Publicado el 8 de Enero del 2014 por Kurtz en Cine
Carrie: El problema de revisitar un clásico

Supongo que a estas alturas es absurdo resumir el argumento de “Carrie”, pero por si acaso hay algún rezagado, allá voy y así cumplo el trámite de la sinopsis: Carrie es una joven diferente, introvertida y asustadiza. Vive dominada y aislada del mundo por una madre trastornada y fanática religiosa. Vivir al margen entre adolescentes tiene su precio y, como es obvio, es fruto de las burlas y el acoso del resto. Estas mofas y humillaciones se redoblan el día en que le baja la regla por primera vez en las duchas comunes tras una clase de gimnasia y Carrie, que desconoce que le está pasando, cree estar desangrándose. Pero lo que los demás no saben es que además de ser distinta Carrie tiene el poder de mover objetos con la mente, un don que en manos de una persona como ella puede convertirse en una bomba que solo necesita de otro empujón para explotar.

“Carrie” fue la primera novela publicada por Stephen King, ese escritor segundón, según el mismo, que vende como churros. No es una obra maestra, pocas de King lo son en sus primeros años, donde lo que le hacía especial era la efectividad de sus historias más que su narrativa. Tampoco es una novela de terror al uso, es más bien un relato salpicado de apuntes de periodismo sobre una persona especial y marginada que acaba desatando una tragedia. En 1976 el exitoso libro fue adaptado al cine por primera vez. Y aquí es donde voy a empezar a ponerme algo denso, porque esa primera película es algo realmente especial. Para empezar está rodada con un presupuesto de aproximadamente tres pesetas, cosa que es palpable durante todo el film donde se busca maximizar los recursos disponibles. Aquí es donde empieza en toda su gloria la carrera de Brian de Palma, uno de esos directores que son capaces de alternar rasgos de genialidad con cosas totalmente infumables. De Palma es un tipo curioso dirigiendo y cuando está on fire es capaz de ofrecer cosas enormes. “Carrie” es un aviso de lo que iba a ofrecer más tarde. Aquí lo hace bien (pero que muy bien) y ofrece una trama donde muchos otros tropezarían por cuestión de ritmo, y es que durante casi toda la película apenas sucede nada, pero se las arregla para que acumulemos tensión latente antes de la cosa se vaya de madre. Esa es otra de sus cualidades, la de ser capaz de meter excesos visuales en tramas aparentemente convencionales  sin que chirrie (el final de “Scarface” es otro buen ejemplo). Su manera de narrar y de ir encajando las piezas hace que todo acabe por cuadrar de manera casi natural. Solo eso ya salva media película, pero es que además “Carrie” tuvo a Sissi Spacek y a Piper Laurie en plena forma. La primera ofreció un físico huesudo, extraño, y una mirada alucinada y la segunda una pinta y una actuación de perturbada que da un miedo de cojones. Las nominaron al Oscar, claro. No ganaron, pero ambos siguen siendo papeles de referencia en el género y la imagen de Carrie cubierta de sangre ya es una imagen icónica. De Palma, en resumen, ofrece una película de miedo sin miedo, de tensión sin tensión aparente, con 20 minutos finales de exceso en lo argumental y en lo visual (como esa pantalla partida homenajeada por Tarantino en “Kill Bill”, por ejemplo) y con dos actrices en plenitud de facultades.

Años después Tarantino hizo esto mismo, solo que a un lado estaba Uma Thurman y al otro Daryl Hannah

Todo el coñazo pedante del párrafo anterior tiene su motivo. A la hora de criticar un remake creo que es importante resaltar virtudes y defectos de la película original para ofrecer una referencia más concreta. Ahora vamos a esta nueva versión y a intentar explicar porqué tampoco es un mal remake pese a que la reacción general es la de ponerla a parir. Lo primero es pensar en si era necesario un remake. Ciertamente, viendo los atentados capilares y estilísticos de la versión setentera cualquiera diría que si y con razón. Claro, que el motivo es más bien de tipo económico y más simple: aprovechar una idea popular para seguir sacando pasta. Vale, queda claro que los productores son unos pérfidos rufianes, pero una vez hecho el producto, no creo que debe ser denostado por ello. También es cierto que la versión setentera ha quedado muy anticuada, y si se quiere hacer algo así, lo suyo además es adaptarlo a un público actual en un contexto actual. Y así es esta nueva versión.

Ejemplo de madre soltera liberada y moderna

Esta Carrie es más moderna, sufre acoso escolar y además lo sufre también a través de redes sociales. Al mismo tiempo es un personaje más fuerte que el de Sissi Spacek. Aquella era una completa víctima, un ser desvalido, maltratado por todos y que acaba por explotar totalmente descontrolada. Esta es un personaje mucho más fuerte, sigue siendo maltratada y víctima, pero es más reflexiva y luchadora, conoce pronto sus poderes, los acepta, los utiliza y además explota con cierto control. Esto es hasta cierto punto lógico, el humor ha cambiado, el terror también, y los roles ya no son iguales a los de los setenta, especialmente en los adolescentes, y un carácter tan débil como el de aquella Carrie no tendría el mismo tirón de público. Hace falta un rol algo más potente y que lucha de manera manifiesta por su “normalidad”. Salvando el contexto actual de la película, esta es la primera de las grandes diferencias respecto a la versión primigenia. La otra gran diferencia es como se trata la telekinesis de la protagonista. En la original es casi un accidente, algo que solo se muestra en momentos de tensión y sin apenas control. En esta Carrie comprende, investiga y razona sus poderes. Y aprende a utilizarlos de manera juiciosa. Esto hace que el tramo final sea para ella una venganza mucho más consciente y cruel que la de la original, aquella parecía más bien un “os mato porque sufro” y esta es un “os mato porque sois unos hijos de puta”.

Amy Irwing, la Sue de la versión del 76...sólo ese pelo ya justifica el remake

Y ahora, aspectos menos argumentales del asunto. Vamos al reparto. Hay bastante polémica sobre si Chloë Grace Moretz es en realidad demasiado “bonita” para interpretar a una víctima de acoso. A priori el aspecto es importante, especialmente entre adolescentes, pero lo de estar integrado es una cuestión sometida a bastantes más cosas, y eso sin tener en cuenta que va sin maquillar, con el pelo estropajoso y vestida como si fuera una ciega a la que engaña quien le elige la ropa. La parte de la caracterización está lograda, pero su interpretación es fabulosa, y en un rol que no se le había visto hasta ahora. Es una de las mejores actrices de su generación y va superando cada papel con nota. La comparación con Spacek es inevitable. Las dos están perfectas, la original tiene la ventaja del tiempo, de estar en un clásico y de que su físico seco como el parto de una gallina iba perfecto con el papel desvalido que interpretaba, pero Moretz, en está igual de bien en esta nueva Carrie. En cuanto a Julianne Moore, le pasa lo mismo que a la anterior, otra gigante interpretativa. Su papel es clavado al de Piper Laurie, y su interpretación no tiene nada que envidiar. Una loca de cojones que hace que el Opus Dei a su lado sean un atajo de feminazis. En cuanto a los secundarios, los roles son otra vez idénticos. Judy Greer es la nueva profesora de gimnasia, parece que nunca dejará de ser una eterna secundaria, pero al menos está metida en un papel importante fuera de la televisión. Entre los alumnos ya no están John Travolta ni el gran héroe americano, pero cumplen igual adaptados al contexto. Muy bien la debutante Gabriella Wilde robando escenas como la nueva Sue, y Portia Doubleday es un personaje tan asqueroso que la muerte cruel que le espera aún sabe a poco.

Chloë Moretz y su belleza sin igual

En cuanto a la dirección, aquí Kimberly Pierce pierde respecto a De Palma. Es una de las mayores pegas del cine de terror moderno, apenas quedan artesanos que den un desarrollo más personal, muchas de las películas tienen un tratamiento y desarrollo similar, como si las editasen con una plantilla. Peca de explícita respecto a una original donde todo se mostraba de una manera mucho menos obvia y tampoco tiene ese ritmo de ir completando el puzzle hasta la explosión final. ¿Esto es realmente un defecto? Bueno, simplemente a nivel de rodaje e imagen, es más de lo mismo que se ve en los últimos años. Podrá gustar más o menos, pero parece que ahora no hay otra manera de hacer las cosas. Sobre todo si hablamos de grandes estudios y cine comercial. Pero a mí sí que me resulta algo molesto encontrarme en tantas películas desarrollo, fotografía y efectos especiales idénticos. Cosas como que cualquier efecto tenga que ser digital por cojones es algo de lo que se abusa. Son un gran recurso si están bien empleados, pero sin medida es algo que despersonaliza y aquí, en el momento del cubo (por comentar un momento) es absolutamente innecesario ¿Es un remake digno? Si, de hecho, si lo que se pretende es conservar la esencia de la original, esta está muy respetada. Añade cosas que no aparecían en la versión de De Palma, pero la gracia es que no se las saca de la manga, vienen de el libro (no os diré cuales, leed el libro, frikazos incultos!), con lo cual queda un curioso híbrido entre remake con momentos de readaptación. Para terminar, aquellos que tengan presentes ciertas cosas de la original se van a encontrar con la misma casa, con algunas secuencias míticas calcadas plano a plano y con diálogos iguales a los de la original. El gran handicap es el comentado arriba, una factura idéntica a la de muchas películas de terror e los últimos años que le resta personalidad al conjunto, pero si se rasca un poco en esta superficie uno se encuentra un trabajo bastante digo.

Eso si, la Carrie original cubierta de sangre resulta bastante más perturbadora.