner, con un papel diametralmente distinto. El chico quería ser el bueno. Es más, en un principio tenía asignado el rol de malvado capitán de la guardia, pero el actor elegido para interpretar a Navarre, Kurt Russell renunció al proyecto, lo que llevó al actor a uno de sus pocos papeles de héroe. La verdad es que el tipo tiene cara de desayunar bebés foca. Al otro lado del ring, nada más y nada menos que Michelle Pfeifer con el modo encantador subido (ains, y requeteains). Esta película fue el espaldarazo definitivo a su carrera, a pesar de que no pasó a la historia, precisamente, como un éxito de taquilla. Los años la dieron la etiqueta de “de culto”, y por eso los nostálgicos profesionales como el que suscribe la rescatamos del olvido de cuando en cuando.

 

También tenemos a Matthew Broderick en su momento álgido, a punto de dejar atrás su condición de estrella adolescente, y una banda sonora a medio camino entre la épica medieval y el AOR de gimnasio. Compuesta, nada más y nada menos, que por el grueso de “The Alan Parson Project” (madre mía, esto me rompe decirlo, pero id a preguntar a vuestros padres).Dirigida por Richard Donner. ¿Cómo? ¿Otra del tipo éste? Sí, amigos, pero es que yo al señor Donner le presento vasallaje, si es preciso. Un poco de respeto. Rato de felicidad, imbuido de esa magia que estas películas de malos muy malos y buenos muy buenos nos ofrece. Eso es esta peli.

 

Batman Vuelve: Al final, colamos una de Tim Burton. Y he decidido pasar ampliamente de “Pesadilla antes de navidad”, que encima es de Henry Selick, y de la ya cansina “Eduardo Manostijeras”. Me quedo con este segundo encontronazo del señor despeinado y el universo Batman. La primera es una de las películas más especiales que hay rondando en mi frikimundo personal, pero rindámonos a la evidencia; esta segunda parte es superior a la primera. Para empezar, ya nos habíamos acostumbrado a una marcianada como la elección de Michael Keaton como el justiciero de Gotham. Su extraño humor algo cínico no corresponde mucho con el de Bruce Wayne, pero, al final, había colado precisamente por esa imagen de tío muy normal, capaz de esconder un secreto tan enorme.

 

Segundo, un villano de la categoría del Pingüino, pasado por el tamiz de Burton, que nos regaló a un ser escapado de una pesadilla de serie B, interpretado por un impresionante Danny Devito. Como comparsa tenía a otro que asusta sin querer, Christopher Walken, interpretando a otra abominación empresarial, que encima se llama Max Shreck (¿Cariñoso homenaje a Nosferatu?).

 

Tercero, Michelle Pfeifer, otra que repite en el artículo, en su papel de Catwoman, en su faceta de pirada de más. No podía ser de otra forma; Burton lleva al personaje a su terreno, y la convierte en una esquizofrénica de cuidado, bastante alejada de su contrapartida comiquera. El caso es que ese traje de cuero hecho en plan mercadillo de barrio se ha convertido en un fetiche bastante definitivo.

Ponte lo tonto que quieras, pero en Halloween lo vamos a petar, nene

Ponte lo tonto que quieras, pero en Halloween lo vamos a petar, nene

 

Pero nos quedamos con el ambiente navideño pop que se marca el bueno del director. La estética infantil con el toque siniestro marca de la casa es, en esta pesadilla urbana, el reflejo brumoso de una felicidad forzada y luminosa, que esconde las sombras más ocultas y enfermas de la ciudad. Empresarios sin escrúpulos, políticos ineficaces y pusilánimes, Madri… quiero decir, Gotham es un hervidero que explota definitivamente con la aparición del Pingüino.

 

Una maravilla visual, otra vuelta de tuerca al universo de Tim Burton. Como extra, Danny Elfman da ritmillo a la película, en el que es, para mi gusto personal, su mejor “score”. La interpretación que hace Elfman del invierno es mejor que cualquier villancico.

 

Plácido: Pues sí, ahí va una de cine español. Una película que está en mi top ten personal de las mejores películas que se han hecho en este país. Realizada en la época en la que el cine era un poco más valiente e inteligente, porque tenía mucho que decir y muy pocas opciones para hacerlo. La obra maestra del combo Berlanga – Azcona es una tragicomedia terrible sobre la lucha de un hombre pequeño contra la hipocresía e inoperancia de la emergente clase media de la época. Una especie de comedia coral, alocada, de ritmo frenético, guión inteligente y dardo acertado, pone de manifiesto la cara más absurda de la navidad y la hipocresía de fondo que lleva a muchos a confundir la ayuda al prójimo con la calma de conciencias clasista y dolorosa. Te ríes. Te irritas. Te indignas. Te das cuenta de que las cosas no han cambiado tanto, y más con la época de miseria intelectual y moral que nos ha tocado vivir. Digna de ser recordada, y de obligatoria visión para que en este mundo loco conservemos algo de humanismo.

 

Sí, hay alternativas, y reconozco que mi maratón cinematográfico tiene mucho de nostalgia y búsqueda del tiempo perdido, y tal. Pero creo que estas fiestas beben un poco de todo eso, así que sacad las palomitas, y pasad un rato genial a mi salud.

 

 

@SantiagoNeg