Publicado el 2 de Enero del 2014 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: Necronomicón Z

4.7/5

Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn.

Sí, frikis míos, En su casa, en Ryleh, un yaciente Cthulhu espera soñando. O quizá ya haya despertado. Sea como fuere hay que andar con ojo, y mientras nos preparamos a las oscuras magias de los dioses primigenios y primitivos que otrora dominaran nuestro mundo y que ahora parecen pertenecer a otra realidad, algunos nos dedicamos a leer. Y de paso hacemos alguna que otra reseña de, por ejemplo, algún libro de la Linea Z de Dolmen.

El libro que hoy vengo a presentaros no es otro que Necronomicón Z, de Alberto López Aroca. En él, el autor nos lleva a la hechiazada y hechicera ciudad de Arkham, en aquel estado donde todos se abrazan de Massachussetts. El mismo día que un escritor de extraños relatos para revistas baratas llega a la ciudad que alberga a la Miskatonic University, roban de la misma un libro prohibido, un libro de leyes escrito por un árabe loco, un libro sobre los muertos. Mientras sucesos extraños (Fhtagn!) suceden uno tras otro en ese tapiz de callejones, cementerios, oscuras historias y buhardillas donde las realidades del universo parecen entremezclarse, el horror se gesta en esta ciudad de locura y pronto se descubre un plan ideado por una maléfica y arcana mente que única y exclusivamente busca venganza. Justa y merecida venganza en la que se ven envueltos miles de cadáveres devoradores de carne fresca.  López Aroca parece detenerse demasiado en el origen de esta situación y nos habla de la vida de algunos de los personajes que nos encontraremos durante las aproximadamente 400 páginas; además de bordar estas historias paralelas, nos hace meternos aún más en situación gracias a la ambientación tan maravillosa con la que nos encontramos. Así pues conoceremos a Goody Fowler, una bruja que ha vivido mil vidas y que poco a poco ha ido aprendiendo a tener paciencia; a la Dama, hija de Yogg-Sothoth (Iä, Iä!); al señor Arthur, una especie de hombre-gorila albino,  y a los Jenkins… raros de narices.

Poco a poco, muerto a muerto, la historia va cogiendo tanto fondo y tanta fuerza que hay momentos bestiales de verdadera angustia, escalofriantes y perturbadores. No sólo eso, Aroca toma prestado el universo creado por el archiconocido Lovecraft y lo moldea a su estilo para darnos un libro que recuerda no sólo a aquellos relatos de tan insigne autor, sino que además da la impresión de meternos en una partida de rol al más puro estilo de La Llamada de Cthulhu. Hace un repaso por toda aquella rica mitología y no escatima en tentáculos, en gules, en ángeles descarnados, en dioses y en otras criaturas sin nombre. El horror sobrenatural parece cebarse con cada zombie (que también los tenemos, por supuesto) y con cada habitante de las oscuras mansiones de Arkham. Incluso va más allá y no se conforma únicamente con Lovecraft: veremos referencias a más de un autor del género (incluso, creo yo, de él mismo) entre los que me cabe destacar los guiños al mundo Hyborio creado por Robert E. Howard. Sólo deciros: momia cimmeria de un antiguo y desaparecido reino de Aquilonia. Una momia con espada, amigos, como debe de ser. Una exquisitez que, sin duda, los amantes del más famoso bárbaros de grandes alegrías y grandes melancolías degustamos con alegría.

En fin, es una delicia para los amantes de los Mitos de Cthulhu sin duda alguna, que engancha desde la primera página hasta la última. Pero es también un buen libro para todo lector que desee, o no tema,  encontrarse rodeado de cadáveres andantes dirigidos por una mente insaciable, de agentes secretos, de enemigos políticos, sueños traídos de la locura de la II Guerra Mundial y de, por supuesto, de una mitología extraterrestre que nació de la cabeza de un insigne habitante de Providence.

No está muerto lo que yace eternamente, y con el paso de los extraños evos, hasta la Muerte puede morir.