Publicado el 9 de Enero del 2014 por Capitan_Melenas en Cómic
Beowulf: Matad al monstruo

Hay historias tan grandes que su eco resuena a través del tiempo, a pesar de los incontables cambios, la caída de civilizaciones y el alzamiento de otras nuevas. Aunque aquellos que cantaron esas gestas hace mucho que desaparecieron de la faz de la tierra, y sus voces han sido distorsionadas por el imparable paso de los siglos.

Pero esos mitos son más grandes que el tiempo, que los hombres que las transmitieron de generación en generación, y han perdurado como alimento de leyendas y recuerdo de una era lejana en el que los hombres soñaban con la gloria que grabase a fuego su nombre en el corazón de la humanidad.De esos tiempos de fuego y hierro surge Beowulf, historia de historias, elemento primordial sobre el que se han construido reinvenciones y fantasías, e inspiración para otras mitologías posteriores.

Los daneses claman venganza

Los daneses claman venganza

 

El origen de Beowulf se ha perdido en las brumas de la historia, pero ha llegado a nosotros gracias al conocido como “Códice Nowel”, conjunto de escritos en inglés antiguo, que debido a la gran fama del poema, se conoce como “Manuscrito Beowulf” aunque recoja otros textos. Para poner un referente, este poema significa para la literatura inglesa lo que “El cantar del mío Cid” a la española o el “Cantar de Roland” para la francesa. Dan identidad a su propio origen gracias a la figura del héroe glorioso y definitivo, imagen de perfección moral y guerrera. Aunque el códice está fechado alrededor del siglo VIII, la mayoría de los estudiosos del texto están de acuerdo con que el escrito recoge historias procedentes de una tradición oral anterior, y que fueron recopiladas por un copista de origen cristiano. Beowulf nos cuenta la historia del asedio  que el monstruo Grendel impone al palacio de Heorot. Durante 12 años, el monstruo acude al palacio, molesto por la alegría y los cantares que se escuchan en el salón del palacio, y masacra a los súbditos del rey Hrothgar. La desdicha de Heorot llega a oídos de Beowulf, joven y temerario príncipe gauta, que se presenta con sus hombres ante el rey Hrothgar para enfrentarse a Grendel y dar muerte a la bestia.

 

Así comienza la epopeya de un héroe que durante los últimos mil años ha despertado la imaginación de centenares de autores, con fortuna desigual. Hemos tenido desastrosas versiones futuristas con Christopher Lampbert oxigenado a ritmo de zapatilla, o intentos de modernización del mito como la fallida versión animada de Robert Zemeckis y guión de Neil Gaiman (un batiburrillo de mitos artúricos mezclados con el Beowulf original que se convirtió en un un triple fallado en el último segundo de partido). El regreso a la semilla  es una de las constantes de nuestra cultura, a veces incluso para recuperar la esencia más primitiva del texto. Creo que esa es la tarea que se han propuesto Santiago García y David Rubín, un retorno a la naturaleza primigenia del relato, en una época de miedo, oscuridad y héroes legendarios.

 

El poema pasa por el tamiz literario de García, que construye un texto mucho menos enrevesado y conveniente para el tipo de narración visual que pretende el formato cómic. Texto bello y respetuoso, con la obra y con el lector, lleno de épica y tradición, reconstrucción fiel del canto original, sin añadiduras, aunque se adorna con la emocionalidad de la que carece el Beowulf del siglo VIII, sobre todo en su última parte, que presenta a un héroe prisionero de su propio destino, nostálgico y cansado, consciente de que su azarosa vida solo puede tener un final posible.Pero si hay algo con lo que me tengo que quedar de esta obra es el claro ejemplo de suma de las partes que es en su fondo y forma. García hace una gran labor de recuperación que roza lo didáctico, pero el formato elegido para la titánica labor no es otro que el cómic. Eso exige un replanteamiento visual de una historia que nos han contado mil veces de una manera u otra. Así que conseguir que la lectura de Beowulf resulte novedosa y rompedora es, en principio, poco menos que complicada. García y Rubín lo han conseguido. Con una propuesta narrativa y artística de primer orden.

El impacto visual de David Rubín

El impacto visual de David Rubín

 

El dibujo de Rubín es de los trabajos más hermosos, mejor planificados y brillantemente ejecutados del año 2013. Su despliegue visual es apabullante, sus recursos parecen infinitos, y sus influencias son tantas y usadas de manera tan intuitiva que se camuflan en un mundo visual con identidad propia. Pero, sobre todo, hay una libertad creativa tan perfecta y bien llevada, que conduce a la comunión perfecta entre autores y público, que se rinde ante la belleza plástica de lo que tiene ante los ojos, ante la fuerza de una historia tan enorme como la propia idea de ser humano, de su grandeza y los monstruos que esconde en su interior.

 

Rubín se transforma en maestro de la composición de página, plantea un juego sensorial con el lector. Beowulf es un cómic que no se disfruta de manera única con la vista. La naturaleza es una explosión de vida que se escucha, se palpa, se huele y sabe. Gracias a la superposición de planos, y a inteligentes soluciones narrativas, nos sentiremos como parte de los banquetes en el palacio, o sentiremos el frío metiéndose en nuestros huesos al caminar por el paisaje helado.

 

Grendel es una fuerza de la naturaleza, destructiva e implacable. Plasma todos los terrores primigenios y ocultos de aquellos hombres que miraban a los oscuros bosques de antaño, y recibían una bocanada de horror antiguo, que empequeñecía los corazones llenos de superstición y magia de una humanidad anulada ante lo terrible de su imaginación desbocada. Grendel es corteza, musgo, putrefacción y muerte. Es la pesadilla definitiva para el guerrero definitivo.

Beowulf no es una obra amable. Es una sacudida de violencia en bruto, pero trabajada con una belleza que no calificaré de poética, pero sí valedora de un ideal estético que convierte el despliegue de mutilaciones y salvajismo en un ejemplo de ritmo y composición, un bestial ballet lleno de detalle y espectáculo. Nada está dejado al azar. Cada movimiento de los personajes es orgánico, estudiado e integrado con el escenario. Hacía mucho que no disfrutaba tanto con cada una de las páginas de un cómic.

Si conocéis la historia de Boewulf, aquí encontraréis una nueva vuelta de tuerca. Yo estoy familiarizado con el texto original, y puedo decir que he disfrutado de la lectura de esta historia como si fuese la primera vez que me enfrentase a sus páginas. Por su belleza, por sus intenciones, por su impactante resultado final. Por esa suma de las partes de la que hablaba hace unos párrafos que construyen una obra redonda y mágica. Si es la primera vez que oís hablar de esta leyenda milenaria, esta obra es ideal para vuestro primer contacto con Beowulf y sus hazañas. Incluso si el cómic no es lo vuestro, porque lo que tendréis entre las manos deja atrás los manidos clichés sobre géneros y formatos. Sin ser nuevo, sin cambiar nada, este Beowulf es un punto de vista que merece la pena revisar. No hace falta más que mirar el epílogo, un pequeño añadido de apenas tres páginas que recorre la grandeza del ser humano y lo que nos hace valedores de tal nombre; nuestra capacidad de fabulación, nuestra cultura cimentada en narraciones fundacionales y la posibilidad de conservar el conocimiento para las generaciones venideras. Tres páginas. Y yo me levanto y aplaudo. Mención aparte, la labor editorial, como siempre, de Astiberri. Esta gente siente amor absoluto por todo lo que editan, esa es la impresión como lector que tengo, y siempre escogen la forma más bonita y adecuada para cada obra. Con Bowulf han rizado el rizo. Han puesto en el mercado un libro que se ganará un lugar privilegiado y visible en vuestra estantería. Bravo.

Grendel acecha

Grendel acecha.

 

Acercaros a Beowulf, madre de historias. Porque si el héroe escandinavo no se hubiese enfrentado a Grendel en la imaginación de aquellos hombres, quizá, un pequeño Hobbit, no se hubiese escapado de la cabeza de un escritor obsesionado con los mitos para enfrentarse a un dragón.

 

 

@SantiagoNeg